«Si deseas hacer un pastel de manzanas desde cero, primero debes inventar el universo».
Frases
Una colección de citas que han acompañado los artículos de Horizonte Aparente desde sus inicios.
No hay frases que coincidan con la búsqueda.
A cada instante, millones de partículas procedentes del espacio atraviesan nuestros cuerpos sin que podamos advertirlo. Viajan enormes distancias, cruzan planetas y continúan su recorrido sin apenas interactuar con la materia. Son los neutrinos, partículas tan esquivas que durante mucho tiempo parecieron destinadas a permanecer fuera del alcance de nuestra observación.
El Premio Nobel de Física de 2026, anunciado el pasado 6 de octubre, reconoce al científico belga-estadounidense Francis Halzen por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico.1
Lo extraordinario de esta historia es que, para estudiar algunas de las partículas más diminutas del universo, fue necesario convertir una inmensa extensión de hielo de la Antártida en un observatorio astronómico.
Un observatorio bajo el hielo
Halzen comprendió que el hielo profundo y transparente del polo sur podía utilizarse para detectar las escasas ocasiones en que un neutrino interactúa con la materia. Cuando esto sucede, se producen partículas cargadas capaces de generar diminutos destellos de luz que pueden ser registrados por instrumentos extremadamente sensibles.
De aquella idea, planteada en 1988, nació IceCube, un observatorio que ocupa aproximadamente un kilómetro cúbico de hielo y alberga miles de sensores instalados a gran profundidad. Su construcción concluyó en 2011.
Los resultados no tardaron en llegar. En 2013, los investigadores anunciaron la detección de neutrinos de energías extraordinarias procedentes de más allá del sistema solar. Posteriormente, el observatorio permitió relacionar neutrinos con una fuente extragaláctica en 2018 y, en 2023, obtener una imagen de la Vía Láctea construida a partir de estas partículas.2
Una nueva forma de mirar el cosmos
Durante siglos, nuestro conocimiento del universo dependió principalmente de la luz que recibimos de los objetos celestes. Con el desarrollo de la astronomía moderna, aprendimos a observar radiaciones invisibles para nuestros ojos y, más recientemente, a detectar ondas gravitacionales. Los neutrinos incorporan otra manera de explorar fenómenos que ocurren a distancias inimaginables.
A diferencia de la luz y de muchas otras partículas, los neutrinos pueden atravesar enormes cantidades de materia y viajar por el espacio prácticamente sin desviarse. Por ello, conservan información valiosa sobre algunos de los procesos más energéticos del cosmos, incluidos los que tienen lugar en las proximidades de agujeros negros.
El reconocimiento a Halzen es también un reconocimiento a décadas de perseverancia y al trabajo colectivo de científicos e ingenieros que hicieron posible una empresa que alguna vez pudo parecer desmesurada.
Hay algo profundamente revelador en esta conquista científica: mientras seguimos levantando telescopios para mirar cada vez más lejos, hemos aprendido también a escuchar otros mensajes del universo, incluso aquellos que llegan silenciosamente hasta nosotros.
El cosmos nunca ha dejado de enviarlos. Somos nosotros quienes apenas comenzamos a descifrarlos.
En diciembre de 2014, cuando se cumplían 18 años de la muerte de Carl Sagan, escribí en este espacio1 que escudriñar en el legado de un hombre de ciencia de sus dimensiones nunca sería una tarea fácil. Doce años después, la advertencia sigue siendo válida.
Sagan murió el 20 de diciembre de 19962, a los 62 años, pero resulta difícil hablar de él únicamente en pasado. Muchas de las preguntas que ocuparon su vida siguen abiertas y algunas de las cosas que apenas podía imaginar son hoy parte de la ciencia cotidiana.
Fue mucho más que el hombre que condujo Cosmos: A Personal Voyage frente a cientos de millones de personas. Participó en algunas de las grandes misiones de exploración planetaria de su tiempo —Mariner, Viking, Voyager y Galileo— y estudió mundos tan distintos como Venus, Marte y Titán. Fue también uno de los pioneros en abordar científicamente una de las preguntas más antiguas de nuestra especie: si estamos solos.
Treinta años después de su muerte, conocemos más de 6,000 planetas3 alrededor de otras estrellas. Hemos recorrido Marte con vehículos robóticos durante años, observado atmósferas de mundos distantes y construido telescopios capaces de mirar hacia algunas de las primeras etapas del universo. Probablemente Sagan habría recibido cada avance con el entusiasmo de quien encuentra una respuesta y, casi inmediatamente, descubre detrás de ella una pregunta todavía mayor.
Marte ocupó un lugar especial en su imaginación. En Horizonte Aparente he recordado antes aquel mensaje que dejó grabado para quienes algún día lleguen al planeta rojo4. Sagan sabía que probablemente no estaría allí para verlo. Tres décadas después de su muerte, ningún ser humano ha pisado todavía Marte, pero sus palabras continúan esperando a esos viajeros.
También permanece aquella diminuta Tierra fotografiada por la Voyager 1 desde miles de millones de kilómetros de distancia5. Sagan había insistido en que la sonda volviera su cámara hacia casa. Apenas obtuvimos un punto suspendido en un rayo de luz. Era precisamente lo que quería mostrarnos: una perspectiva desde la cual nuestras fronteras, nuestras certezas y buena parte de nuestras disputas se vuelven absurdamente pequeñas.
Quizás ese sea su legado más perdurable. Sagan no solo explicaba el universo. Intentaba situarnos dentro de él.
En Cosmos decía que estamos hechos de materia estelar y que somos una forma en que el cosmos se conoce a sí mismo. Pero su fascinación nunca estuvo divorciada del escepticismo. Para él, maravillarse y dudar no eran actitudes opuestas. La ciencia exigía ambas.
Esa combinación —curiosidad, asombro y pensamiento crítico— explica probablemente por qué sus palabras han encabezado tantas publicaciones de Horizonte Aparente a lo largo de los años.
En 2014 escribí algo mucho más personal: que Carl, como nadie, supo inspirar gracias a su capacidad para explicar de la manera más sencilla los asuntos más complejos del universo.
Y añadí: «A él, y a nadie más, le debo mi profundo amor por la ciencia»6.
Treinta años después de su muerte, no encuentro una sola razón para corregir esa frase.
Referencias
1, 6. Para Carl — Horizonte Aparente ↩1 ↩6
2. Carl Sagan, Cornell astronomer, dies today (Dec. 20) in Seattle — Cornell Chronicle ↩
3. NASA Exoplanet Archive — Caltech ↩
4. Mensaje a los futuros exploradores de Marte — Horizonte Aparente ↩
5. Un punto azul pálido — Horizonte Aparente ↩
Robert Wagner revisaba un mapa de la Luna cuando una mancha brillante rodeada por un halo oscuro llamó su atención. Era octubre de 2025. Al comparar las imágenes con otras anteriores, el especialista en procesamiento de imágenes encontró un cráter donde antes no lo había. Trabajaba con datos de la cámara de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), de la NASA.
El cráter recibió el nombre de McGetchin, en homenaje al científico lunar Tom McGetchin. Mide aproximadamente 222 metros de diámetro y 43 metros de profundidad. Las imágenes permitieron situar el impacto entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024, más de un año antes de su descubrimiento1.

Lo que llamó la atención de Wagner también contenía parte de la historia de la colisión. La mancha brillante correspondía al material expulsado durante el impacto. Alrededor del nuevo cráter, las observaciones de LRO revelaron además una zona de unos seis kilómetros de ancho que se enfría más durante la noche que el terreno vecino.

La explicación está en el regolito, la capa de polvo y fragmentos rocosos que cubre la Luna. El impacto removió ese material y lo dejó menos compacto, reduciendo su capacidad para conservar el calor. La colisión había cambiado tanto el relieve como las propiedades del suelo.
Estos cambios ayudan a entender por qué un impacto importa más allá del agujero que deja. Como recoge The New York Times2, los fragmentos expulsados pueden alcanzar zonas muy alejadas y representar un riesgo para futuras instalaciones. La posibilidad de que una roca golpee directamente una base es baja, pero una colisión distante también puede exponerla a sus efectos.

McGetchin ofrece la oportunidad de estudiar un cráter reciente con imágenes del terreno antes y después de su formación. Esa comparación permite reconstruir un episodio que pasó inadvertido y comprender mejor el entorno donde, algún día, los seres humanos podrían permanecer durante largos períodos.

El silencio de la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy se rompió este lunes a las 15:00 (19:00 GMT), cuando la NASA activó oficialmente la cuenta atrás.
Hoy es martes y el cronómetro no se detiene: mañana miércoles, a las 18:24 hora local (22:24 GMT), el cohete más potente de la historia encenderá sus motores para poner fin a más de medio siglo de ausencia humana en las cercanías lunares.
Un rascacielos con destino al espacio
En la cúspide de la torre de lanzamiento aguarda el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), un titán de 322 pies (98 metros) de altura. Para quienes lo observan desde la distancia, equivale a un edificio de unas 30 plantas, superando la estatura de la propia Estatua de la Libertad.
Pero su verdadera magnitud reside en su fuerza. Al despegar, el SLS generará 8.8 millones de libras de empuje, lo que supone un 17 % más de potencia que el legendario Saturno V de las misiones Apolo.
El SLS es, hoy por hoy, el único vehículo en el planeta capaz de enviar a la cápsula Orion con su tripulación y más de 27 toneladas de carga directamente hacia la Luna en un solo viaje.
La voz de la tripulación
A medida que el lanzamiento se acerca, la expectación se mezcla con la cautela. El pasado viernes 27, al aterrizar en Florida a bordo de sus aviones T-38, el comandante de la misión, Reid Wiseman, resumió el sentimiento colectivo: «El mundo ha esperado mucho tiempo para volver a hacer esto».
Sin embargo, consciente de la complejidad tecnológica, Wiseman matizó sus expectativas este domingo durante una conferencia previa al inicio del conteo: «Estamos listos para salir… pero ni por un segundo tenemos la expectativa de que vamos a ir».
El comandante, que se declaró «relajado» ante la cita histórica, advirtió que el equipo está preparado para posibles retrasos técnicos o meteorológicos de 24 o 48 horas si fuera necesario.
Junto a él viajarán figuras que ya han hecho historia antes de despegar: Victor Glover, el primer hombre de raza negra en una misión lunar; Christina Koch, la primera mujer; y el canadiense Jeremy Hansen, el primer no estadounidense en viajar al espacio profundo.

Un viaje de todos
A diferencia de los años sesenta, esta vez la humanidad no solo mira por televisión. Gracias a una iniciativa de la NASA, la cápsula Orion llevará grabados digitalmente los nombres de millones de personas que reclamaron su «pase de abordar» simbólico para orbitar el satélite junto a los astronautas.
Incluso la ciencia a bordo tiene un matiz muy humano. La investigación AVATAR utilizará dispositivos de «órganos en un chip» para estudiar cómo la radiación del espacio profundo afecta la salud de la tripulación, datos críticos para el futuro establecimiento de una base lunar permanente y el salto hacia Marte.
El clima y el horizonte 2028
A pocas horas del despegue, los meteorólogos espaciales mantienen el optimismo con un 80 % de probabilidad de buen clima.
Si todo sale según lo previsto, la misión de diez días validará los sistemas de soporte vital y navegación necesarios para que, en 2028, la misión Artemis III finalmente devuelva las huellas humanas al suelo lunar.

El lunes 22 de septiembre, exactamente a las 2:19 de la tarde en Santo Domingo, el Sol cruzará el ecuador celeste en dirección sur.
Ese día, la capital dominicana tendrá 12 horas, 6 minutos y 53 segundos de luz solar.
El instante marcará oficialmente el equinoccio de septiembre, de otoño en el hemisferio norte y de primavera en el hemisferio sur.
El equilibrio casi perfecto entre día y noche
En los dos equinoccios anuales —el otro se produce en marzo—, los rayos del Sol inciden de manera perpendicular sobre el Ecuador, lo que provoca que el día y la noche tengan casi la misma duración en todo el planeta.
La palabra «equinoccio» viene del latín aequinoctium, formada por aequus (igual) y nox (noche), y expresa precisamente la idea de balance entre luz y oscuridad.
En la práctica, no se cumplen las 12 horas exactas de claridad y 12 de oscuridad. Factores como la refracción atmosférica y el diámetro aparente del Sol hacen que la jornada de luz solar sea unos minutos más larga.
¿Por qué cambia la fecha?
La explicación está en la diferencia entre el año trópico —el ciclo completo de las estaciones, que no dura exactamente 365 días— y el calendario gregoriano.
Esa pequeña discrepancia se acumula año a año y los bisiestos corrigen parte del atraso, de modo que el momento del equinoccio se va desplazando hasta cambiar de día1.
Por ello, antes de entrar en vigencia el calendario gregoriano en 1582, las fechas del equinoccio de septiembre podían darse entre el 12 y 19 de septiembre, y tan tarde como el 25.
En la actualidad, suele ocurrir el 22 o el 23 de septiembre, aunque en ocasiones menos frecuentes puede caer el 21 o el 24.
Según el portal especializado timeanddate.com, que recopila datos de más de dos mil años de estaciones para Santo Domingo, no tendremos un equinoccio el 21 de septiembre hasta el año 2072. La última vez que se registró en esa fecha fue en 16962.
Ni en lo que resta del siglo XXI ni en la primera mitad del siglo XXII habrá un equinoccio el 24 de septiembre. Las últimas veces que se produjo ese día fueron en 1903 y 1907.
En este siglo, lo más frecuente es que ocurra el 22, en un total de82 años.
En 2025 será el 22 de septiembre, igual que el año pasado, y la próxima vez que se produzca el día 23 será en 2027.
Referencias
1. Understanding — Fundamental concepts — The seasons — Promenade dans le système solaire ↩
2. Solstices & Equinoxes for Santo Domingo — Time and Date ↩

«¡Qué admirable y asombroso diseño tenemos aquí de la magnífica inmensidad del universo!» — Christiaan Huygens
Antes de que amanezca el martes 12 de agosto, Venus y Júpiter protagonizarán una conjunción visible desde toda la República Dominicana.
En ese momento estarán separados por apenas 0.26 grados —unos 15 minutos de arco—, una distancia tan reducida que hará que ambos luzcan como un par estelar en la constelación de Géminis. Este valor angular corresponde a la observación desde Santo Domingo a la hora óptima.
La aproximación será visible desde varios días antes y después, pero el punto más cercano ocurrirá en la madrugada del día 12.
Según los datos del simulador astronómico Stellarium1 —un software libre que reproduce con precisión el cielo visible desde cualquier punto del planeta—, a las 5:00 de la mañana ambos planetas se encontrarán prácticamente alineados en dirección este-noreste, con Venus brillando intensamente justo debajo del coloso del sistema solar.

Tras el amanecer, el resplandor del Sol irá ocultando progresivamente el espectáculo, por lo que el mejor momento para observar será entre las 4:50 y las 5:30 de la mañana, con un horizonte completamente despejado y lejos de la contaminación lumínica.
Quienes cuenten con binoculares podrán disfrutar de la escena con mayor contraste y nitidez.
Encuentros anteriores en el cielo
Los acercamientos entre Venus y Júpiter se producen con cierta frecuencia, pero no siempre en condiciones favorables para la observación.
Desde el inicio del siglo XXI han ocurrido varias conjunciones cerradas —con una separación de un grado o menos— en distintas horas del día. Entre ellas se cuentan las del 5 de noviembre de 2004, 1 de febrero de 2008 y 30 de abril de 2022, visibles en el cielo previo al amanecer; y las del 30 de junio de 2015, 27 de agosto de 2016 y 2 de marzo de 2023, apreciadas después de la puesta del sol2.
La del 12 de agosto de 2025 se perfila como una de las conjunciones más vistosas de los últimos años por su cercanía aparente y excelentes condiciones de visibilidad en la franja previa al amanecer.
Referencias
1. Stellarium Web Online Star Map — Stellarium ↩
2. Why 2023’s Venus-Jupiter conjunction won’t be bettered until 2039 — Big Think ↩

«En otras palabras, después de las leyes de la física, todo lo demás es opinión». — Neil deGrasse Tyson, Astrofísica para gente con prisas (2017)
El Centro Nacional de Sismología (CNS) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) lo describe como «el terremoto más grande de la historia sísmica instrumental» de la isla La Española.
El tsunami subsecuente produjo olas de más de 2.7 metros (9 pies) de altura, que borraron del mapa el poblado de Matanzas1, en la provincia María Trinidad Sánchez, al norte de la República Dominicana.
La revisión más reciente de este evento histórico, realizada el 26 de abril de 2022 por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), ubicó el epicentro a 16 kilómetros al norte-noroeste de Miches.
Era el primer domingo de agosto de 1946, nueve minutos antes de la una de la tarde, cuando el potente terremoto de magnitud 7.8 sacudió las costas dominicanas.

El número total de víctimas varía entre cien según el USGS2, como consecuencia directa del terremoto, y más de mil, según el CNS3 y otras fuentes históricas consultadas, al incluir los afectados por el impacto del tsunami.
El USGS registra que unas 20,000 personas se quedaron sin hogar y que se produjeron grandes daños en el norte del país, desde Samaná hasta Santiago y Puerto Plata.
En la ciudad de Santo Domingo (Ciudad Trujillo en aquella época) hubo algunos daños de consideración y en los valles de los ríos Yaque del Norte y Yuna se registraron derrumbes y ráfagas de arena.
Dos meses de temblores
El número de víctimas fue mucho menor porque el sismo ocurrió a primera hora de la tarde de aquel domingo 4 de agosto de 1946, y la mayoría de la gente se encontraba al aire libre.
Cuatro días después se produjo una fuerte réplica de magnitud 7.6.
Según el CNS de la UASD, durante aproximadamente dos meses la tierra no dejó de moverse.
Más de mil eventos relacionados con el primer movimiento desataron un temor generalizado, y los habitantes optaron por refugiarse en iglesias y albergues, evitando a toda costa sus hogares.
Referencias
1. Terremoto del 1946 hizo desaparecer poblaciones completas del nordeste — El Nacional ↩
2. M 7.8–16 km NNW of Miches, Dominican Republic — United States Geological Survey (USGS) ↩
3. Sismos históricos — Centro Nacional de Sismología (CNS) ↩

«Y, sin embargo, se mueve». — Atribuida a Galileo Galilei
La lluvia de meteoros de las perseidas alcanzará su pico de actividad en 2025 durante las noches del 11 al 13 de agosto. Aunque este año la observación estará condicionada por la Luna llena del sábado 91, los meteoros más brillantes podrían ser visibles.
La actividad de esta lluvia se extiende desde el 17 de julio hasta el 24 de agosto, lo que ofrece otras fechas con mejores condiciones para la observación.
Una opción favorable será el fin de semana del 16 y 17 de agosto, cuando la Luna habrá entrado en su fase de cuarto menguante, permitiendo cielos más oscuros durante parte de la noche

El radiante: una referencia celeste
El nombre de esta lluvia proviene de la constelación de Perseo, ya que desde uno de sus extremos aparentan surgir los meteoros.
Ese punto de origen aparente, conocido como el radiante, se encuentra próximo a la distintiva constelación en forma de «W» invertida de Casiopea, lo que facilita su localización. Sin embargo, los meteoros pueden aparecer en cualquier parte del cielo nocturno.
Durante el pico de actividad, en condiciones ideales —sin nubosidad ni contaminación lumínica—, pueden observarse hasta 100 meteoros por hora. En años excepcionales, la tasa ha alcanzado cifras cercanas a los 200 meteoros por hora, lo que equivale a entre dos y tres por minuto2.
Perseo aparece pasada la medianoche en dirección este-noreste y alcanza su punto más alto cerca de las 5:30 de la madrugada.

¿Qué produce las perseidas?
Cada año, entre mediados de julio y finales de agosto, la Tierra atraviesa el rastro de partículas dejadas por el cometa 109P/Swift-Tuttle3, un cuerpo de unos 26 kilómetros de diámetro —más del doble del tamaño del asteroide que se presume provocó la extinción de los dinosaurios—.
Estos fragmentos, al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, se calientan y se desintegran, generando la lluvia de meteoros más destacada del hemisferio norte.
El cometa Swift-Tuttle, descubierto en 1862 de forma independiente por Lewis Swift y Horace Tuttle, tarda 133 años en completar una órbita alrededor del Sol. Su último paso cercano fue en 1992; se espera que regrese en el año 21254.
Los meteoros de las perseidas se caracterizan por su gran velocidad y luminosidad. Muchos dejan tras de sí estelas persistentes y colores que van del amarillo al azul5.
Para una mejor experiencia de observación, se recomienda alejarse de las luces de la ciudad, evitar el uso de pantallas brillantes y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante al menos 20 minutos.
Referencias
1. Your Moon Guide for August 2025 — Time and Date ↩
2. Las mejores fechas para ver las perseidas en 2022 — Diario Libre ↩
3. Cuestiones de Astronomía — Real Observatorio Astronómico de Madrid ↩
4. 109P/Swift-Tuttle — NASA ↩
5. Don’t Miss the Perseid Meteor Shower 2025 — Time and Date ↩

«Al fin y al cabo, las afirmaciones extraordinarias requieren una demostración extraordinaria». — Carl Sagan, Miles de millones (1997)
La noticia se esparció con inusitada rapidez: el pasado 22 de julio, la Tierra completó su rotación 1.34 milisegundos más rápido que el promedio. Algunos medios lo titularon como «el segundo día más corto jamás registrado»1. Otros incluyeron frases como «nuestro planeta está girando más rápido de lo normal»2 o «la rotación terrestre se acelera»3.
Aunque en algunos casos se ofrecieron explicaciones fundadas sobre un fenómeno imperceptible, el tono general fue el de magnificarlo.
Pero ¿qué significa realmente que la Tierra haya rotado más rápido? ¿Acaso nuestras agendas se acortaron? ¿Nuestros relojes corrieron más deprisa? ¿Tuvimos menos tiempo para tomar decisiones? No. Nada en nuestra vida cotidiana cambió.
Para ponerlo en perspectiva: un parpadeo voluntario dura, en promedio, más de 570 milisegundos, según estudios realizados con cámaras de alta velocidad4. El pasado 22 de julio, a la Tierra le faltaron 1.34 milisegundos para completar un día de 24 horas5. Es decir, una diferencia unas cuatrocientas veces menor que la duración de un parpadeo.
Es cierto que el día fue, técnicamente, más corto. Lo determinan los relojes atómicos, que miden con precisión cuánto tarda la Tierra en girar sobre sí misma. Pero convertir ese hallazgo en una alarma noticiosa, sin contexto ni escala de comparación, es empujar al lector hacia una conclusión distorsionada, como si algo importante hubiera cambiado, y no lo ha hecho.
Incluso si la aceleración de la rotación terrestre continuara y tuviéramos que restar un segundo al reloj mundial, algo que nunca ha ocurrido hasta ahora, su efecto en la vida diaria sería nulo6.

Desde hace décadas se sabe que la duración del día varía ligeramente, porque la rotación de la Tierra no es constante. Algunos días son un poco más largos, otros un poco más cortos, dependiendo de factores como la interacción gravitacional con la Luna y otros cuerpos celestes, que provocan deformaciones sutiles en la forma del planeta. Esa variabilidad ha estado siempre ahí. No hay catástrofe. Ni siquiera hay novedad7.
Informar no es solo repetir un dato. Es explicarlo, dimensionarlo, ubicarlo en su contexto. De lo contrario, se corre el riesgo de vender espectáculo en lugar de conocimiento. Lo técnico no debe traducirse en temor, ni lo científico en ciberanzuelo. Y mucho menos cuando lo que se está informando es imperceptible para cualquier ser humano.
Que la Tierra gire sobre su eje 1.34 milisegundos más rápido8 no pasa de ser una simple curiosidad. Lo verdaderamente importante es preguntarnos por qué decidimos amplificarla de manera irresponsable como si el planeta estuviera a punto de escapar de su equilibrio gravitacional.
Referencias
1. El 22 de julio será el segundo día más corto jamás registrado — Infobae ↩
2. El 22 de julio de 2025 no ha sido un día normal. Ha sido uno de los días más cortos en toda la historia de la Tierra — Xataca ↩
3. La rotación terrestre se acelera: nuevo récord el 22 de julio — Gizmodo ↩
4. High-speed camera characterization of voluntary eye blinking kinematics — National Library of Medicine ↩
5, 7. A Day Is Not Exactly 24 Hours — Time and Date ↩5 ↩7
6. What Is a Negative Leap Second? — Time and Date ↩
8. Earth Will Spin Unusually Quickly in July and August — Time and Date ↩

«Somos una forma en que el universo se conoce a sí mismo». — Carl Sagan
En el año 1054 de nuestra era, una luz apareció de manera repentina en el cielo. Fue tan intensa que se mantuvo visible de día durante más de tres semanas, y de noche por casi dos años1.
No se trataba de una estrella nueva. Lo que los antiguos vieron fue la explosión de una supernova: la muerte de una estrella ubicada a unos 6,500 años luz de la Tierra.
El colapso de esa estrella pudo contemplarse en una región del espacio que hoy conocemos como la constelación de Tauro, y su resplandor en realidad había ocurrido alrededor del año 5446 antes de nuestra era.
Los astrónomos chinos de aquel entonces la describieron como una «estrella invitada»2, y tenían tanta precisión en la observación del cielo3 que ubicaron la supernova dentro de un grado de su posición real, además de dejar constancia de su duración y brillo aparente.
También hay evidencias en registros japoneses (aunque menos detallados), referencias árabes que podrían aludir al fenómeno4, y posibles representaciones en petroglifos de pueblos nativos americanos5.
En Europa hay documentos que podrían hacer referencia al evento, aunque su lenguaje es más ambiguo y menos riguroso desde el punto de vista astronómico6.
Ninguna de estas culturas tenía contacto entre sí, pero todas vieron lo mismo, y el cielo fue su puente.
Aquel cataclismo estelar nos dejó un remanente de gas conocido como la nebulosa del Cangrejo7, una nube fantasmagórica que brilla débilmente en el cielo nocturno. Su magnitud aparente (8.4) requiere al menos un telescopio pequeño para detectarla.
Para mí, lo más extraordinario de esta historia es la coincidencia entre desconocidos: civilizaciones separadas entre sí que alzaron la vista al mismo cielo y se conmovieron ante la misma luz.
Probablemente esto dice más sobre nosotros que cualquier registro antiguo, ya que incluso separados por el tiempo, cultura o territorio, fuimos capaces de mirar con emoción el insondable misterio del universo.
Referencias
1, 2. Supernova 1054 — Creation of the Crab Nebula — SEDS USA ↩1 ↩2
3. Suspected New Stars Recorded in Old Chronicles and Among Recent Meridian Observations — Zenodo ↩
4, 6. Was the supernova of AD 1054 reported in European history? — Astrophysics Data System ↩4 ↩6
5. Chaco Canyon in New Mexico, and its astronomical rock art — EarthSky ↩
7. Crab Nebula — Space Telescope Science Institute ↩

«Pero el tiempo sigue fluyendo como un río (una y otra vez) hacia el mar, hacia el mar, hasta que desaparece para siempre, para siempre, para siempre jamás». — The Alan Parsons Project (1980)
En algún punto del 2005, cuando el mundo era otro y yo apenas empezaba a vivir por mi cuenta, descubrí que el 12 de agosto de 2045 se produciría un eclipse total de Sol visible desde República Dominicana1.
Lo supe gracias a un magnífico catálogo astronómico de la NASA que reúne cinco mil años de eclipses2, el cual consulté muchas veces con la fascinación de quien aún creía que el futuro era algo distante, medible y hasta intrigante.
Nunca he presenciado un eclipse total. Saber que contemplaría uno en mi país dentro de cuatro décadas me pareció un privilegio cósmico. Era como prepararse para una cita con el asombro que causa lo desconocido.
La fecha me parecía demasiado lejana como para preocuparse. En ese entonces, el 2045 estaba a cuarenta años de distancia. Hoy, estamos justo a la mitad del recorrido.
Ese futuro que parecía remoto ya casi está aquí. Pero no es solo el eclipse lo que se aproxima. Está todo lo demás.
Cuando me enteré de ese eclipse, el iPhone no existía. Facebook apenas gateaba en los pasillos universitarios, y Twitter (hoy llamada X) no era ni siquiera una idea vaga en la cabeza de Jack Dorsey3.
Yo llevaba varios años usando Internet de forma habitual, pero en aquel ahora distante 2005 era una red que aún no nos había colonizado. La usábamos para trabajar o simplemente explorar, no para vivir dentro de ella.
Recuerdo bien cómo era todo en aquel entonces, cuando no existían los teléfonos inteligentes ni las tabletas. La red vivía en un escritorio, no en la palma de la mano. Y ese solo hecho ya condicionaba todo: conectarse era una decisión, no una obligación.
En la oficina donde yo trabajaba por esos años, mi computadora, que contaba con acceso a Internet, era una especie de bien común. Había quienes llegaban temprano, solo para poder revisar el correo o leer alguna noticia. A veces los encontraba navegando en silencio, como quien se instala en una biblioteca recién inaugurada. Había algo de solemnidad en el ambiente.
Ahora, dos décadas después, esa misma red ha empezado a hablar con nosotros en escalas insospechadas. También piensa y crea. Se cuela en nuestras decisiones, redacta textos, imita voces, edita imágenes. Analiza mercados, diagnostica enfermedades. Nos mira, nos escucha, nos imita.
Y los más expertos ya no preguntan si vamos a perder empleos, sino cuántos serán. Algunos dicen que para 2045 sobrevivirán unas pocas ocupaciones humanas: aquellas donde sea necesario el juicio ético, la empatía o la confianza social. El resto, dicen los especialistas, será terreno para las máquinas4.
No sé si en 2045 seguiré siendo productivo. Para entonces, estaré cerca de mi séptima década de vida. Pero lo que realmente me inquieta no es lo que el mundo hará conmigo, sino lo que hará con la idea misma que tengo del futuro. Porque el futuro hace rato dejó de ser una posibilidad y se ha convertido en una cuenta regresiva.
Y entonces, pienso en aquel eclipse que sigue ahí, esperando. Tan fijo, indiferente e inalterable como aquel día en que lo descubrí. Sigue siendo una línea en el tiempo que no ha dependido nunca de nosotros. Un fenómeno escrito en el cosmos mucho antes de que existieran los calendarios o se nos asentara el miedo al porvenir.
Cuando el cielo de Santo Domingo oscurezca5, el mundo ya no será igual a este que vivimos en 2025. Quizás tampoco yo me parezca al que imaginó el eclipse por primera vez en 2005.
Pero hay algo profundamente humano en seguir contando los días. En guardar, incluso lleno de dudas, la esperanza de ser testigo cuando la sombra de la Luna cruce el cielo y por unos minutos el mundo se apague.
Tal vez ese momento nos recuerde, aun en medio de todo lo que la tecnología cambia, que nunca debe perecer nuestra capacidad de asombrarnos.
Referencias
1. Historia y futuro de los eclipses solares que han pasado y pasarán por República Dominicana — Diario Libre ↩
2. Five millennium catalog of solar eclipses — NASA ↩
3. X social media platform — Britannica Money ↩
4. AI expert says most jobs could disappear by 2045, only politicians and two others will stay — India Today ↩
5. 12 August 2045 — Total Solar Eclipse — Santo Domingo, Dominican Republic — Time and Date ↩

«Somos como mariposas que revolotean durante un día y creen que es para siempre». — Carl Sagan
Este viernes 20 de junio de 2025 se registrará el día más largo del año en República Dominicana, coincidiendo con el solsticio de junio, el momento en que el Sol alcanza su máxima declinación hacia el norte en el cielo.
Según datos para Santo Domingo, consultados en timeandate.com, un sitio web especializado en información astronómica y horaria, el viernes la duración total de la luz solar será de 13 horas, 14 minutos y 22 segundos. El Sol saldrá a las 6:04 de la mañana y se pondrá poco después de las 7:18 de la noche.
El solsticio ocurrirá exactamente a las 10:42 de la noche del viernes 20 de junio, hora local. Ese momento marca el punto en que el eje de la Tierra alcanza su máxima inclinación hacia el Sol, dando lugar al día más largo del año en el hemisferio norte.
El solsticio ocurrirá exactamente a las 10:42 de la noche del viernes 20 de junio, hora local.
En comparación con el solsticio de diciembre, cuando se produce el día más corto del año, el viernes tendrá más de dos horas adicionales de luz solar.
Para dimensionar ese dato, este martes 17 de junio la duración del día está prevista en 13 horas, 14 minutos y 15 segundos, lo que evidencia que el punto máximo se encuentra a solo siete segundos de distancia.
En zonas tropicales como la dominicana los cambios de luz solar a lo largo del año son menos extremos que en las latitudes templadas del planeta.
El solsticio de junio representa, por tanto, un hito astronómico que ocurre de forma casi imperceptible pero regular, y que cada año ayuda a definir el ritmo de las estaciones y la duración de los días.
Javier Santaolalla, físico, ingeniero y divulgador científico; nacido en Burgos, España, ha vivido gran parte de su vida en Gran Canaria. Con 41 años, además de lo mencionado, es doctor en física de partículas, ha trabajado en el Centro Nacional de Estudios Espaciales en Francia (CIEMAT) y en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) donde consiguió ser parte de uno de los mayores logros de la historia: el descubrimiento del Bosón de Higgs.
Este tema es el más recurrente en sus charlas por el mundo y sus escritos. En total ha escrito 4 libros como autor en solitario y otros dos como coautor. Pero, ¿quién es Javier Santaolalla? ¿En qué piensa? En una entrevista en exclusiva a Diario Libre el gran físico y divulgador científico nos lo cuenta.
Un toque de ciencia
¿Nunca te cansas de la ciencia?
No, hablar particularmente de física sí que a veces me cansa; viene alguien que se sienta al lado para contarte cosas relacionadas con la ciencia y la circunstancia no acompaña. Pero de pensar científicamente no me canso, es algo que para mí es indisoluble.
Trabajaste en el descubrimiento del bosón de Higgs, ¿qué sigue después de esto?
Todo. Realmente una de las cosas fascinantes de la ciencia es que es un camino que se amplía conforme más se observa. En vez de cerrarse, se aumenta.
Hay una frase de Descartes que se aplica hoy en día: «daría todo lo que sé por la mitad de las cosas que desconozco». Siempre el desconocimiento va a ser más grande que el conocimiento. Cuando descubres algo como el bosón salen muchas preguntas, es como cortarle la cabeza a una Hydra.
¿Las leyes de la física son aplicables a todo el universo?
Sí, es una cosa que se cree que sí. La ciencia es un procedimiento que intenta acercarse al saber y lo hace a través de sucesivas aproximaciones, donde nunca hay una verdad eterna. Todas las teorías son susceptibles de ser levantadas en el futuro. No sabemos todo pero apunta a que las leyes de la física sí son aplicables en todo el universo conocido.
El tiempo, como magnitud física ¿ha sido constante desde su origen o ha cambiado?
Es complejo de definir. El tiempo está medido con ciclos, necesitas que existan para que haya tiempo.
Mi percepción es que sí, es una magnitud que a lo largo del universo se ha mantenido. La evolución de nuestra percepción del tiempo sí que ha variado.
En teoría tendría que funcionar igual que al principio del universo, aunque hay variantes de ideas científicas y de la física cuántica que pueden ser distintas; son cosas complicadas y extrañas.
¿Es difícil la física?
Lo es, pero al igual que la biología, el arte, todo tiene su complejidad. Creo que eso es lo que también la hace interesante, el hecho de que se necesite de esfuerzo, que el conocimiento sea acumulativo, etc. Me encanta que sea complicada, aunque me gusta desmitificar diciendo que sí necesita de ciertas aptitudes y capacidades; pero no es menos complicada que la filosofía o la historia, con las cuales yo flipo.
Religión versus ciencia
¿Eres cristiano?
No, me considero agnóstico. He sido criado en familia cristiana, en colegio religioso y creo que, dentro del respeto a cada uno, yo me alineo más en el aspecto agnóstico que implica que ante la duda, lo máximo que podemos hacer es generar hipótesis. Puede haber nada o algo, ambas ideas me resultan igualmente atractivas y curiosas.
Uno de los argumentos extendido sobre el inicio del universo es que hubo alguien que lo tuvo que empezar todo, ¿hasta qué punto la ciencia puede ser la mejor respuesta a la existencia de Dios?
Todavía dentro del ámbito de la ciencia existen mecanismos de existencia para el universo que no requieren de un ser creador. Eso sigue sin estar totalmente definido. La ciencia lo que aporta es, en torno del conocimiento acerca de la materia, el espacio y el tiempo, pistas sobre qué es posible y qué no.
Por ejemplo, la ciencia ha descartado la creación del universo según la Biblia, lo que pone en el génesis. Hoy los religiosos lo entienden como una metáfora y no como hechos. La ciencia puede hacer eso, puede descartar posibilidades a respuestas tan interesantes.
¿Ciencia y religión pueden compaginarse?
Efectivamente hay modelos de la física que son compatibles con las creencias religiosas de muchas personas. No está descartado la existencia de un dios creador y hay teorías que ubican muy bien estas ideas.
¿Dónde está el límite en la investigación?, ¿hasta cuándo el hombre puede jugar a ser Dios con la ciencia?
De momento no hemos encontrado el límite, pero creo que, cualquier cosa que escape de las cosas humanas también lo hace de la ciencia. Es una actividad humana y los humanos tienen límites. Es muy posible que haya cosas que el ser humano nunca sea capaz de entender.
¿Un científico puede tener fe o la fe del científico es la ciencia?
Sí puede tener fe y hay ámbitos en los que la tiene. Hay situaciones en las que el científico se ha movido por fe. También hay muchos casos en los que los científicos son religiosos y se mueven por su creencia; el mismo padre de la teoría del big bang fue un sacerdote.
Algo personal
Como investigador, ¿qué método y cuáles son los procesos que utiliza?
Muchas veces la gente no sabe cómo es el método científico, conociéndolo eres capaz de entender el funcionamiento de la ciencia. Es la herramienta que se usa para descifrar y dar respuesta a diferentes preguntas. Consiste en una observación, en este caso el universo, formular una hipótesis y en consecuencia se intenta realizar experimentos que la refuten. Es tener una idea e intentar destruirla.
Esto viene de Karl Popper, quien estableció este procedimiento como el que realmente puede llevar a alcanzar la verdad. Es imposible, usando la ciencia, estar seguro de algo. Lo mejor que se puede conseguir es estar lo más cerca de la verdad generada en torno a la hipótesis que no hemos conseguido desmontar.
Una vez alcanzado algo con ese método, la idea adquiere cierta posición próxima a ser correcta y se establece como firme dentro de la ciencia hasta que alguien, quizás, pueda refutarla. Es un proceso infinito.
¿Qué dificultades tienes?
Es un proceso más lento de lo que la gente se pueda imaginar, entonces tiene doble dificultad. La primera inherente y la segunda algo más afín a nuestro mundo moderno.
Inherente en el sentido de la lentitud. Uno desde que empieza a observar hasta que saca resultados puede tardar años. Son procesos delicados donde la metodología es compleja y el recorrido es largo. Es tan meticuloso y difícil que al final requiere tiempo y paciencia.
La otra dificultad es que, en nuestro mundo, la ciencia, no tiene tanto respaldo como se quisiera y los científicos tienen que hacer milagros con bajos presupuestos, carreras científicas con poca estabilidad y vivir a base de becas.
¿Cómo funciona la financiación en una investigación?
Hay dos caminos: el privado y el público.
En lo privado, hay empresas que investigan, hacen sus desarrollos en el que la persona llega con dinero y contrata a científicos. No hay límites a excepción de los que el inversor ponga. Se rige con las reglas de la empresa y es fácil.
Con lo público es más complicado. Se establece una carrera científica en donde llegas a una universidad, te contratan cuatro años para un doctorado, luego haces un post doctorado, con uno o dos años, y ahí tienes que encadenar varios eslabones para llegar a la plaza de profesor investigador. Suele salir a concurso y perfectamente llegas a tener 45 años sin tener un trabajo estable.
Es una carrera que no es sencilla, se dilata mucho en el tiempo hasta el momento en el que consigues un trabajo estable.
¿Qué es lo que más difícil se te hace en tu trabajo?
En mi labor como divulgador es gestionar las emociones. La física es lo que es, está en los libros y es cuestión de estudiar y explicar, requiere esfuerzo y conocimiento. El problema de la divulgación es que uno está expuesto y a veces se te complica saber llevar las críticas tanto negativas como positivas.
Lo que más me cuesta es lidiar con esto. Cuando uno hace un trabajo lo hace con corazón y con voluntad; me supone mucho esfuerzo saber que luego hay una carga emocional muy fuerte y que ésta la llevas en la espalda. Pareciera un monstruo que uno tiene detrás cuando estás en el teclado escribiendo, una mochila que pesa en la espalda.
En relación a las personas que, con teorías que pueden tacharse como conspiranoicas, cada vez ocupan más espacio en las redes sociales, ¿qué peligro pueden tener en la divulgación de sus ideas? Si lo tienen claro está…
En mi estancia en el país me ha dado tiempo a reflexionar sobre este tema y fruto de eso saqué un video sobre ésto en el que considero que es peligroso, incluso más de lo que podemos imaginar.
Cuando uno piensa de forma intuitiva es el menor de los peligros. El 99 % que ve esas cosas lo hace por divertimento con los disparates que dicen, el porcentaje que acaban convencidos es bajo.
Me preocupa más la proliferación de contenidos basura que no aportan nada y que cada vez son más frecuentes. Cada vez se da más voz a personas con este tipo de discursos y sin ningún tipo de formación.
En relación a dos libros que leí, Fahrenheit 451 y 1984, en las que ambas hablan de que la mejor forma de generar una sociedad rendida y que no tenga capacidad de revelarse o ser libre es embrutecer con contenido basura que te incapacite.
Creo que es peligroso que la deriva de los contenidos en internet sea más burda y que no permita a las personas formarse e informarse.
¿Hay algo que te hayas dejado por responder?
Sí, yo creo que la ciencia empata muy bien con la espiritualidad y el sentido que se le da a la vida. Todas las preguntas que están en el borde sobre la existencia humana, entre la física, la filosofía y la espiritualidad, me parecen especialmente fascinantes. Es un conocimiento cercano a la realidad que sí me gustaría ir alcanzando.
¿Alguna vez han intentado ponerte límites a la hora de divulgar ciencia?
Como divulgador particular nunca me ha pasado, espero que no pase y al mismo tiempo me relaja, me hace sentir que algo está yendo bien. Una de las cosas maravillosas de mi profesión es que no me debo a nadie, solo me debo a la gente.
Soy muy libre para deberme al público y de contarles mi perspectiva acerca de las cosas.
En las últimas tres décadas, la República Dominicana ha tenido el privilegio de presenciar varios eclipses parciales de Sol. El de mayor magnitud ocurrió en la tarde del 26 de febrero de 1998, mientras que el más reciente tuvo lugar hace poco más de seis años.
La magnitud de un eclipse es una medida que se refiere estrictamente a la relación de diámetros. Durante los eclipses solares, tanto parciales como anulares, esta magnitud es siempre menor a 1.
La magnitud no debe confundirse con el grado de oscurecimiento, que se refiere a la fracción del área solar (y no al diámetro) que es ocultada por la Luna.
En los registros de timeanddate.com, una web que compila informaciones horarias y astronómicas, Diario Libre buscó los últimos eclipses parciales de Sol vistos desde Santo Domingo en los últimos 32 años, excluyendo el evento que se avecina para el 14 de octubre de 2023. A continuación, los hallazgos.
11 de julio de 1991
Este eclipse tuvo una franja de totalidad que abarcó desde México hasta Brasil. En Santo Domingo, se experimentó una magnitud de 0.531 durante el pico del eclipse a las 4:12 de la tarde.

10 de mayo de 1994
La sombra de la Luna cubrió el noroeste de México y se extendió hacia los Estados Unidos y Canadá. Desde Santo Domingo, solo una pequeña parte del diámetro solar (0.228) se ocultó durante el eclipse máximo.

29 de abril de 1995
Durante este eclipse, la sombra de la Luna se desplazó desde el océano Pacífico sur hasta el norte de Brasil, pasando por Perú, Ecuador y Colombia. En Santo Domingo, alcanzó su punto máximo a las 2:28 de la tarde, con una magnitud de 0.396.

28 de febrero de 1998
La franja de totalidad de este eclipse se desplazó desde Panamá hasta el mar Caribe, cruzando las Antillas Menores. En Santo Domingo, se experimentó una magnitud de 0.844 a las 2:17 de la tarde, la mayor registrada hasta la fecha.

25 de diciembre de 2000
Este eclipse fue parcial en todos los lugares donde se apreció, con una magnitud mayor solo en algunas regiones de Canadá. Desde Santo Domingo, la Luna cubrió una pequeña parte del diámetro solar, con una magnitud de apenas 0.155.

14 de diciembre de 2001
Este eclipse anular comenzó en Hawái, pasó por Costa Rica y concluyó en el mar Caribe. En la capital dominicana, el eclipse alcanzó su punto máximo durante la puesta del sol, con una magnitud de 0.534, muy similar a lo que experimentaremos este sábado 14 de octubre de 2023.

8 de abril de 2005
La sombra lunar cruzó el hemisferio sur, desde Nueva Zelanda hasta Panamá, Colombia y Venezuela. En Santo Domingo, la magnitud alcanzó 0.686 a las 6:21 de la tarde, solo 24 minutos antes del ocaso.

22 de septiembre de 2006
El camino de la sombra lunar comenzó en las fronteras de Venezuela, Guyana y Brasil, y terminó en el océano Índico. En Santo Domingo, la magnitud de este eclipse fue de 0.141, la más baja de todos los eclipses parciales en esta selección, y se registró siete minutos después del amanecer.

3 de noviembre de 2013
Este eclipse comenzó en el Atlántico y se internó en África subsahariana, pasando por varios países. En Santo Domingo, alcanzó su punto máximo poco más de 20 minutos después del amanecer, con una magnitud de 0.651.

21 de agosto de 2017
El llamado «gran eclipse americano» recorrió una gran parte de los Estados Unidos, desde Oregón hasta Carolina del Sur. En Santo Domingo, se experimentó una magnitud de 0.784 a las 3:29 de la tarde, la segunda más alta desde 1998.

Este sábado 14 de octubre, el continente americano será testigo de un eclipse anular de Sol. Este fenómeno será visible de manera parcial desde la República Dominicana, si las condiciones atmosféricas lo permiten.
La sombra lunar comenzará su recorrido en el océano Pacífico y entrará en los Estados Unidos, cubriendo áreas extensas de los estados de Oregon, Nevada, Utah, Nuevo México y Texas.
Después de abandonar el territorio estadounidense cerca de Corpus Christi, la sombra lunar recorrerá las aguas del golfo de México hasta tocar tierra en la península de Yucatán, atravesando partes de los estados mexicanos de Campeche y Quintana Roo.
Luego, seguirá su recorrido por Belice, Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia y Brasil. En otras partes del continente americano, desde Alaska hasta Argentina, se podrá observar un eclipse parcial.
Mapa con la trayectoria del eclipse
Consulta la trayectoria del eclipse y la ubicación de Santo Domingo directamente en el mapa interactivo de Timeanddate.com.
Abrir mapa interactivo ↗En Santo Domingo, capital de la República Dominicana, el evento comenzará a las 12:34 del mediodía, alcanzará su máximo (el momento de mayor ocultación del disco solar) a las 2:13 y finalizará a las 3:46, sumando un total de 3 horas y 12 minutos de eclipse.
Así se verá el eclipse desde Santo Domingo
Abre la página interactiva de Timeanddate.com para ver la simulación, las fases y los horarios del eclipse desde Santo Domingo.
Ver simulación y horarios ↗Es importante recordar que nunca debemos mirar directamente al Sol sin protección, ni antes, durante ni después de un eclipse, ya que la radiación ultravioleta puede causar daños permanentes en la retina y, en casos extremos, ceguera.
Si no tienes filtros o gafas solares adecuadas para observar el eclipse, una opción segura es proyectar la imagen del Sol sobre una superficie lisa utilizando binoculares, un telescopio o incluso un cartón con un pequeño agujero. Evita el uso de radiografías, negativos fotográficos o gafas de sol, ya que no proporcionan la protección necesaria.
La lluvia de meteoros de las perseidas alcanzará su pico de máxima actividad la noche del viernes 12 y hasta la madrugada del sábado 13 de agosto, durante el cual se podrán apreciar hasta 100 bólidos por hora. Sin embargo, el brillo de la luna llena puede hacer más difícil su observación este año.
En años anteriores la tasa ha alcanzado la impresionante cifra de 200 por hora, dicho de otra manera, entre dos y tres meteoros por minuto.
Las perseidas deben su nombre a la constelación de Perseus, ya que desde uno de sus extremos aparentan brotar los meteoros. Este radiante es muy fácil de ubicar en el cielo por encontrarse también próximo a la distintiva constelación, en forma de uve doble o eme, de Cassiopeia.
Perseus se levanta pasada la medianoche en dirección este-noreste durante estos días del año y alcanza su punto más elevado en el cielo cerca de las 5:30 de la madrugada.
Desde mediados de julio y finales de agosto la Tierra atraviesa la órbita del cometa Swift-Tuttle, el cuerpo responsable de la importante lluvia de meteoros de las perseidas.
La Estación Espacial Internacional (EEI) se podrá apreciar en el cielo dominicano por más de cinco minutos, siempre que lo permitan las condiciones del tiempo, en cuatro fechas de este mes de marzo, entre el sábado 12 y el miércoles 16.
El sábado 12 a las 6:05 de la mañana, la EEI aparecerá sobre los 10 grados en el norte-noroeste, alcanzará una altura máxima de 30 grados y se ocultará seis minutos después hacia el este-sureste.
Dos días después, a las 6:06 de la mañana, el laboratorio espacial comenzará su recorrido en el cielo en dirección noroeste y se ocultará transcurridos 6 minutos hacia el sur-sureste. Este mismo día, lunes 14, la Estación Espacial Internacional hará un recorrido de siete minutos en el cielo nocturno, a partir de las 7:27 de la noche, que comenzará sobre los 10 grados en dirección sur-sureste, alcanzará una altura máxima de 60 grados y se ocultará en el noreste.
Por último, el miércoles 16, la EEI se podrá observar durante 6 minutos a partir de las 7:28 de la noche, en un recorrido que comenzará en el oeste-suroeste y concluirá en el norte.
Los avistamientos de la Estación Espacial Internacional, que orbita nuestro planeta a más de 400 kilómetros de altura y se desplaza a una velocidad de más de 27 mil kilómetros por hora, se pueden apreciar con bastante regularidad desde la República Dominicana.
Otras fechas para ver la Estación Espacial Internacional
| Fecha | Visible | Altura máxima | Aparece | Desaparece |
|---|---|---|---|---|
| Sábado 12, 7:28 p.m. | 2 min | 13° | 10° sobre el SSE | 13° sobre el ESE |
| Domingo 13, 5:19 a.m. | 4 min | 16° | 10° sobre el N | 10° sobre el E |
| Domingo 13, 8:15 p.m. | 3 min | 55° | 10° sobre el SO | 55° sobre el NO |
| Martes 15, 5:22 a.m. | 3 min | 68° | 67° sobre el NE | 10° sobre el SE |
| Martes 15, 8:17 p.m. | 4 min | 13° | 10° sobre el ONO | 10° sobre el NNO |
| Miércoles 16, 6:10 a.m. | 1 min | 11° | 11° sobre el OSO | 10° sobre el SO |
A las 5:37 de la madrugada (hora de la República Dominicana) del sábado 20 de marzo de 2021, el Sol cruzará de sur a norte el ecuador celeste, la línea imaginaria que divide a la Tierra en dos hemisferios. Justo en ese momento quedará marcado el comienzo de la primavera y otoño astronómico para el hemisferio norte y hemisferio sur, respectivamente.
El equinoccio de marzo de este año es el tercero que ve nuestro planeta desde que la Organización Mundial de la Salud caracterizó como pandemia a la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus.
En los equinoccios, del latín aequinoctium, de aequus (igual) y nox, singular noctis (noche), el día y la noche tienen casi la misma duración.
Este sábado 20 de marzo la República Dominicana recibirá 12 horas y 7 minutos de luz solar. Un máximo de 13 horas y 14 minutos de luz solar será alcanzado entre el 15 y 26 de junio, en los días previos y posteriores al solsticio de ese mes.
Los equinoccios se producen en marzo y septiembre. Durante el primero, los rayos del Sol pasan a reposar de manera directa sobre el ecuador terrestre, tras haber alcanzado el austral trópico de Capricornio en el solsticio de diciembre.
Desde el pasado mes de septiembre el cielo ha ofrecido un espectáculo astronómico poco frecuente: el acercamiento aparente de los gigantes gaseosos del sistema solar, Saturno y Júpiter, en el cielo del atardecer.
En noviembre, la separación de ambos cuerpos era de cinco grados y en diciembre se redujo a dos, hasta alcanzar una extraordinaria aproximación de 0.10 grados la noche de este 21 de diciembre de 2020, la mayor en casi 400 años.
En la República Dominicana será fácil observar esta danza planetaria poco antes de las 7:00 de la noche, tras finalizar el crepúsculo civil, justo cuando el resplandor del Sol ha disminuido lo suficiente.
Una conjunción, dicho de forma llana, es el acercamiento aparente de dos objetos en el cielo, y la de este lunes 21 de diciembre es la mayor desde julio 1623, cuando estuvieron separados por un poco menos de 0.1 grados. Sin embargo, la observación de este evento pudo ser muy complicada en aquella ocasión, debido a que ambos cuerpos se encontraban muy próximos al Sol.
Ambos planetas volverán a encontrarse en el cielo el 2 de noviembre de 2040 y el 7 de abril de 2060, separados por poco más de un grado, es decir, más de diez veces la separación de 2020.
Una conjunción parecida a la actual ocurrirá el 15 de marzo de 2080, por lo que esta podría ser una oportunidad única en la vida.
Hasta hace pocas semanas Márohu (dios del tiempo despejado) y Boinayel (dios de la lluvia) reposaban en la quietud de la Reserva Antropológica Cuevas de Borbón o del Pomier, en la provincia de San Cristóbal, esculpidos, concretamente, en una estalagmita de la Cueva del Puente.
Sobre estas dos deidades de la cultura taína, Fray Ramón Pané dejó constancia escrita a finales del siglo XV, en su Relación acerca de las antigüedades de los indios, un compendio que ha sido considerado como la primera obra escrita en el Nuevo Mundo en un idioma europeo.
En su relato Pané destaca que, para los nativos, el sol y la luna salían de esta cueva —llamada Iguanaboina por ellos—, y que Márohu y Boinayel eran dos cemíes que gozaban de «mucha estimación», porque cuando los aguaceros no presentaban credenciales, según contaron los taínos a Pané, ellos giraban una visita a la cueva y de inmediato llovía.
El mismo Fray Ramón Pané describió a los cemíes con cuidadoso detalle: «[...] hechos de piedra, pequeños, del tamaño de medio brazo, con las manos atadas, y parecía que sudaban».
Un singular hallazgo
Desde hace poco más de cuarenta años el arqueólogo y espeleólogo dominicano Domingo Abreu ha inspeccionado la Cueva del Puente, y en una de sus últimas visitas notó que Márohu y Boinayel prácticamente no eran tocados por los rayos solares que paulatinamente penetraban desde lo alto hasta las profundidades de la caverna.
Todo cambió para siempre cuando Abreu decidió acudir a la cueva en un época del año en la que los rayos del Sol alcanzan su mayor inclinación hacia el sur, específicamente en el solsticio de diciembre. El hallazgo fue sorprendente: Márohu y Boinayel, los cemíes que por meses permanecen en las sombras, fueron tocados en su base por la luz solar pasada la una de la tarde del 21 de diciembre, en lo que desde ya se considera un singular evento astronómico-antropológico.

De la quietud a las estrellas
Este vínculo de dos cemíes con el solsticio, la luz solar y la innegable conexión de los taínos con su entorno natural, sirvió como sustento para que el periodista Marvin del Cid, quien junto a Domingo Abreu había visitado la Cueva del Puente en los solsticios de diciembre de 2017 y 2018, propusiera, a principios del pasado mes de noviembre, a Márohu y Boinayel como nombres para la estrella WASP-6 y su exoplaneta WASP-6 b, a través de NameExoWorlds, una iniciativa de la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés).
Y así fue como el dios del tiempo despejado y su gemelo, el dios de la lluvia, «abandonaron» la Cueva del Puente, la mañana del 17 de diciembre de 2019, cuando la IAU anunció a través de sus redes sociales que ambos habían sido seleccionados, entre las 618 propuestas recibidas, para que de manera oficial nombraran a dos cuerpos del universo en representación de la República Dominicana.
En la Cueva del Puente
Cuatro días después de la selección de las deidades taínas por parte de la Unión Astronómica Internacional, Diario Libre acudió una vez más a la Cueva del Puente, junto a varias personas que estuvieron involucradas de una manera u otra con la iniciativa de nombrar en el país una estrella y su exoplaneta, para documentar junto a ellas el evento que remontó a Márohu y Boinayel hasta el firmamento.
«El valor fundamental de esta cueva es tener la mayor cantidad de manifestaciones pictográficas de ascendencia inca, que es totalmente diferente a lo que aparece en otras cuevas. Acá tenemos simbología inca, como el cóndor, y aparece, naturalmente, la representación en una sola pieza, en una sola estalagmita, de Boinayel y Márohu», indicó Domingo Abreu, quien presenció por primera vez el efecto de la luz solar en la cueva y lo documentó junto a Marvin del Cid por tercer año seguido.
Para la astrofísica dominicana Mayte Vásquez, la persona clave ante la IAU para que se le asignara un exoplaneta y su estrella a la República Dominicana, fue «muy impresionante» y una «experiencia única» contemplar el evento del solsticio de diciembre en la Cueva del Puente. «Ver a la una de la tarde cómo se acerca un rayo de Sol, (que) ilumina los pies de los cemíes, pues es una conexión única a nuestros ancestros», precisó Vásquez.
En palabras del presidente de la Sociedad Astronómica Dominicana, Manuel Grullón, «es increíble ver y comprender que los taínos tenían o podían manejar, por su observación, esta clase de eventos y que honraron en esta cueva a esos dos cemíes que ellos veneraban».





Marvin del Cid, periodista de Diario Libre, se considera tan solo «un pequeño eslabón en toda esta cadena de personas y eventos», y entiende que el acontecimiento del solsticio de diciembre fue «como mandado a hacer» para nombrar los astros asignados a la República Dominicana. Para él es inefable lo que siente, luego de que los nombres que sugiriera, a través del proyecto NameExoWorlds, fueran escogidos para designar universalmente y para siempre una estrella (Márohu) y su exoplaneta (Boinayel).
Un nuevo enfoque
El arqueólogo Domingo Abreu entiende que los hallazgos en estas cuevas «plantean un nuevo enfoque a la arqueología antillana, a partir de las manifestaciones rupestres».
«Hasta ahora los estudios arqueológicos se han basado en restos materiales encontrados: vasijas completas, ídolos, fragmentos, piezas de hueso, de arcilla, de concha y, principalmente, en el rastro arahuaco. Sin embargo, hemos encontrado en esta y otras cuevas el rastro maya, inca y nahua, lo que nos plantea la necesidad de un nuevo enfoque del estudio arqueológico en el área del Caribe», señaló Abreu.
En el marco de la celebración del centenario de la Unión Astronómica Internacional (IAU, por sus siglas en inglés) a través de su iniciativa NameExoWorlds, la República Dominicana tiene la oportunidad histórica de dar un nombre a un exoplaneta y su estrella anfitriona.
Los cuerpos asignados al país por la IAU, gracias a las gestiones de la astrofísica dominicana Mayte Vásquez, son el planeta WASP-6 b y su estrella WASP-6, una enana amarilla aproximadamente un 20 % menos masiva que el Sol ubicada a seiscientos años luz, en la constelación de Acuario, la cual cumple con los requisitos de ser visible desde la República Dominicana y de brillar lo suficiente como para ser observada a través de pequeños telescopios.
WASP, acrónimo en inglés para el Buscador Gran Angular de Planetas, es un ambicioso consorcio de instituciones académicas internacionales cuya tarea es la búsqueda de exoplanetas mediante la fotometría de tránsito.

Ha llegado la hora cero
Tras una intensa campaña para la recepción de propuestas, organizada por el Comité Nacional Evaluador de NameExoWorlds República Dominicana, y luego de la selección de las diez mejores, se ha abierto un proceso de consulta para que el público vote por su favorita, y de esta forma perpetuar, en palabras de la Sociedad Astronómica Dominicana (Astrodom), una parte de nosotros en el cielo.
El Comité Nacional Evaluador de «NameExoworlds» República Dominicana entregará el 15 de noviembre los resultados de la consulta pública con las cinco propuestas más votadas a la Unión Astronómica Internacional, de las cuales se seleccionará la que cumpla con los criterios que busca destacar la IAU y con ella se nombrará al sistema compuesto por la estrella WASP-6 y su planeta WASP-6 b. El binomio escogido será dado a conocer oficialmente por la IAU en la semana de la Navidad 2019.
Desde Diario Libre la propuesta que favorecemos es la que sugiere los nombres Márohu-Boinayel, las deidades taínas descritas por Fray Ramón Pané, hace más de quinientos años, que se encuentran grabadas en una estalagmita de la Cueva del Puente, parte de la Reserva Antropológica Cuevas del Pomier, en la provincia de San Cristóbal, en donde cada solsticio de diciembre se produce un extraordinario evento astronómico-antropológico, documentado por nuestro colaborador Marvin del Cid en su trabajo «Viaja bajo tierra a ver el año nuevo taíno en El Pomier».
¡Participa y conduce nuestra identidad a las estrellas!
Más allá de ser la antesala de las festividades de Navidad y Año Nuevo, y de que con él van quedando atrás las agobiantes y húmedas tardes (y noches) del verano tropical, noviembre es un mes particularmente especial para la República Dominicana.
Aunque desde finales de octubre son apreciables en el país las puestas de Sol más tempranas del año, entrada la tercera semana del undécimo mes es cuando se alcanza el mayor pico.
En este 2019, desde el 17 de noviembre al 2 de diciembre, el ocaso en Santo Domingo se producirá a las 6:01 de la tarde, esto es lo más temprano en todo el año, según los datos ofrecidos en el sitio web timeanddate.com.
¿La razón? Se acerca la llegada del solsticio de diciembre para el hemisferio norte, el cual ocurrirá 19 minutos después de la medianoche del 22 de diciembre de 2019 (hora y día locales).
Si se toma en cuenta que durante los primeros diez días de octubre de 2019 el Sol se ocultó entre las 6:28 y las 6:20 de la tarde, es evidente que la variación respecto a los atardeceres de la segunda mitad de noviembre es considerable, al ser de casi media hora.
Por otro lado, entre el 17 y el 28 de noviembre de este año el crepúsculo civil (el período de tiempo antes de la salida y de la puesta del sol) concluirá a las 6:24 p.m.; en consecuencia, poco antes de las 7:00 de la noche ya habrá oscurecido lo suficiente.
A modo de comparación, entre los días finales de junio y hasta casi mediados de julio de 2019, el crepúsculo civil finalizaba a las 7:44 de la noche, por tanto, al llegar las 8:00 p.m. no había oscuridad plena.
¿Por qué en noviembre?
La fecha exacta depende de la latitud.
Más hacia al norte, cerca de los 40 grados de latitud, las puestas de Sol más tempranas del año se producen en los primeros días de diciembre, casi tres semanas después en comparación con las de la República Dominicana, que se encuentra por debajo de los 20 grados de latitud norte.
Los atardeceres más temprano y los amaneceres más tarde del año, en el hemisferio norte, siempre ocurren antes y después del solsticio de diciembre, respectivamente, a no ser que estemos ubicados en latitudes próximas al círculo polar ártico.
Las tierras raras son un conjunto de diecisiete elementos químicos de la tabla periódica, específicamente los lantánidos, que son quince, más los metales de transición itrio y escandio.
Según el portal Wikipedia, estos elementos se califican como tierras raras porque no es muy común encontrarlos en forma pura, aunque resulta que en todo el mundo hay depósitos de algunos de ellos.

La demanda de estos elementos, etiquetados como «el oro negro del siglo XXI», se ha extendido a lo largo de los años, con el gigante asiático, China, a la cabeza de la producción a nivel mundial con más del 90 %.
Las aplicaciones de las denominadas tierras raras van desde la producción de imanes de alto rendimiento hasta catalizadores, aleaciones, cristales y electrónica, señala la enciclopedia libre.
Los usos de las tierras raras
| N.º | Elemento | Uso |
|---|---|---|
| 1. | Cerio | Utilizado para motores diésel y el colorante del cristal. |
| 2. | Disprosio | Se usa en los coches híbridos. También se usa para lámparas láser. |
| 3. | Erbio | Componente de la fibra óptica. También se utiliza como filtro de revelado fotográfico. |
| 4. | Europio | Usado en pantallas planas y máquinas de rayos láser. |
| 5. | Escandio | Para luces de alta intensidad. |
| 6. | Gadolinio | Incluido en discos compactos y reactores nucleares. |
| 7. | Holmio | Imanes de gran potencia y procesos nucleares. |
| 8. | Iterbio | Para máquinas de rayos X. |
| 9. | Itrio | Componente de las unidades de rayos X. |
| 10. | Lantano | Para baterías de los coches híbridos y cristales reflectantes. |
| 11. | Lutecio | Para proceso de refinado del petróleo. |
| 12. | Neodimio | Componente de los discos duros de los ordenadores. |
| 13. | Praseodimio | Usado para motores de aviones. |
| 14 y 15. | Prometio y Samario | Se usan en baterías y reactores nucleares. |
| 16. | Terbio | En bombillas de bajo consumo o lámparas fluorescentes. |
| 17. | Tulio | Para aparatos de rayos láser o de rayos X. |
Posibles yacimientos de tierras raras en la República Dominicana deberán ser evaluados y explotados por disposición del decreto presidencial de este lunes, que declara una zona de la provincia de Pedernales como Reserva Fiscal Minera «Ávila», y serán desarrollados directamente por el Estado dominicano mediante contratos especiales.
Como cada año, desde mediados de julio y finales de agosto, la Tierra pasa por la trayectoria del cometa Swift-Tuttle, un cuerpo que ha dejado una estela de residuos que se desintegran al hacer contacto con la atmósfera de nuestro planeta, la cual es responsable de una de la más importantes lluvias de meteoros en el hemisferio norte.
Las perseidas deben su nombre a la constelación de Perseus, ya que desde uno de sus extremos aparentan brotar los meteoros. Este radiante es muy fácil de ubicar en el cielo por encontrarse también próximo a la distintiva constelación, en forma de uve doble o eme, de Cassiopeia.
La constelación de Perseus se levanta pasadas las doce de la noche por el este-noreste durante estos días del año y alcanza su punto más elevado en el cielo cerca de las cinco y treinta de la madrugada.
El punto máximo de actividad de las perseidas en este año será durante la noche del domingo 12 y la madrugada del lunes 13 de agosto, en los que se podrán apreciar entre 60 y 70 bólidos por hora, principalmente en las afueras de los núcleos urbanos, aunque antes o después de este pico se puede observar una cantidad considerable de meteoros.
En años anteriores la tasa ha alcanzado la impresionate cifra de 200 por hora, dicho de otra manera, entre dos y tres meteoros por minuto.
El radiante de la lluvia de las perseidas estará, antes de la medianoche, a unos diez grados por encima de la línea del horizonte en las fechas de su mayor actividad y, a diferencia de años anteriores, la ausencia de la Luna (que se encuentra en fase menguante) favorece aun más la observación de esta formidable lluvia de meteoros.
Una vez más el planeta rojo entrará en oposición al Sol, concretamente el viernes 27 de julio, y estará separado de la Tierra por 57,589 millones de kilómetros durante su mayor acercamiento el lunes 31, la menor distancia entre ambos cuerpos en quince años.
Desde inicios de este mes Marte engalana las noches con un brillo inusual. Su magnitud aparente supera el valor de -2.15, una intensidad similar a la alcanzada durante las noches de finales de julio de 2003. En aquella ocasión logró, el 27 de agosto, su mayor aproximación a la Tierra en casi 60 mil años, al colocarse a 55,758 millones de kilómetros y brillar con una magnitud de -2.88.
Alrededor de cada dos años Marte se encuentra en oposición cuando, desde nuestra perspectiva, se eleva por el este tras la puesta del sol. Dicho de otra manera, cuando el Sol y Marte, vistos desde la Tierra, se colocan en lados opuestos de la bóveda celeste.

Lo que hace especial la oposición de Marte de este año es que, a diferencia de las posteriores a 2003, se produce dentro de unas pocas semanas de su perihelio, es decir, el punto de su órbita en la que se encuentra más próximo al Sol, algo que ocurre una o dos veces cada 15 o 17 años. Las oposiciones de Marte, cuya excentricidad es mayor a la terrestre, pueden darse, desde luego, en cualquier punto de su recorrido orbital.

Cuidado con el bulo
La promesa del ya famoso —por infame— bulo que circula desde 2002 (potenciado en los últimos años por las redes sociales y la mensajería instantánea) de que el planeta rojo se verá del tamaño de la Luna no pasa de ser un absurdo.
Si un cuerpo como Marte se acercara a la Tierra para verse del tamaño de nuestro satélite natural los tirones gravitacionales nos colocarían en serios aprietos, indicó la NASA en mayo pasado.

Lo cierto es que, entre la noche de su oposición y la de su mayor acercamiento a nuestro planeta, veremos a Marte hacia el sureste, antes de la medianoche, con su característico tono cobrizo y una magnitud aparente poco habitual de hasta -2.78, pero nada de rivalizar con la Luna.
A modo de referencia, Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno en la constelación del Can Mayor, tiene una magnitud de -1.46.

Habrá que esperar hasta el 15 de septiembre de 2035 para otra excepcional oposición, si bien, como la de este año, no será tan cercana como la del 28 agosto de 2003.
La oposición de hace 15 años solo será superada el 28 de agosto de 2287, cuando Marte refulja con una magnitud de -2.89 y se acerque a la Tierra a una distancia de 55,688 millones de kilómetros.
Las oposiciones del planeta Marte entre 1995 y 2037
| Oposición | Mayor acercamiento | Distancia (ua) | Distancia (km) |
|---|---|---|---|
| 1995, 12 de febrero | 1995, 11 de febrero | 0.67569 | 101,081,785.25 |
| 1997, 17 de marzo | 1997, 20 de marzo | 0.65938 | 98,641,843.98 |
| 1999, 24 de abril | 1999, 1 de mayo | 0.57846 | 86,536,384.29 |
| 2001, 13 de junio | 2001, 21 de junio | 0.45017 | 67,344,473.45 |
| 2003, 28 de agosto | 2003, 27 de agosto | 0.37272 | 55,758,118.37 |
| 2005, 7 de noviembre | 2005, 30 de octubre | 0.46406 | 69,422,387.88 |
| 2007, 24 de diciembre | 2007, 18 de diciembre | 0.58935 | 88,165,505.10 |
| 2010, 29 de enero | 2010, 27 de enero | 0.66398 | 99,329,994.19 |
| 2012, 3 de marzo | 2012, 5 de marzo | 0.67368 | 100,781,093.53 |
| 2014, 8 de abril | 2014, 14 de abril | 0.61756 | 92,385,661.03 |
| 2016, 22 de mayo | 2016, 30 de mayo | 0.50321 | 75,279,144.51 |
| 2018, 27 de julio | 2018, 31 de julio | 0.38496 | 57,589,196.30 |
| 2020, 13 de octubre | 2020, 6 de octubre | 0.41492 | 62,071,148.51 |
| 2022, 8 de diciembre | 2022, 1 de diciembre | 0.54447 | 81,451,552.66 |
| 2025, 16 de enero | 2025, 12 de enero | 0.64228 | 96,083,720.39 |
| 2027, 19 de febrero | 2027, 20 de febrero | 0.67792 | 101,415,388.50 |
| 2029, 25 de marzo | 2029, 29 de marzo | 0.64722 | 96,822,733.87 |
| 2031, 4 de mayo | 2031, 12 de mayo | 0.55336 | 82,781,477.73 |
| 2033, 27 de junio | 2033, 5 de julio | 0.42302 | 63,282,891.26 |
| 2035, 15 de septiembre | 2035, 11 de septiembre | 0.38041 | 56,908,525.99 |
| 2037, 19 de noviembre | 2037, 11 de noviembre | 0.49358 | 73,838,517.02 |
Este jueves 21 de junio, a las 6:07 de la mañana (hora de la República Dominicana), el cenit del Sol estará en su punto más al norte de la Tierra, directamente sobre el Trópico de Cáncer.
El solsticio (del latín solstitium, sol quieto) se produce dos veces al año: entre el 20 ó 22 de junio y entre el 20 y 22 de diciembre.
En 1975 fue la última vez que el solsticio de junio se produjo el día 22, algo que no ocurrirá hasta el 2203.
Durante el solsticio de junio el Sol alcanza su mayor declinación septentrional y marca el comienzo del verano y el día más largo para el hemisferio norte.
Para los habitantes del hemisferio sur el solsticio de junio marca el día más corto y el principio del invierno.
Este verano, en la que será la primera misión de la NASA hacia el Sol y la primera nombrada en honor a una persona en vida, será lanzada la sonda Parker Solar Probe, una misión que «revolucionará nuestra comprensión de nuestra estrella más cercana» y la estudiará desde una peligrosa e inexplorada región del espacio de intenso calor y radiación.
Fue el astrofísico Eugene Newman Parker quien, en su artículo «Dinámica del gas interplanetario y campos magnéticos», publicado en la revista científica The Astrophysical Journal en 1958, conceptualizó por primera vez sobre el constante flujo de partículas y energía que emana de la atmósfera superior de las estrellas (incluido el Sol), y que hoy conocemos como viento solar.
Si bien la sonda espacial «volará lo suficientemente cerca del Sol para entrar en la corona altamente magnetizada», la NASA garantiza que, gracias a los avances en ingeniería térmica, sus instrumentos estarán protegidos del calor por un escudo de carbono de 11,43 centímetros de grosor, el cual podrá soportar una radiación 500 veces superior a la que se recibe en la Tierra y temperaturas superiores a los 1,300 grados Celsius.
El lanzamiento de la Parker Solar Probe está programado para el 31 de julio de 2018, aunque la NASA contempla una ventana de 20 días (incluida esa fecha) para el despegue del poderoso cohete Delta IV-Heavy con etapa superior desde el Centro Espacial John F. Kennedy en el estado de Florida.
Muy cerca del Sol
Durante las últimas tres de sus veinticuatro órbitas, la Parker Solar Probe se acercará a unos 6.2 millones de kilómetros de la superficie del Sol. A modo de referencia, nuestro planeta orbita en promedio a una distancia de alrededor de 150 millones de kilómetros.
Esta misión, que forma parte del programa Living With a Star de la NASA, el cual incluye al Solar Dynamics Observatory lanzado en febrero 2010, hará siete sobrevuelos sobre el planeta Venus durante casi siete años y luego reducirá gradualmente su órbita alrededor del Sol para colocarse a un 4 % de la distancia que nos separa de él. Una vez allí explorará el movimiento de la energía a lo largo de la corona e investigará qué produce la aceleración del viento solar y las partículas energéticas.
Esta «primera visita de la humanidad a una estrella» contribuirá de forma crítica a mejorar «nuestra capacidad para pronosticar cambios en el ambiente espacial del planeta Tierra que impactan en la vida y en la tecnología».
La Semana Santa, la festividad cristiana de recogimiento especial del año, guarda una estrecha relación con dos eventos relevantes para la astronomía: el equinoccio y el plenilunio.
Para determinar la fecha del Domingo de Resurrección o de Pascua primero se observa el equinoccio de marzo (primavera en el hemisferio norte o boreal, otoño en el hemisferio sur o austral), el cual ocurre generalmente alrededor del 20 de marzo, y en segundo lugar se toma en cuenta la primera luna llena (plenilunio) que sigue al referido equinoccio.
El equinoccio de marzo de 2018 se produjo el pasado jueves 20 a las 16:15 horas del horario universal, mientras que la luna llena está programada para el sábado 31 de marzo, por lo que el Domingo de Resurrección será, en efecto, el 1 de abril.
De lunas llenas y azules

En el plenilunio toda la cara de la Luna que apunta hacia la Tierra está iluminada por los rayos del Sol en un 100 %. Si nuestro satélite natural cruza el plano de la eclíptica (la línea imaginaria por donde pasa el Sol) durante esta fase, la sombra de la Tierra se proyectará sobre su superficie generándose de esta forma un eclipse lunar.
Cuando en un mismo mes se producen dos lunas llenas, la segunda, como la de este 31 de marzo, se denomina luna azul.
La luna llena posterior al equinoccio de marzo de 2018 es la segunda luna azul de este año (la anterior se produjo el 31 de enero) y forma parte del primer par de lunas azules en un mismo año desde septiembre de 2012.
El siguiente vídeo muestra un time-lapse de los equinoccios y solsticios desde el espacio realizado en 2015, con imágenes del satélite Meteosat-9 tomadas en 2010 y 2011.
De equinoccios y estaciones
El equinoccio (del latín aequinoctium, que significa «noche igual») se produce dos veces al año: el 19, 20 o 21 de marzo y el 22 o 23 de septiembre, y en él la noche y el día tienen aproximadamente la misma duración en todo el planeta.
El primer equinoccio del año marca el final del invierno en el hemisferio norte (verano austral) y el inicio de la primavera (otoño en el hemisferio sur), mientras que el segundo equinoccio señala el final del verano y el inicio del otoño boreal, así como el final del invierno y el inicio de la primavera austral.
Es importante destacar que la Iglesia católica solo considera el 21 de marzo como fecha oficial para el equinoccio de marzo y de esta se desprenden sus cálculos para la Semana Santa.
Por lo anterior, la Semana Santa de 2019 no será en marzo sino en abril, debido a que el plenilunio posterior al equinoccio se producirá el 21 de marzo, que es justo el mismo día que la Iglesia señala para el equinoccio de marzo, por lo que el Domingo de Resurrección o de Pascua se traslada al domingo posterior a la siguiente luna llena, la cual está pautada para el 19 de abril. Debido a esto, la Semana Santa correrá entre el domingo 14 y domingo 21 de abril de 2019.
En este 2018, tres misiones espaciales nos llevarán a conocer un poco más sobre los planetas Marte y Mercurio, así como el satélite natural de la Tierra, la Luna.
Las principales agencias espaciales del mundo afinan los últimos detalles a misiones no tripuladas de exploración planetaria que podrían representar acontecimientos significativos en este año que se inicia.
La NASA apunta hacia el interior del planeta rojo con InSight. Las agencias europea y japonesa colaboran para explorar el campo magnético de Mercurio, el planeta más cercano al Sol. Y por último, China nos lleva a la cara oculta de la Luna para conocer detalles in situ por primera vez.

Marte, esta vez por dentro
Tras dos años de retraso, debido al fallo de uno de sus principales instrumentos, la NASA proyecta lanzar el 5 de mayo de 2018 el aterrizador InSight, una ambiciosa misión con la que echará un vistazo al interior del planeta rojo para determinar, entre otros objetivos, por qué ha evolucionado de manera tan diferente a la Tierra.
La NASA ha escogido a Marte, debido a que este planeta ha estado menos activo geológicamente que la Tierra, al no poseer placas tectónicas, y conserva un registro más completo de su historia, tanto en su núcleo como en el manto y la corteza.
InSight (acrónimo en inglés para Exploración Interior utilizando Investigaciones Sísmicas, Geodesia y Transmisión de Calor) es un proyecto del Jet Propulsion Laboratory de la NASA que procura estudiar el interior profundo del planeta rojo y comprender los procesos que dieron forma a los planetas rocosos del sistema solar interior hace más de cuatro mil millones de años.
Se espera que InSight se coloque sobre la superficie de Marte el 26 de noviembre de 2018.

El cercano Mercurio
La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) unen esfuerzos para explorar el planeta más cercano al Sol.
BepiColombo, una misión nombrada en honor al científico, matemático e ingeniero italiano Giuseppe «Bepi» Colombo, consiste en dos naves espaciales que orbitarán el «pobremente explorado» Mercurio.
La nave MPO (Mercury Planetary Orbiter) de la ESA y el Instituto del Espacio y de las Ciencias Astronáuticas de Japón (ISAS) estudiará la superficie y la composición interna del planeta entre 480 y 1,500 km sobre su superficie, mientras que la nave MMO (Mercury Magnetospheric Orbiter) de la JAXA estudiará, entre 590 y 11,640 km de distancia, la magnetosfera, es decir, la región influenciada por el campo magnético.
Las naves de BepiColombo partirán en octubre de 2018 y llegarán a Mercurio en diciembre de 2025 para completar, una vez en órbita, un año de misión.

En la cara oculta de la Luna
A finales de 2018 la Administración Espacial Nacional China (CNSA) lanzará la misión Chang’e 4, que consiste en un aterrizador y un vehículo de exploración, con la finalidad de estudiar las condiciones geológicas en la cara oculta de la Luna.
Será la primera vez que una misión aterrice en el hemisferio lunar opuesto a nuestro planeta.
La Chang’e 4 es parte del Programa de Exploración Lunar de la CNSA y fue reprogramada para nuevos objetivos, debido a que en principio era una misión de respaldo de la Chang’e 3, en la Luna desde 2013.
Una gran nube de polvo, proveniente del desierto del Sahara, llegará hoy al Caribe e incidirá durante los próximos cinco días sobre el territorio de la República Dominicana.
Estas partículas, que viajan desde el norte de África a través del océano Atlántico, son causa del aumento del calor y de la disminución de las precipitaciones, así como de alergias respiratorias, oculares y de la piel, según informaciones proporcionadas por el experto meteorológico Jean Suriel en su cuenta de Twitter.
Observaciones realizadas entre 2007 y 2013 por el satélite CALIPSO de la NASA estimaron que, en promedio, unas 182 millones de toneladas de polvo del Sahara parten desde África cada año y que 27 millones de ellas, aproximadamente, se depositan en la cuenca del Amazonas, en América del Sur.
Una publicación en Geophysical Research Letters indica que el polvo del Sahara contiene fósforo, proveniente de minerales rocosos compuestos de microorganismos muertos, y la selva amazónica depende de este fósforo para florecer, ya que es un nutriente esencial para las proteínas y el crecimiento de las plantas.
«La heroica madre Luna se perdió en el destierro; tengo cincuenta años, y ahora he de sufrir la timidez del Sol». — William Butler Yeats

Este lunes 21 de agosto la porción central de la sombra de la Luna recorrerá amplias zonas de los estados de Oregon, Idaho, Wyoming, Nebraska, Misuri, Illinois, Kentucky, Tennessee y Carolina del Sur, además de tocar partes de Kansas, Georgia y Carolina del Norte, en lo que será el primer eclipse total de Sol en los Estados Unidos desde 1979 y el primero de costa a costa desde 1918.
Vistos desde la Tierra, los discos de la Luna y Sol aparentan tener el mismo tamaño, pero no fue siempre así, ni tampoco lo será eternamente, por lo que contemplar un eclipse de Sol en nuestros tiempos es un verdadero privilegio cósmico.
Tanto los eclipses lunares como los solares han fascinado a la humanidad en toda su historia, y su observación, en especial si se trata de un eclipse total de Sol, es una experiencia única que marca de por vida.
Los eclipses solares son sencillamente estremecedores, pero más que excepcionales espectáculos, han sido eventos astronómicos esenciales para la comprensión misma del universo.
Fue gracias a sus experimentos durante el eclipse total de Sol del 29 de mayo de 1919 que el astrofísico británico Arthur Eddintong, instalado en la isla de Príncipe, en las costas africanas, pudo validar lo plasmado por Albert Einstein cuatro años antes en su teoría de la Relatividad General.
Según la teoría de Einstein, la gravedad altera el espacio-tiempo y lo curva, es por ello que la imponente gravedad del Sol provoca que la luz de las estrellas situadas detrás de su disco viajen por la curva que se genera y sean visibles desde la Tierra. En el eclipse de mayo de 1919 Eddintong confirmó esta distorsión del espacio-tiempo al observar las estrellas en posición aparente alrededor del Sol, imposibles de observar en condiciones normales, y que en realidad están colocadas detrás del disco solar. 
Tipos de eclipses de Sol
Los eclipses solares se producen cuando la luna nueva, en una alineación recta o prácticamente recta entre el Sol y la Tierra, proyecta su sombra sobre nuestro planeta. Como todo cuerpo que no produce luz y que solo la recibe, la sombra de nuestro satélite se divide en tres áreas: umbra (la más densa e interna), penumbra (la más externa y tenue) y la antumbra, la cual se forma a cierta distancia donde termina la umbra y rara vez logra alcanzar la superficie de la Tierra.
La umbra lunar es la que provoca los eclipses totales de Sol, mientras que la penumbra produce los parciales. En los anulares (cuando la Luna no cubre totalmente el disco solar y se percibe un aro luminoso alrededor del disco lunar) es la antumbra la que entra en juego.
Protege tus ojos
El Sol nunca debe observarse directamente sin protección, ni antes ni durante ni después de un eclipse, ya que la radiación ultravioleta podría provocar daños permanentes a la retina y una posible ceguera.
En caso de no disponer de filtros o lentes solares ni de instrumental adecuado para la observación de este tipo de eventos, es aceptable utilizar, durante algunos segundos, un cristal para máscara de soldadura de calibre 12 o superior, tal como sugieren expertos citados por la NASA.
Otra opción más segura es proyectar el Sol sobre una superficie lisa usando unos binoculares, un telescopio o un cartón con un pequeño agujero.
Se desaconseja el uso de radiografías, negativos fotográficos o gafas de Sol, debido a que ninguno ofrece la protección necesaria.
Es imposible hablar de eclipses de Sol en la República Dominicana sin evocar el ocurrido el 11 de julio de 1991, que se apreció con un oscurecimiento (la fracción del área del Sol cubierta por la Luna) de un 43 %. También el eclipse del 26 de febrero de 1998, el de mayor oscurecimiento (81 %) en los últimos 66 años. Y, desde luego, los eclipses del 8 de de abril de 2005 y 3 de noviembre de 2013, en los cuales nuestro satélite cubrió, respectivamente, un 60 y un 56 % del área solar. En el eclipse de este lunes 21 de agosto el oscurecimiento del Sol será de 73 %, el mayor en casi 20 años, y, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, se podrá apreciar a partir de las 2:04 de la tarde, alcanzando su punto máximo a las 3:29 y culminando a las 4:43.
El pasado 23 de junio, el proyecto Breakthrough Starshot, un programa de investigación e ingeniería de US$100 millones, colocó en la órbita terrestre baja (por debajo de los 2,000 kilómetros de altura) 31 nanosatélites, los más pequeños jamás lanzados.
Impulsados a bordo de la misión número 40 del programa del lanzador orbital indio Polar Satellite Launch Vehicle, como carga útil secundaria de los satélites Max Valier y Venta-1, los pequeños satélites de 3.5 por 3.5 centímetros y cuatro gramos de peso, construidos por investigadores de la Universidad de Cornell, contienen paneles solares, computadoras, sensores y radios.

Breakthrough Starshot, anunciado en abril de 2016 por el emprendedor y físico ruso Yuri Milner y el cosmólogo británico Stephen Hawking, forma parte de Breakthrough Initiatives, una iniciativa fundada en 2015 por Milner junto a su esposa, con la que aspira «explorar el universo, buscar evidencia científica de la vida más allá de la Tierra y fomentar el debate público desde una perspectiva planetaria».
Con la puesta en órbita de las sondas espaciales funcionales más pequeñas del mundo construidas en una sola placa de circuito, se busca demostrar la prueba de concepto de que las naves espaciales podrían volar al 20 por ciento de la velocidad de la luz y que en 20 años, después de su lanzamiento, podrían capturar imágenes y hacer otras mediciones del exoplaneta Próxima b y otros planetas en nuestro sistema estelar más cercano, Alfa Centauri, de acuerdo a una nota de prensa publicada por Breakthrough Initiatives en su página web.
Como extraída de la novela de ciencia ficción Jurassic Park de Michael Crichton, la sangre de un mono que habitó un extinto bosque enclavado en la Cordillera Septentrional de la República Dominicana, fosilizada en ámbar durante más de 15 millones de años, se ha convertido recientemente, de manera sorpresiva, en un extraordinario hallazgo, por ser «una muestra única de glóbulos rojos de un mamífero antiguo», según reportes de agencias.
George Poinar Jr., investigador de la Universidad de Oregon, un experto entomólogo que durante largos años ha trabajado con insectos fosilizados en ámbar en la República Dominicana, publicó los resultados de una investigación en el Journal of Medical Entomology, tras examinar detenidamente el fósil de una garrapata, que se cree picó a un mono antes de quedar atrapada en la resina de un árbol. Dicha resina terminó convertida en lo que hoy conocemos como ámbar.
Luego de descartar que la garrapata picara a un perro o a un conejo, por no existir fósiles de estos mamíferos en la zona donde se produjo el hallazgo, Poinar concluyó que debió tratarse de un primate, porque la garrapata presenta marcas de haber sido separada por otro primate, un hábito normal entre estos mamíferos que al acicalarse entre ellos, se quitan unos a otros los parásitos.
Los reportes de agencias señalan también que en las muestras de sangre fue hallado, en varias etapas de su proceso de maduración, un parásito parecido al que provoca una enfermedad conocida como babesiosis, similar a la malaria, que ataca a los mamíferos. El hallazgo de este parásito será fundamental para profundizar en los estudios del origen de estas enfermedades.
«El cosmos es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será». — Carl Sagan

Importantes eventos astronómicos nos esperan para este año.
Recogemos tres de ellos para que la experiencia de contemplar los cielos durante este 2017 que hoy se inicia sea memorable.

El gran eclipse americano
Algunos medios y personalidades estadounidenses desde hace un tiempo lo denominan como «el gran eclipse americano». Y tienen razón. Será el primer eclipse total de Sol en los Estados Unidos desde 1979 y el primero de costa a costa desde 1918.
El 21 de agosto la sombra de la Luna oscurecerá en su recorrido amplias zonas de los estados de Oregon, Idaho, Wyoming, Nebraska, Misuri, Kentucky, Tennessee y Carolina del Sur. Además de tocar porciones de Kansas, Georgia y Carolina del Norte.

En la República Dominicana este eclipse de Sol será apreciado de forma parcial, con una magnitud (diámetro solar eclipsado) de 78 % en el máximo, la mayor desde el eclipse del 26 de febrero de 1998, que alcanzó un 84 %, y superior al apreciado en el país el 8 de abril de 2005, cuya magnitud fue de 68 %.
Para Santo Domingo el eclipse del próximo agosto iniciará a las 2:04 de la tarde, alcanzará el punto máximo a las 3:29 y culminará a las 4:43.

La danza de Venus y Júpiter
Una vez más los brillantes Júpiter y Venus se acercarán de forma aparente en la bóveda celeste, en esta ocasión separados por 0,26 grados, poco antes del amanecer del 13 de noviembre.
Aunque el resplandor del Sol (cuya salida será a las 6:45 en Santo Domingo) podría complicar la observación, para las 6:10 de la mañana Venus y Júpiter ya estarán colocados a cinco grados sobre la línea del horizonte, en dirección este-sureste.
La observación favorable de esta conjunción planetaria dependerá de cielos libres de contaminación lumínica y un horizonte totalmente despejado.
El lucero del alba (o la tarde) y el coloso del sistema solar volverán a aproximarse el 22 de enero de 2019, pero no tanto como en este 2017, y mucho menos como en la última ocasión (el 27 de agosto de 2016) cuando estuvieron separados por 0,07 grados.

La superluna de diciembre
El 3 de diciembre ocurrirá la única superluna llena de 2017, y será la primera en casi un año.
Las superlunas se producen cada vez que nuestro satélite natural alcanza su mayor aproximación a la Tierra (perigeo) un poco antes, durante o un poco después de la luna llena o nueva, y suelen ser más brillantes y ligeramente más grandes que una luna llena promedio.
La noche del 10 de febrero se producirá un eclipse de penumbra de Luna, visible desde la República Dominicana entre las 6:34 y las 10:53. En este tipo de eclipses la Luna se interna en la zona menos densa de la sombra de la Tierra, por lo que su oscurecimiento no es tan notorio como en los eclipses totales, cuando nuestro satélite se interna en la zona más oscura de la sombra terrestre y adquiere el característico tono cobrizo.
Durante el pico de mayor actividad de las lluvias de meteoros eta acuáridas (6 y 7 de mayo) y perseidas (12 y 13 de agosto), se podrán observar hasta 60 meteoros por hora. Los radiantes de las «lluvias de estrellas» más espectaculares de todo el 2017 se encuentran en las constelaciones Acuario y Perseo, respectivamente.
Los totales de lluvias caídas sobre el nordeste de la República Dominicana, durante el período del 8 al 15 de noviembre de 2016, superaron los 230 milímetros (9 pulgadas), según estimaciones realizadas por la NASA.
En un comunicado dado a conocer en el fin de semana, la NASA explicó que, durante el referido período del mes que transcurre, sistemas frontales de movimiento lento cubrieron la isla La Española (compartida por la República Dominicana y Haití) y que una onda tropical causó recientemente fuertes lluvias que provocaron inundaciones en todo el norte de la República Dominicana.
Más de 40 mil personas han sido desplazadas por las lluvias que han afectado el país desde la semana pasada.
«Todo el mundo es una Luna, y tiene un lado oscuro que nunca muestra a nadie». — Mark Twain

Separe sin dudarlo la fecha del próximo 14 de noviembre de 2016 y, siempre que el clima lo permita, contemple nuestro satélite mientras asoma —es el mejor momento, dada su cercanía al horizonte y los múltiples elementos para comparar su tamaño—. ¿La razón? Una excepcional superluna engalanará la prima noche de este lunes.
Diez horas y media antes de la puesta del sol, la Luna estará a unos 356,536 kilómetros de la Tierra, en su menor distancia en casi siete décadas, de manera específica desde el 26 de enero de 1948, cuando se colocó, en aquella ocasión, a 356,492 km.
Las superlunas, no obstante presentar credenciales con cierta periodicidad, pocas veces ocurren a tan escasa distancia.
¿Un motivo extra? No se producirá un acercamiento superior hasta el 25 de noviembre de 2034, cuando la Luna se situará a una distancia de 356,472 km, la menor desde los inicios del siglo 20.

Dos siglos de acercamientos de la Luna a menos de 356,600 km
| Fecha | Hora Santo Domingo | Distancia | Llena | Iluminación |
|---|---|---|---|---|
| 17 de enero 2098 | 2:38 a.m. | 356,463 km | Sí | 99.7 % |
| 28 de diciembre 2088 | 2:39 a.m. | 356,527 km | Sí | 99.8 % |
| 6 de enero 2080 | 3:48 p.m. | 356,534 km | Sí | 100 % |
| 4 de febrero 2072 | 2:20 a.m. | 356,561 km | Sí | 99.9 % |
| 17 de diciembre 2070 | 3:49 p.m. | 356,468 km | Sí | 99.5 % |
| 23 de enero 2054 | 3:31 p.m. | 356,528 km | Sí | 99.2 % |
| 6 de diciembre 2052 | 5:01 a.m. | 356,449 km | Sí | 99.8 % |
| 13 de enero 2036 | 4:40 a.m. | 356,535 km | Sí | 99.8 % |
| 25 de noviembre 2034 | 6:14 p.m. | 356,472 km | Sí | 100 % |
| 21 de enero 2023 | 4:54 p.m. | 356,595 km | No | 0.2 % |
| 1 de enero 2018 | 5:49 p.m. | 356,584 km | Sí | 99.9 % |
| 14 de noviembre 2016 | 7:30 a.m. | 356,536 km | Sí | 99.6 % |
| 12 de diciembre 2008 | 5:48 p.m. | 356,587 km | Sí | 100 % |
| 10 de enero 2005 | 6:05 a.m. | 356,598 km | No | 0.3 % |
| 8 de marzo 1993 | 4:24 a.m. | 356,552 km | Sí | 99.7 % |
| 19 de enero 1992 | 6:10 p.m. | 356,562 km | Sí | 99.2 % |
| 2 de diciembre 1990 | 6:59 a.m. | 356,545 km | Sí | 99.8 % |
| 25 de febrero 1975 | 5:45 p.m. | 356,542 km | Sí | 100 % |
| 8 de enero 1974 | 6:48 a.m. | 356,558 km | Sí | 100 % |
| 20 de noviembre 1972 | 7:43 p.m. | 356,544 km | Sí | 100 % |
| 5 de febrero 1966 | 5:02 p.m. | 356,597 km | Sí | 100 % |
| 14 de febrero 1957 | 6:02 a.m. | 356,572 km | Sí | 100 % |
| 28 de diciembre 1955 | 7:27 p.m. | 356,596 km | Sí | 100 % |
| 10 de noviembre 1954 | 8:30 a.m. | 356,583 km | Sí | 99.4 % |
| 26 de enero 1948 | 6:13 a.m. | 356,492 km | Sí | 100 % |
| 14 de enero 1930 | 7:43 p.m. | 356,428 km | Sí | 100 % |
| 4 de enero 1912 | 8:53 a.m. | 356,406 km | Sí | 100 % |
¿Qué es y por qué se produce la superluna?
En su recorrido de poco más de 27 días alrededor de la Tierra, y debido a la forma ligeramente elíptica de su órbita, la Luna se ubica, algunas veces, en un punto más cercano, conocido como perigeo, mientras que otras tantas se coloca en uno más alejado, denominado apogeo, a más de 400 mil kilómetros.
Cada vez que nuestro único satélite natural alcance su mayor aproximación al planeta un poco antes, durante o un poco después de la luna llena (plenilunio) o de la luna nueva —por lo general, a menos de 360 mil kilómetros—, nos encontraremos ante una superluna, un término no reconocido oficialmente por los astrónomos que fue acuñado por un astrólogo llamado Richard Nolle a finales de los años 1970.
Lo que se debe esperar
En el perigeo el satélite terrestre se encuentra, aproximadamente, a unos 42 mil kilómetros más cerca que en el apogeo.
El tamaño y el brillo de la superluna llena puede llegar a ser, respectivamente, hasta un 14 % y un 30 % superior, si se compara con la que se produce cuando se encuentra en el punto más distante de su órbita.
Si el perigeo coincide con el plenilunio, como en este lunes 14 de noviembre, el tamaño podría ser un 7 % mayor y su aspecto hasta un 16 % más brillante al que se observa durante una luna llena promedio.
«Todos estamos conectados. Entre nosotros, biológicamente; a la Tierra, químicamente; al resto del universo, atómicamente». — Neil deGrasse Tyson

Observe una estrella, la que más le guste. Piense por un instante que acaba de ver el brillo del pasado de un objeto que está estrechamente vinculado a su propia existencia. ¿Abrumador? Tal vez.
Las violentas explosiones de las primeras estrellas que poblaron el universo, probablemente de masas mucho mayores que las estrellas actuales, llenaron el espacio de elementos pesados, gran parte de ellos esenciales para la vida.
El calcio en nuestros huesos, el vital carbono para nuestras células, el potasio o el hierro en nuestro torrente sanguíneo no llegaron a nuestros cuerpos por casualidad. Estos elementos están relacionados hasta su base constitutiva en miles de estrellas que brillan en unos cielos cada vez más difíciles de observar.
Cielos que hablan
El fundador del Observatorio Griffith, ubicado en la ciudad de Los Ángeles, California, planteó en una ocasión que el mundo cambiaría, si la Humanidad pudiera mirar a través de un telescopio. Aunque categórica, la sentencia del filántropo estadounidense Griffith Jenkins Griffith nunca le ha restado importancia al acto elemental de divisar los cielos a simple vista.
Y es que desde tiempos inmemoriales, la Humanidad ha contemplado el cielo nocturno. La observación de las estrellas es, tal vez, una de las actividades más remotas de nuestra especie, y su estudio detallado nos ha permitido tener una mejor comprensión de nosotros mismos y de la vida en sentido general.
En principio, las estrellas nos sirvieron (y todavía lo hacen) como un mapa en el firmamento que indicaba el momento preciso para cosechar, por ejemplo, o bien como brújula para los navegantes.
Por desgracia, su observación se hace cada vez más difícil en nuestros días, principal mas no exclusivamente en los densos núcleos urbanos del planeta, como consecuencia de la contaminación lumínica provocada por la luz artificial.
Sin estrellas
Este año, la revista Science Advances presentó «El nuevo atlas mundial del brillo artificial del cielo nocturno», un extenso trabajo que tiene por objeto ayudar a los investigadores a enfrentar el vacío existente en la cuantificación a nivel global de la magnitud de la contaminación lumínica, un fenómeno que ha sido más que un dolor de cabeza para la astronomía.

Los autores del trabajo lograron establecer -mediante un software que calcula la propagación de la contaminación lumínica, nuevos datos de satélite de alta resolución y nuevas mediciones del brillo del cielo- que cerca del 83 % de la población mundial, el 88 % de Europa y casi la mitad de los Estados Unidos experimenta cielos nocturnos alterados por la contaminación lumínica.
Ciudades como Madrid, Nueva York o Los Ángeles, por citar sólo algunas, han perdido de forma dramática el esplendor de las noches estrelladas y en ninguna de ellas es posible apreciar la Vía Láctea.
Santo Domingo, una ciudad cuya expansión ha sido constante en la última centuria, no escapa a la contaminación lumínica de las grandes ciudades del planeta, y luce encaminada, también, a la triste realidad de otros cielos sin estrellas.
¿Por qué no podemos ver las estrellas?
Los niveles de iluminación natural en las noches -provenientes de fuentes de luz como las estrellas, la Luna o bien nuestra galaxia, la Vía Láctea- han sido alterados de forma alarmante por el ser humano, debido al uso extendido de la luz artificial y, en muchos casos, al inapropiado uso de ella.
Esta modificación es lo que se conoce como contaminación lumínica, y su efecto inmediato es el impacto que tiene para la observación astronómica, aunque también, y no menos importante, afecta considerablemente los ecosistemas nocturnos.
Además, según recientes investigaciones y artículos referidos por Science Advances, la variación de los niveles de iluminación natural plantea serios problemas en la salud pública (trastornos del ciclo circadiano) y la economía (desperdicio de energía).
La prestigiosa revista agrega que la contaminación lumínica es también una consecuencia de la creencia de que la luz artificial aumenta la seguridad en las carreteras y evita los crímenes, pero dicha creencia no se basa en evidencias científicas.
El brillo que vemos en el presente de estos cuerpos que llamamos estrellas (incluido el Sol) se produjo en el pasado; un pasado que si decidimos alcanzar requiere de nuestro futuro. ¿Complicado? No. Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol, se encuentra a poco más de cuatro años luz, mientras que las estrellas de la galaxia EGSY8p7 están a más de 13 mil millones. El refulgir que vemos en 2016 de Próxima Centauri se produjo posiblemente en 2012, dada la distancia que nos separa, mientras que el de la galaxia EGSY8p7 se remonta a los inicios del universo. Un viaje a Próxima Centauri, de quien vemos en el presente el resplandor de su pasado, requiere más de 70 mil años de nuestro futuro con los sistemas actuales de propulsión.

La contaminación lumínica, advierte Science Advances, debe ser enfrentada de inmediato, y recomienda, entre otras medidas, no proyectar las luces directamente en el horizonte, ni por encima o fuera del área que será iluminada; utilizar el mínimo de luz; apagar o reducir los niveles de luz cuando el área no esté en uso, y limitar las luces azules, las cuales interfieren con los ritmos circadianos y la visión escotópica.
«El universo está hecho de historias, no de átomos». — Muriel Rukeyser
Cuando la sonda New Horizons (Nuevos Horizontes) de la Agencia Nacional Aeroespacial de Estados Unidos (NASA) fue lanzada con destino al sistema de Plutón, en enero de 2006, el hoy planeta enano era considerado todavía como el noveno planeta del sistema solar, la red social Twitter tal vez sólo existía en las ilustraciones de su creador Jack Dorsey, y faltaba un año para que Apple lanzara la primera generación del iPhone.
Hace exactamente diez años que el distante Plutón —descubierto en 1930 por Clyde Tombaugh, mientras trabajaba para el observatorio del acaudalado astrónomo aficionado Percival Lowell— dejó de ser un planeta de manera oficial.

Si bien Plutón forma parte del cinturón de Kuiper (un disco de pequeños cuerpos más allá de Neptuno), y su condición como planeta siempre fue cuestionada, su mayor «desgracia» comenzó en 1992 con el descubrimiento de «QB1», uno de los primeros objetos del referido disco.
La «fatalidad» del cuerpo que lleva el nombre del dios romano del inframundo alcanzó un punto sin retorno con el hallazgo de Eris el 8 de enero de 2005 (de observaciones realizadas un año y dos meses y medio antes) por los astrónomos Mike Brown, Chad Trujillo y David Rabinowitz desde el legendario Observatorio del Monte Palomar en California, Estados Unidos.
Aunque el encuentro de Eris -un objeto transneptuniano cerca de un 30 % más masivo, aunque de menos volumen, y que duplica el período orbital de Plutón- puso en jaque el reinado de 75 años del noveno planeta, fue la resolución 5A de la Unión Astronómica Internacional (UAI) reunida en Praga la que terminó de darle el «tiro de gracia» el 24 agosto de 2006, al colocarlo en una nueva clase de objetos menores (planetas enanos) que no pueden despejar su órbita y, por consiguiente, suponen un origen distinto a los restantes ocho planetas dominantes del sistema solar.
El «asesino» de Plutón
Para Mike Brown, del Instituto Tecnológico de California, en su obra Cómo maté a Plutón y por qué se lo merecía (How I killed Pluto and why it had it coming), que Plutón sea o no un planeta no es un asunto semántico sino de clasificación fundamental, por tratarse esta de «uno de los primeros procesos en la comprensión científica de algo». «Siempre que los científicos —añade Brown— enfrentan un nuevo conjunto de fenómenos, inevitablemente, incluso de manera inconsciente, comienzan a clasificar. En la medida en que más cosas son descubiertas, las clasificaciones se modifican o revisan, incluso se descartan para ajustarlas mejor a lo que observan y tratan de entender».
Planeta
Un planeta es un cuerpo celeste que (a) está en órbita alrededor del Sol, (b) tiene suficiente masa para que su propia gravedad supere las fuerzas de rigidez del cuerpo, de manera que adquiera una forma en equilibrio hidrostático (prácticamente redonda), y (c) ha limpiado la vecindad de su órbita.
Planeta enano
Un planeta enano es un cuerpo celeste que (a) está en órbita alrededor del Sol, (b) tiene suficiente masa para que su propia gravedad supere las fuerzas de rigidez del cuerpo, de manera que adquiera una forma en equilibrio hidrostático (prácticamente redonda), (c) no ha limpiado la vecindad de su órbita, y (d) no es un satélite.
Otros objetos
Todos los otros objetos que orbitan al Sol (entre los cuales se encuentran la mayoría de los asteroides y objetos más allá de la órbita de Neptuno, los cometas y otros cuerpos pequeños), excepto los satélites, deben ser denominados de manera colectiva como «cuerpos pequeños del sistema solar».

Un lejano cielo azul
Plutón es un objeto tan apartado que entre su punto más cercano y el más alejado del Sol median más de 124 años terrestres. La última vez que estuvo cerca del Sol (el 5 de septiembre de 1989) se colocó a una distancia de 4,437 millones de kilómetros. Su punto más distante será el 19 de febrero de 2114, a unos abrumadores 7,375 millones de kilómetros, 49 veces la distancia media entre la Tierra y el Sol.
En julio de 2015, la sonda New Horizons de la NASA se convirtió en la primera misión en llegar a Plutón y descubrió (tras sobrevolar a 12,500 kilómetros de su superficie) que el lejano «explaneta» posee unos impresionantes cielos azules.
Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons, y uno de los primeros en tronar contra la suerte de «ostracismo cósmico» de Plutón, mostró su sorpresa tras el hallazgo y lo consideró como algo «magnífico» por lo inesperado de encontrar un cielo azul en el cinturón de Kuiper.
La New Horizons —parte del programa New Frontiers (Nuevas Fronteras), que incluye la sonda Juno, en la órbita de Júpiter desde julio de 2016— procura, entre otros objetivos, conocer la morfología y geología de Plutón y su principal satélite, Caronte (descubierto en junio de 1978), y la composición química de la superficie de ambos cuerpos.
Veinte días después de la resolución de la Unión Astronómica Internacional (UAI) el hasta entonces mayor objeto del cinturón de asteriodes, Ceres, considerado como planeta durante los primeros años tras su descubrimiento en 1801, fue aceptado junto con Eris como planeta enano. Dos años más tarde, en 2008, con la inclusión del cuerpo en forma de elipsoide Haumea (descubierto a finales de 2004) y Makemake (descubierto el 31 de marzo de 2005), ambos objetos del cinturón de Kuiper, se completaría el quintento de planetas enanos del sistema solar reconocidos oficialmente por la UAI. Eris, el más alejado de todos los planetas enanos, completa una vuelta alrededor del Sol en 558 años terrestres, más del doble del tiempo que toma Plutón.
«Lo más maravilloso de la ciencia es que está viva». — Richard Feynman
El 21 de agosto de 2017 se producirá el eclipse del Sol que algunos medios y personalidades estadounidenses denominan como «el gran eclipse americano».
Será el primer eclipse total de Sol en Estados Unidos desde 1979 y el primero de costa a costa desde 1918.

Este eclipse será visible desde la República Dominicana de forma parcial, con una magnitud (diámetro solar eclipsado) de 78 %, la mayor desde el eclipse del 26 de febrero de 1998 (84 %) y superior a la del eclipse del 8 de abril de 2005 (68 %).

«Si la humanidad no aterriza en Marte en mi vida, yo estaría muy decepcionado». — Elon Musk
Esta no es una falsa noticia. Una vez más el planeta rojo entrará en oposición al Sol, específicamente el próximo domingo 22 de mayo, y estará separado de la Tierra por unos 75,2 millones de kilómetros durante su mayor acercamiento el lunes 30 de mayo, la menor distancia entre ambos cuerpos en diez años.
Aproximadamente cada dos años Marte se encuentra en oposición cuando, vistos desde el Sol, este y la Tierra se colocan en línea recta. Dicho de otra manera, cuando nuestro planeta se ubica entre el Sol y Marte a una menor distancia de este último cuerpo.

¿Veremos a Marte tan grande como la Luna en el cielo nocturno de mayo durante su mayor acercamiento a la Tierra?
La promesa del famoso por infame hoax (que lleva más de una década en circulación, en la actualidad potenciado con las redes sociales) de que el planeta rojo se verá del tamaño de la Luna no pasa de ser una tomadura de pelo, ya que si un cuerpo como Marte se acercara lo suficiente a la Tierra para verse del tamaño de nuestro satélite natural la fuerza de atracción gravitatoria desataría mareas catastróficas.
La verdad es que, entre la noche de su oposición y la de su mayor acercamiento a la Tierra, solo veremos a Marte resplandecer (en dirección este-sureste) con una magnitud aparente hasta de -2.06, un brillo superior al de cualquier otra estrella del cielo nocturno, pero nada de competir en tamaño con la Luna.

Durante las oposiciones se hace más fácil distinguir a Marte a simple vista, debido su peculiar tono rojizo y su mayor brillo, además, con el uso de telescopios, se pueden apreciar algunas de las características en su superficie.
A finales de agosto de 2003 se produjo el mayor acercamiento de Marte a la Tierra en 60 mil años, cuando los dos planetas estuvieron separados por 55,7 millones de kilómetros, algo que no volverá a ocurrir hasta el año 2287.
Dentro de poco más dos años, en el último día de julio, el planeta rojo estará casi tan cerca de la Tierra como en 2003, a una distancia de 57,5 millones de kilómetros, luego volverá a alejarse en las siguientes oposiciones hasta aproximarse a unos 56,9 millones de kilómetros de nuestro hogar el 11 de septiembre de 2035.
Las oposiciones del planeta Marte entre 1995 y 2037
| Oposición | Mayor acercamiento | Distancia (ua) | Distancia (km) |
|---|---|---|---|
| 1995, 12 de febrero | 1995, 11 de febrero | 0.67569 | 101,081,785.25 |
| 1997, 17 de marzo | 1997, 20 de marzo | 0.65938 | 98,641,843.98 |
| 1999, 24 de abril | 1999, 1 de mayo | 0.57846 | 86,536,384.29 |
| 2001, 13 de junio | 2001, 21 de junio | 0.45017 | 67,344,473.45 |
| 2003, 28 de agosto | 2003, 27 de agosto | 0.37272 | 55,758,118.37 |
| 2005, 7 de noviembre | 2005, 30 de octubre | 0.46406 | 69,422,387.88 |
| 2007, 24 de diciembre | 2007, 18 de diciembre | 0.58935 | 88,165,505.10 |
| 2010, 29 de enero | 2010, 27 de enero | 0.66398 | 99,329,994.19 |
| 2012, 3 de marzo | 2012, 5 de marzo | 0.67368 | 100,781,093.53 |
| 2014, 8 de abril | 2014, 14 de abril | 0.61756 | 92,385,661.03 |
| 2016, 22 de mayo | 2016, 30 de mayo | 0.50321 | 75,279,144.51 |
| 2018, 27 de julio | 2018, 31 de julio | 0.38496 | 57,589,196.30 |
| 2020, 13 de octubre | 2020, 6 de octubre | 0.41492 | 62,071,148.51 |
| 2022, 8 de diciembre | 2022, 1 de diciembre | 0.54447 | 81,451,552.66 |
| 2025, 16 de enero | 2025, 12 de enero | 0.64228 | 96,083,720.39 |
| 2027, 19 de febrero | 2027, 20 de febrero | 0.67792 | 101,415,388.50 |
| 2029, 25 de marzo | 2029, 29 de marzo | 0.64722 | 96,822,733.87 |
| 2031, 4 de mayo | 2031, 12 de mayo | 0.55336 | 82,781,477.73 |
| 2033, 27 de junio | 2033, 5 de julio | 0.42302 | 63,282,891.26 |
| 2035, 15 de septiembre | 2035, 11 de septiembre | 0.38041 | 56,908,525.99 |
| 2037, 19 de noviembre | 2037, 11 de noviembre | 0.49358 | 73,838,517.02 |
El planeta Mercurio cruzará hoy el disco solar, a partir de las 7:13 de la mañana (hora de la República Dominicana), en el primer tránsito astronómico de este cuerpo en casi diez años y el más largo del presente siglo, con casi siete horas y media de duración.
A las 10:58 a.m. Mercurio estará próximo al centro del Sol y concluirá su paso a las 2:41 de la tarde.

Para un observador terrestre solo es posible ver los tránsitos planetarios de Venus y Mercurio, siendo los de este último planeta los más frecuentes.
Los tránsitos de Mercurio pueden producirse en los meses de mayo o noviembre, con intervalos que pueden ser de 13 o 33 años para los de mayo y de 7, 13 y 33 años para los de noviembre.
Los dos últimos tránsitos de Mercurio ocurrieron el 7 de mayo de 2003 y 8 de noviembre de 2006. Los dos próximos serán el 11 de noviembre de 2019 y el 13 de noviembre de 2032.

El tránsito planetario ha sido el método empleado por el observatorio espacial Kepler en su búsqueda de planetas que orbitan otras estrellas.
La siguiente animación muestra el movimiento aproximado de Mercurio sobre el disco solar visto desde Santo Domingo.
Abre la página interactiva de Timeanddate.com para ver la animación, las fases y los horarios del tránsito de Mercurio del 9 de mayo de 2016 desde Santo Domingo.
Ver simulación y horarios ↗Transmisión en directo del tránsito de Mercurio desde los telescopios del Real Observatorio de Greenwich.
«Para diseñar el futuro primero hay que imaginarlo». — Podcast Fuera de Contexto
En 1985 la película Volver al futuro regresó a Marty McFly (Michael J. Fox) 30 años en el pasado a bordo del modificado automóvil DeLorean del Dr. Emmet Brown (Christopher Lloyd).
El viaje al pasado de Volver al futuro comenzó cinco años antes del estreno de la película en la cabeza del productor y guionista de la saga, Bob Gale.
Recrear el 1955 en 1985, dado el cúmulo de hechos históricos, no representó un esfuerzo supremo para Gale y el director de la película Robert Zemeckis: el pasado estaba allí, intacto, aún fresco, y Volver al futuro nos condujo por las calles de una ficticia Hill Valley repleta de referencias a la música, moda y automóviles de la época.

La segunda parte de Volver al futuro fue estrenada en medio de las denominadas Revoluciones de 1989, cuando el Muro de Berlín sucumbía al «viento de cambio» que la banda alemana Scorpions luego imortalizó en el llamado «canto de la perestroika y el glásnost» (Wind of change), y en aquella ocasión, cual ping pong cósmico, viajamos una vez más treinta años en el espacio-tiempo, pero hacia el desconocido futuro, hacia un 2015 muy distante todavía.
El DeLorean voló (literalmente) a la Hill Valley del 21 de octubre de 2015, y allí los Nike y la chaqueta autoajustables, los automóviles voladores, el holograma para la decimonovena película de Jaws, la añoranza de los años 1980 en el Cafe 80's, la Pepsi Perfect, la tabla voladora de Mattel, el dron de USA Today, el televisor de pantalla plana panorámica, las videollamadas de AT&T y las gafas inteligentes quedaron para siempre en el imaginario colectivo.
En aquel 1989, que puso el fuego alto al baño María de la Guerra Fría, Volver al futuro II imaginó la moda, la ciencia, la tecnología y los eventos deportivos del mañana; hasta la distopía desencadenada en el presente (1985) por una perversa alteración del pasado (1955) del Biff Tannen (Thomas F. Wilson) del futuro (2015).













En una entrevista para The Hollywood Reporter a principios de este mes, Bob Gale dijo: «Parte de lo que hace que la película siga siendo tan entretenida, incluso con lo ridículo de algunas cosas, es que todo el mundo entiende que nos divertíamos con ella. No era una cuestión de predecir con exactitud cómo sería la vida en el año 2015».
Hoy en día existe mucho de lo presentado en Volver al futuro II, y aunque la ropa inteligente y el hidrante de alimentos de Black & Decker permanecen en la ficción (igual que los automóviles voladores), otros objetos compensan nuestro presente, como los teléfonos (y relojes) inteligentes, por ejemplo, y que según Gale «jamás hubieran predicho».
No más bulos, el futuro es hoy.
«La ciencia en ningún momento está completamente en lo cierto, pero rara vez está completamente equivocada». — Bertrand Russell
De los descubrimientos de la sonda New Horizons de la Agencia Nacional Aeroespacial de Estados Unidos (NASA), que el pasado 14 de julio sobrevoló a 12,500 kilómetros de la superficie del planeta enano Plutón, uno en particular ha asombrado a los científicos: el lejano «explaneta» tiene cielos azules.

«¿Quién hubiera esperado un cielo azul en el cinturón de Kuiper? Es magnífico», dijo Alan Stern, investigador principal de la misión New Horizons del Instituto de Investigación del Suroeste (SwRI, por sus siglas en inglés), en una nota publicada por la NASA el pasado jueves, en la cual se agrega que las partículas de la neblina son probablemente grises o rojas, pero por la manera en la que dispersan la luz azul ha llamado la atención del equipo científico de la New Horizons.
«Ese impactante tinte azul nos indica el tamaño y la composición de las partículas de la neblina», apuntó la investigadora Carly Howett, también del SwRI. «Un cielo azul con frecuencia es el resultado de la dispersión de la luz solar por partículas muy pequeñas. En la Tierra, estas partículas son moléculas de nitrógeno muy pequeñas. En Plutón estas partículas parecidas al hollín, que llamamos tolinas, parecen ser más grandes, aunque siguen siendo relativamente pequeñas».
Según la nota de la NASA, los científicos creen que en el planeta enano las tolinas se forman en la atmósfera superior, donde la luz solar ultravioleta rompe e ioniza las moléculas de nitrógeno y metano, lo cual permite que éstas reaccionen entre sí para formar iones más y más complejos cargados negativa y positivamente. Cuando estos iones vuelven a combinarse forman macromoléculas muy complejas, un proceso detectado por primera vez en la atmósfera superior de Titán, el mayor satélite de Saturno. Las moléculas más complejas continúan combinándose y creciendo hasta que se convierten en pequeñas partículas; los gases volátiles se condensan y cubren sus superficies con escarcha antes de tener tiempo de caer a través de la atmósfera a la superficie, donde se agregan a la coloración roja de Plutón.
La New Horizons también ha detectado un número considerable de pequeñas y expuestas regiones de agua helada en Plutón, destacadas en azul en la siguiente imagen.

«Para ti la Luna, para mí tu voz». — Alejandro Filio

Más de 8,400 fotografías de alta resolución (sin procesar), tomadas durante los viajes a la Luna por los astronautas de las misiones del programa Apolo, están disponibles para su visualización y descarga en la cuenta de Flickr del Project Apollo Archive (un repositorio de imágenes creado en 1999 por Kipp Teague), de acuerdo al sitio web de la Sociedad Planetaria, la organización no gubernamental cofundada por el cosmólogo y escritor Carl Sagan que está dedicada a la promoción de la astronomía y las ciencias planetarias.
Cada fotografía tomada sobre la superficie lunar por los doce hombres (de 32 que fueron asignados al programa Apolo) que entre 1969 y 1972 fueron llevados hasta allí por la NASA, fueron incluidas en la colección, según lo expresado por Teague a la Sociedad Planetaria.

Las fotografías en la Luna fueron tomadas con las cámaras modificadas del fabricante sueco Hasselblad, montadas en el pecho de los trajes de los astronautas.
Las cámaras Hasselblad, reconocidas por la calidad de sus lentes Carl Zeiss y su durabilidad, también fueron usadas para las numerosas fotografías orbitales en la Tierra y la Luna y el viaje entre ambos cuerpos.




Poco después de las 9:00 p.m. de este domingo se contempló en el país el cuarto eclipse total de Luna consecutivo, parte de una tétrada de lunas rojas, que comenzó con el eclipse del 14 y 15 de abril de 2014.
Al primer eclipse de esta tétrada prosiguieron los del 8 de octubre de 2014 y 4 de abril de este año.
El momento del eclipse máximo ocurrió a las 10:47 p.m., aunque el evento se extendió hasta la 1:22 de la madrugada del lunes.







El desarrollo del eclipse coincidió con una superluna que se inició a las 9:47 p.m. Una superluna ocurre cuando el satélite natural de la Tierra alcanza su mayor acercamiento a esta durante el plenilunio.
Las dos últimas tétradas de lunas rojas se produjeron entre los años 1985-1986 y 2003-2004. Las próximas serán entre 2032-2033 y 2043-2044.
Los eclipses lunares pueden ser parciales, penumbrales y totales. En los últimos la Luna atraviesa la parte interna y más oscura de la sombra terrestre.
Los próximos dos eclipses totales de Luna visibles de principio a fin desde el país ocurrirán el 20 y 21 de enero de 2019 y el 15 y 16 de mayo de 2022.
A partir de las 9:07 de la noche de este domingo 27 de septiembre de 2015 se producirá el cuarto eclipse total de Luna consecutivo, parte de una tétrada de lunas rojas que comenzó con el eclipse del 14 y 15 de abril de 2014.
Al primer eclipse de esta tétrada prosiguieron los del 8 de octubre de 2014 y 4 de abril de este año.
El momento del eclipse máximo, cuando la Luna estará cubierta por la sombra interna de la Tierra (umbra), será a las 10:47 y la fase penumbral se extenderá hasta las 12:27 a.m. del lunes 28 (hora de la República Dominicana).
Abre la página interactiva de Timeanddate.com para ver la animación, las fases y los horarios del eclipse del 27 y 28 de septiembre de 2015 desde Santo Domingo.
Ver simulación y horarios ↗El final del eclipse está pautado para la 1:22 de la madrugada del lunes.
El desarrollo de este eclipse coincide con una superluna que comenzará a las 9:47 de la noche del domingo, exactamente 40 minutos después del inicio de la fase parcial. La superluna ocurre cuando el satélite natural de la Tierra alcanza su mayor acercamiento a esta durante el plenilunio.
Las dos últimas tétradas de lunas rojas ocurrieron entre los años 1985-1986 y 2003-2004. Las próximas serán entre 2032-2033 y 2043-2044.
Las próximas tétradas de lunas rojas del siglo XXI
| Período | Primer eclipse | Segundo eclipse | Tercer eclipse | Cuarto eclipse |
|---|---|---|---|---|
| 2032-2033 | 25-26 de abril de 2032 | 18-19 de octubre de 2032 | 14-15 de abril de 2033 | 8 de octubre de 2033 |
| 2043-2044 | 25-26 de marzo de 2043 | 18-19 de septiembre de 2043 | 13-14 de marzo de 2044 | 7 de septiembre de 2044 |
| 2050-2051 | 6-7 de mayo de 2050 | 29-30 de octubre de 2050 | 25-26 de abril de 2051 | 19-20 de octubre de 2051 |
| 2061-2062 | 4-5 de abril de 2061 | 28-29 de septiembre de 2061 | 24-25 de marzo de 2062 | 18-19 de septiembre de 2062 |
| 2072-2073 | 4-5 de marzo de 2072 | 28-29 de agosto de 2072 | 21-22 de febrero de 2073 | 17-18 de agosto de 2073 |
| 2090-2091 | 15-16 de marzo de 2090 | 8-9 de septiembre de 2090 | 5-6 de marzo de 2091 | 28-29 de agosto de 2091 |

Los eclipses de Luna pueden ser totales, penumbrales y parciales. En los totales, la Luna atraviesa la parte interna y más oscura de la sombra de la Tierra; en los segundos, ingresa a la penumbra (la sombra más externa) y en los parciales, el brillo de la Luna es bloqueado sólo por una parte de la umbra.
Los próximos tres eclipses totales de Luna visibles de principio a fin desde la República Dominicana ocurrirán el 20-21 de enero de 2019, el 15-16 de mayo de 2022 y 13-14 de marzo de 2025.
Rememorando la célebre frase de la misión Apolo 13, la NASA ha revelado la última fotografía del planeta enano Plutón, a poco más de tres días de que la sonda New Horizons lo sobrevuele.
Para la NASA, Plutón se está revelando como un nuevo mundo fascinante con distintas características en su superficie, incluyendo una banda oscura inmensa conocida como la «ballena».


«Houston, tenemos geología», es el título de la publicación de la NASA en la que se ha dado a conocer la más reciente imagen del distante Plutón, tomada por el Instrumento de Reconocimiento de Imágenes de Largo Alcance (LORRI) de la sonda New Horizons el 9 de julio 2015, a 5,4 millones de kilómetros de distancia.
«Entre las estructuras identificadas tentativamente en esta nueva imagen están las que parecen ser características poligonales; una compleja banda de terreno que se extiende al este-noreste a través del planeta, aproximadamente de 1,609 kilómetros de largo; y una compleja región de terrenos brillantes que se encuentran con los terrenos oscuros de la “ballena”», dijo el investigador principal de New Horizons, Alan Stern. «Luego de nueve años y medio de viaje, Plutón es una espera que ha valido la pena».
«Todo el universo o la nada. ¿Cuál de las dos será?». — H. G. Wells, Things to come (1936)
Cuando la sonda New Horizons fue lanzada con destino al sistema de Plutón en enero de 2006, el hoy planeta enano era considerado como el noveno planeta del sistema solar; Twitter tal vez sólo existía en la cabeza de Jack Dorsey y faltaba un año para el lanzamiento de la primera generación del iPhone.
Plutón es un cuerpo tan alejado que entre su último perihelio y su próximo afelio hay 124 años terrestres de separación. La última vez que Plutón estuvo cerca del Sol (el 5 de septiembre de 1989) se colocó a una distancia de 4,437 millones de kilómetros, casi 30 veces la distancia entre la Tierra y Sol. Su punto más distante lo alcanzará el 23 de agosto de 2113, a la abrumadora distancia de 7,311 millones de kilómetros, casi 49 veces la distancia entre la Tierra y el Sol.*
El distante Plutón fue descubierto en febrero de 1930 por el inquieto joven de 24 años Clyde Tombaugh (1906-1997) mientras trabajaba para el observatorio fundado por el acaudalado astrónomo aficionado Percival Lowell. Caronte, su principal satélite, fue descubierto en junio de 1978.

La redefinición planetaria de la Unión Astronómica Internacional en 2006 despojó a Plutón de su condición de planeta, al colocarlo junto otros cuerpos del sistema solar en la categoría de planeta enano, reservada para aquellos cuerpos que no pueden despejar su órbita y, por consiguiente, suponen un origen distinto al de los planetas.
Ocho décadas y media después de su descrubrimiento, la sonda New Horizons sobrevolará Plutón (y su satélite Caronte) el próximo martes 14 de julio a las 7:49:57, hora de la República Dominicana, tras nueve años y medio de viaje y millones de kilómetros recorridos.
New Horizons (parte del programa New Frontiers) es un intento de la NASA de conocer la morfología y geología de Plutón y su satélite, además de la composición química de superficie de ambos, entre otros objetivos.
Tras sobrevolar Plutón, a una distancia aproximada de 12,500 kilómetros, la New Horizons tiene contemplado estudiar algunos objetos del cinturón de Kuiper.
Aunque no es la primera vez que coinciden en el cielo, esta noche se producirá uno de los mejores acercamientos entre el coloso del sistema solar (Júpiter) y el cuerpo más brillante visto desde la Tierra después del Sol y la Luna (Venus).
Aunque en realidad son cuerpos muy distantes entre sí (actualmente Venus está separado de nosotros por unos 77 millones de kilómetros, mientras que Júpiter lo está por 909 millones) vistos desde la Tierra estarán separados a un tercio de grado, en una imperdible danza planetaria que ofrecerá el aspecto de una estrella doble.
«Somos la primera generación en sentir el impacto del cambio climático y la última generación que puede hacer algo al respecto». — Barack Obama
Hoy, entre 8:30 y 9:30 de la noche, dediquemos una hora al planeta.
Debemos tomar conciencia del brutal impacto ambiental que como especie hemos causado a nuestro único hogar «so far»1, antes de que seamos recordados como la generación que pudo hacer algo y no lo hizo. Estamos aquí de tránsito, y este planeta no nos pertenece.
El cambio climático no es una moda, un coro2 o algo que debe tomarse a la ligera, es, tristemente, una realidad que debemos enfrentar.
Una buena forma de comenzar es apoyando la iniciativa «La Hora del Planeta» que desde hace ocho años realiza el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).
«Small moves, Ellie, small moves»3, que llegaremos.

Referencias
1. Locución adverbial. Tomada de una frase en inglés de Carl Sagan en la que refiere a la Tierra como «el único mundo conocido, hasta ahora, que alberga vida». ↩
2. Definición libre. En la República Dominicana, un coro es un grupo de personas que se reúne, por lo general, para divertirse. ↩
3. Traducción libre. «Poco a poco, Ellie, poco a poco» es una frase de la la película Contact (1997), basada en el libro homónimo de Carl Sagan. ↩
«Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la libertad». — Joaquín Sabina
El pasado mes de octubre de 2014 el estadounidense de origen japonés Shuji Nakamura y los japoneses Isamu Akasaki y Hiroshi Amano se alzaron con el premio Nobel de Física por la «invención de los diodos emisores de luz azul eficientes que han permitido fuentes de luz blancas brillantes y de ahorro energético».
Un diodo emisor de luz (led, por su acrónimo en inglés, en minúsculas en español por la extensión de su uso) es un diodo semiconductor capaz de emitir luz cuando se aplica una adecuada tensión, liberando energía en forma de fotones.

Durante el anuncio del premio la Real Academia de las Ciencias de Suecia señaló que los ledes rojo y verde eran conocidos desde hacía tiempo (años 1960), y que sin el led azul la creación de lámparas blancas no era posible. Durante tres décadas —añadía la Academia— el led azul se mantuvo como un gran desafío.
A principio de la década de los 1990, justo cuando se consideraba científicamente imposible su producción, Nakamura presentó el led azul. Akasaki y Amano luego contribuyeron con los cristales para su producción. Más adelante Nakamura industrializó el proceso.

El color de un led está determinado por su longitud de onda, y esta a su vez depende del tipo de material. Con la combinación de ledes rojo, verde y azul, por ejemplo, y como consecuencia de la síntesis aditiva de color, se obtiene una fuente de luz blanca.
La eficacia de una fuente de luz viene dada por la relación entre el flujo luminoso que esta emite (medido en lúmenes, lm) y la potencia (medida en vatios, W). En perspectiva, la eficacia de una lámpara de aceite de finales del Paleolítico superior (15,000 antes de la Era Común) era de 0,1 lm/W. En el siglo XIX, las bombillas incandescentes alcanzaron una eficacia de 16 lm/W, superadas en el siglo siguiente por las lámparas flourescentes con 70 lm/W. En la actualidad, una lámpara de led tiene una eficacia de 300 lm/W.

La Real Academia de las Ciencias de Suecia ha destacado que el éxito de Akasaki, Amano y Nakamura, «donde los demás habían fallado», tendrá un impacto que beneficiará a 1,500 millones de personas sin acceso a redes eléctricas, y que, debido a sus bajos requerimientos, las lámparas leds pueden ser alimentadas por energía solar local barata.
Considerando que a 2010 sólo el 83 % de la población mundial tenía acceso a la electricidad, el premio Nobel de Física 2014 hace honor a la aspiración de su creador de reconocer a aquellos que benefician a la humanidad.
«Cuando se estudia cualquier materia o se considera cualquier filosofía, hay que preguntarse solamente cuáles son los hechos y cuál es la verdad que los hechos corroboran». — Bertrand Russell

En una de sus últimas apariciones, hace casi veinte años, y tras la publicación de su libro El mundo y sus demonios: La ciencia como una luz en la oscuridad, el astrónomo y divulgador científico Carl Sagan manifestó su gran preocupación por vivir en una era basada en la ciencia y la tecnología en la que pocos muestran interés por la ciencia y la tecnología.
¿Quiénes están tomando las decisiones sobre ciencia y tecnología —apuntaba Sagan al periodista Charlie Rose— que determinarán la clase de futuro en la que vivirán nuestros hijos? ¿Tan sólo unos miembros del Congreso? Pero si ni siquiera hay un puñado de congresistas —añadía— con antecedentes científicos en absoluto.
Se hace difícil asimilar, máxime cuando se contempla desde nuestra limitada perspectiva tercermundista, cómo una sociedad que estuvo en condiciones hace más de cuarenta años de colocar seres humanos en la superficie de nuestro satélite natural y acumula a la fecha 257 premios Nobel (230 de ellos de categorías científicas) continúe abrazando con tanto desparpajo la «mezcla combustible de ignorancia y poder» de la que Carl habló hace dos décadas.
Una relación (disponible en el sitio web del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama) que incluye, entre otros, al actual presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, y el excandidato vicepresidencial de Mitt Romney en 2012, Paul Ryan, indica que 132 representantes, 25 senadores y 4 gobernadores niegan el cambio climático y bloquean los esfuerzos para combatirlo, desafiando, según se advierte, lo que el 97 % de los científicos asegura: que el cambio climático es real y antropogénico.
En la entrevista con el periodista Rose en mayo de 1996, Carl Sagan alertó que la mezcla combustible de ignorancia y poder en algún momento va a explotar en nuestras caras. ¿Qué se ha hecho desde el poder para evitar el estallido?
***
«Tragos de luz, para alegrarse la vida». — Zoé
En su resolución 68/221 del 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 2015 como el Año Internacional de la Luz y las Tecnologías Basadas en la Luz, en la que invita a los países a aumentar «[...] la conciencia del público sobre la importancia de las ciencias de la luz, la óptica y las tecnologías basadas en la luz y de promover un amplio acceso a los nuevos conocimientos y actividades conexas».
Max Planck, el padre de la teoría cuántica, y en cierto modo, unos de los pocos que pudo ver el brillo de Albert Einstein en donde muchos no fueron capaces, desarrolló, recién concluido el siglo XIX, la constante que lleva su apellido, usada en los cálculos de la energía del fotón.
Esta partícula elemental sin masa es responsable de las distintas formas de propagación de la energía en el espectro electromagnético, del que el ojo humano sólo percibe las longitudes de onda que van de los 400 a los 700 nanómetros, un rango conocido como espectro visible o simplemente luz.
En el espectro electromagnético además se encuentran los rayos gamma (típicos, mas no exclusivos de los brotes de las supernovas) y las ondas de radio, que bien hemos sabido aprovechar para las telecomunicaciones.

Continuará...
«Hay problemas científicos de cuyo desenlace ansío ser testigo, como la exploración de muchos de los mundos de nuestro sistema solar y la búsqueda de vida fuera de nuestro planeta». — Carl Sagan, Miles de millones (1998)
La muerte finalmente reclamó a Carl Sagan el 20 de diciembre de 1996, «como hace con cada uno de nosotros», a poco más de un mes de cumplir 62 años.
Carl, como nadie, supo inspirar a muchos, gracias a su destreza para explicar de la manera más sencilla los temas más complicados del univeso. A él, y a nadie más, le debo mi profundo amor por la ciencia.
En gratitud, esta recopilación de frases sin mayores pretensiones, casi en su totalidad de la serie de televisión Cosmos: A Personal Voyage, usadas por John Boswell en su proyecto musical Symphony of Science.
Escudriñar en el legado literario de un hombre de ciencia de las dimensiones de Carl nunca será tarea fácil. A lo sumo, este compendio es una aspiración a tributo en su memoria, dieciocho años después.

«El cielos nos llama. Si no nos destruimos a nosotros mismos, algún día nos aventuraremos hacia las estrellas».
«Un amanecer aún más glorioso nos aguarda, no solar sino galáctico. Una mañana iluminada con 400 mil millones de soles, el amanecer de la Vía Láctea».
«El cosmos está lleno, más allá de cualquier medida, de verdades elegantes, de interrelaciones exquisitas de la maquinaria impresionante de la naturaleza».
«Creo que nuestro futuro depende poderosamente de lo bien que entendamos este cosmos, en el cual flotamos como una mota de polvo en el cielo matutino».
«Nuestra obligación de sobrevivir y florecer se debe no sólo a nosotros mismos, sino también a ese cosmos, antiguo y vasto, del cual provenimos».
«La belleza de un ser vivo no está en los átomos que lo componen, sino en la forma en que esos átomos se combinan».
«El cosmos está también dentro de nosotros, estamos hechos de materia estelar. Somos un medio para que el cosmos se conozca a sí mismo».
«Hemos comenzado, al fin, a preguntarnos sobre nuestros orígenes. Material estelar contemplando las estrellas».

«La exploración del cosmos es un viaje de autodescubrimiento».
«Una de las grandes revelaciones de la exploración espacial es la imagen de la Tierra, finita y solitaria, portando toda la especie humana a través de los océanos del espacio y del tiempo».
«Cada célula es un triunfo de la selección natural. Estamos hechos de billones de células, dentro de nosotros hay un pequeño universo. Esas son algunas de las cosas que hacen las moléculas, después de cuatro mil millones de años de evolución. Somos, cada uno de nosotros, una multitud».
«Los secretos de la evolución son tiempo y muerte. Hay un hilo ininterrumpido que se extiende desde esas primeras células hasta nosotros».
«La ciencia es una empresa colaborativa que abarca generaciones».
«Podemos hacer ciencia y con ella podemos mejorar nuestras vidas».
«La ciencia es más que un cuerpo de conocimiento, es una forma de pensamiento, una forma de interrogar al universo con escepticismo».
«Si no somos capaces de hacer preguntas escépticas, de ser escépticos de aquellos con autoridad, entonces estamos a merced de cualquiera».
«El deseo de estar conectado al cosmos refleja una realidad profunda. Estamos conectados, no en las formas triviales que promete la astrología, sino en las formas más profundas».
«Estos seres, con desorbitante imaginación [...] eventualmente se lanzaron a sí mismos y a sus máquinas [...] al espacio interstelar». — Carolyn Porco
Lo que pueda escribir sobre el cortometraje Wanderers jamás igualará su majestuosidad. Naturalmente, esa no es la intención.
Las referencias (constancia de ellas ha dejado el realizador en su sitio web) a diversos autores de ciencia ficción de ninguna manera le restan méritos a este conmovedor trabajo audiovisual del artista digital sueco Erik Wernquist.
Basado en un repertorio fotográfico de distintas misiones al sistema solar, renderizados, fotografías orbitales del simulador espacial de código abierto Celestia y algunas imágenes encontradas en la web, Wernquist ha recreado la posible presencia humana en otros mundos más allá de la Luna.


El resultado ha sido Wanderers, poco más de tres minutos de gloriosa e inspiradora ciencia ficción (más apegado a la ciencia que a la ficción, como bien apuntan en Gizmodo), coronados con la impecable narración de Carl Sagan de un extracto de su libro Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio, que el propio Erik Wernquist señala como una gran fuente de inspiración para la realización del cortometraje.
Salvo el asteroide (diseñado libremente y en su totalidad con gráficos por computador), y la escenas de los satélites Jápeto y Titán de Saturno y Miranda de Urano (aunque para estos hay referencias de imágenes reales), todas las recreaciones en Wanderers corresponden a lugares reales en el sistema solar.

A continuación el extracto narrado por Carl Sagan, tomado de las páginas 3, 4, 6 y 7 de la versión en español del libro Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio, presente en Wanderers por Erik Wernquist:
Para información más detallada, no dejen de explorar el sitio web oficial de Wanderers.
«Tal es mi búsqueda, seguir la estrella, poco importan mis posibilidades, poco importa el tiempo». — Jacques Brel, La quête, sencillo de L'Homme de la Mancha (1968)
La NASA aspira llevar seres humanos a Marte. Pero más que una intrincada empresa nortemericana, alcanzar otros mundos supone más que un paso para la humanidad. Un paso tan importante como las huellas de Neil Armstrong y Eugene Cernan sobre la Luna.
Nos hemos estado preparando para hacerlo, y lo haremos. Y sí, se me antoja el plural mayestático, por lo inspirador que ha resultado la prueba del pasado 5 de diciembre de la nave Orión; porque contemplamos, tal como se dijo durante el lanzamiento, «el amanecer de una nueva era en la exploración [americana] del espacio».
El propio presidente Barack Obama sentenció, durante su visita al Centro Espacial Kennedy en abril de 2010: «A mediados de los 2030, creo que podemos enviar humanos a la órbita de Marte y regresarlos a la Tierra a salvo».
Y aunque la Guerra Fría ahora forma parte del repertorio anecdótico de los corrillos políticos, las palabras de Obama me hicieron recordar, guardando las distancias, el discurso de Kennedy en el Rice Stadium en 1962: «Elegimos ir a la Luna, en esta década, no porque sea fácil, sino porque es difícil».
Desde los canales de Giovanni Schiaparelli, a finales del siglo XIX, a las huellas, en el presente siglo, de las ruedas del Curiosity en la superficie del planeta rojo, o bien de futuras misiones como InSight, hemos acumulado muchas lecciones, aunque, desde luego, nos queda el reto de continuar el aprendizaje y de pasar la antorcha.
El camino puede ser tortuoso, y la empresa al cuarto planeta del sistema solar podría resultar más compleja de lo estimado, pero, antes que claudicar, siempre será preferible mantener viva la imaginación y suscribir a Robert Zubrin: «O juntamos el valor para ir o nos arriesgamos a la posibilidad de estancarnos y decaer».
Somos hijos de las estrellas, «dejemos que las estrellas atestigüen».
«La Tierra constituye sólo una pequeña fase en medio de la vasta arena cósmica». — Carl Sagan

La canción «Space Oddity» fue publicada el 11 de julio de 1969, poco más de una semana antes de la llegada del hombre a la Luna. Cuentan que la intención de su compositor e intérprete David Bowie era que coincidiera con el alunizaje.
La pieza relata la historia del astronauta Mayor Tom, quien dentro de lo que él donomina «su lata», es lanzado hacia el espacio.
En la Tierra, tras el exitoso despegue, el Centro de Control celebra y comunica al Mayor Tom que su puesta en órbita es un acotencimiento que ha generado titulares. Por su parte, el Mayor Tom disfruta viendo las estrellas y los tonos azulados de la Tierra, «flotando de manera peculiar» dentro de «su lata».
De pronto, el Centro de Control se da cuenta de que la nave está fallando, e informa que los circuitos no responden, preguntando insistentemente: «¿Puede escucharnos, Mayor Tom?»
La versión de Chris Hadfield
En mayo de 2013, el comandante de la Expedición 35 a la Estación Espacial Internacional (EEI), Chris Hadfield, hizo su propia versión de «Space Oddity», conservando la mayor parte de la historia, con ligeras variaciones para hacerla coherente con el momento, y un final alterado debido a que en la realidad Hadfield se encontraba de regreso a la Tierra.
El video, grabado en la EEI, fue un éxito inmediato en YouTube, y permaneció en línea durante un año, tras el cual fue retirado porque sólo obtuvo autorización por ese tiempo.
Casi seis meses después Chris Hadfield regresa, ahora con un permiso extendido por dos años, con la versión de «Space Oddity» que el mismo David Bowie consideró como «la más conmovodera».
«Nuestro diminuto hogar planetario está perdido en algún punto entre la inmensidad y la eternidad». — Carl Sagan
La noche del viernes 3 de octubre, entre las 18:59 y las 19:05, la Estación Espacial Internacional (EEI) recorrió el cielo de la capital de la República Dominicana con una magnitud aparente de -2.8, superior a la de Júpiter, que actualmente brilla en horas de la madrugada con una magnitud de -1.7.
En esta impresionante fotografía del maestro Marvin del Cid, se aprecia el desplazamiento del laboratorio orbital sobre Santo Domingo durante aproximadamente treinta segundos.

«Yo no pienso, investigo». — Wilhelm Röntgen
Ayer se cumplieron 35 años de la entrada del huracán David a la República Dominicana, un poderoso fenómeno atmósferico que tocó tierra como categoría 5 en la escala Saffir-Simpson, con vientos máximos sostenidos de más de 250 kilómetros por hora.
Con más de 2,000 muertos y daños superiores a los 1,000 millones de dólares (más de 3,200 millones de 2014, aplicando el ajuste por inflación), David se convirtió en la catástrofe natural más mortífera para el país desde el devastador huracán San Zenón en 1930.

En el siguiente video, realizado por Claudio Chea Films, se puede apreciar los estragos causados por David en Santo Domingo aquel 31 de agosto de 1979.
«Pero el tiempo se mantiene fluyendo como un río, hacia el mar, hacia el mar». — Alan Parsons Project
El canal de Panamá cumplió hace poco cien años, algo que para una vida humana es relativamente mucho tiempo, de hecho, pocos alcanzan un siglo de edad.
La idea del tiempo desde siempre me ha acompañado. Tenía alrededor de ocho años (1984) cuando medité sobre el tiempo que faltaba para llegar al 2000, un año tan simbólico que hasta una revista semanal dominicana, de la cual me convertí en asiduo lector durante mi adolescencia, lo incorporó a su nombre.
Marcada mi generación por películas como Back to the Future (1985) y sus respectivas secuelas, en donde se hablaba del pasado, pero sobre todo de un distante futuro (2015, ya a la vuelta de la esquina) me aferré, sin proponérmelo, a la ciencia ficción y sus interesantes distorsiones del tiempo.
Así las cosas, el 2000 llegó sin pena, acompañado de temores del Y2K, el P2P de Napster y la última apuesta de Sega con el Dreamcast.

A veces, sólo a veces, me cuesta mucho creer que treinta años me separan de los afanes de prepúber sobre el tiempo, bailando en el presente con las sombras del ayer.
Hoy, que no tenemos autos voladores como imaginaron en Back to the Future, que el USA Today aún circula (aunque con un logotipo distinto), pienso en nuestra pequeñez ante el tiempo.
Gardel comenzó a interesarme con el paso del tiempo y comprendí que tenía razón cuando aseguraba «que veinte años no es nada».
Mientras escribo, pienso en cómo seremos dentro de treinta o cien años, mientras ignoro tantas cosas y sucumbo ante los años que fueron, «como si recordar el ayer nos dijera que cosa es el tiempo».

«En lugar de controlar el ambiente para el beneficio de la población, quizás sea tiempo de que controlemos la población para permitir la supervivencia del ambiente». — David Attenborough
Uno de los miembros de la Expedición 40 en la Estación Espacial Internacional captó esta imagen de la isla La Española durante los incendios en el altiplano de Valle Nuevo, próximo a Constanza, municipio de La Vega en la República Dominicana, iniciados en la segunda mitad de julio y controlados a principio de agosto.
Una larga humareda se extiende desde el centro de la isla hacia el oeste, mientras que las sombras proyectadas por las nubes circundantes se reflejan en el territorio, en esta imagen tomada durante el amanecer del 26 de julio y que ha sido publicada en el portal de la NASA.
Dada la magnitud del incendio fue activada la Carta Internacional sobre Espacio y Grandes Desastres, por lo que la tripulación de la Estación Espacial Internacional debió dar curso a las peticiones de imágenes de modo que contribuyeran con las autoridades en el control del siniestro.
La bruma en la imagen es producto del polvo atmosférico.

«Venus constituye una demostración práctica de que un incremento en los gases responsables del efecto invernadero puede tener consecuencias desagradables». — Carl Sagan, Miles de millones (1997)
El próximo jueves 5 de junio se cumplen dos años del tránsito de Venus, un evento poco frecuente que se presenta en par, separado cada tránsito por ocho años. El tránsito precedente ocurrió el 8 de junio de 2004. El par anterior de tránsitos se produjo en 1874 y 1882 mientras que el siguiente será en 2117 y 2125. Cada par está separado por más de un siglo.
Desde la Tierra sólo podemos ver los tránsitos de los planetas inferiores (Mercurio y Venus). Un observador en la superficie de Marte podría ver los tránsitos de la Tierra, Venus y Mercurio.
Gracias a la técnica del tránsito el telescopio espacial Kepler ha descubierto una gran cantidad de exoplanetas midiendo las variaciones de luz emitidas por las estrellas.
Comparto algunos de los momentos de la observación del tránsito de Venus del 5 junio de 2012, captados al caer la tarde por el amigo Misael Rincón, desde la azotea de Novo-Centro en Santo Domingo, República Dominicana.









Concluyo la entrada con estas impresionantes vistas de ultra alta definición del Solar Dynamics Observatory.
«Qué belleza. Vi las nubes y sus sombras de luz en la querida y lejana Tierra». — Yuri Gagarin
Con cuatro cámaras de alta definición disponibles en el mercado, colocadas en la parte externa del módulo Columbus de la Estación Espacial Internacional, la NASA puso en funcionamiento desde el pasado 30 de abril (hasta octubre de 2015) el experimento Vista en Alta Definición de la Tierra (HDEV, por sus siglas en inglés).
Con este experimento se podrán apreciar imágenes en tiempo real del recorrido casi circular de la Estación Espacial Internacional, que orbita a una altura que oscila entre los 330 y 410 kilómetros, viaja a más de 27,500 kilómetros por hora y completa una vuelta al planeta cada 90 minutos, unas 16 cada 24 horas, aproximadamente.

Las cámaras evaluarán la habilidad del hardware de sobrevivir y funcionar en el entorno extremadamente radiactivo de la órbita baja de la Tierra.
El análisis de los efectos del espacio a la calidad del video, durante el tiempo en el que se desarrolle el HDEV, ayudará a los ingenieros a decidir qué tipo de cámara es mejor para ser usada en misiones futuras.
Notas sobre el video del HDEV
Cuando la pantalla está negra es debido a que la Estación Espacial Internacional se encuentra en el lado nocturno de la Tierra y cuando está gris se ha producido un cambio entre cámaras o la comunicación no está disponible. No tiene sonido de origen.
«Y arrancaré, hasta que el tiempo y los tiempos se terminen, las manzanas plateadas de la Luna, las manzanas doradas del Sol». — William Butler Yeats
Una vez más la Luna se internará en la sombra de la Tierra, perdiendo de manera gradual el brillo que le caracteriza hasta adquirir una tonalidad rojiza-anaranjada, esto debido a que la luz que refleja es dispersada en la atmósfera en menor proporción hacia esos colores.
El eclipse lunar del martes 15 de abril de 2014 será el primero de una serie de cuatro lunas rojas consecutivas (una cada seis meses, aproximadamente), algo que no ocurre desde 2003-2004.

Un dato importante es que el tercer eclipse de esta tétrada será el más corto del presente siglo, con una fase total de apenas cuatro minutos con 43 segundos, considerando que esta etapa suele extenderse hasta por casi dos horas.
Completarán la serie de cuatro lunas rojas los eclipses del miércoles 8 de octubre del presente año y los del sábado 4 de abril y domingo 27-lunes 28 de septiembre de 2015 (fechas para la República Dominicana).
Los eclipses totales de Luna se producen cuando ésta atraviesa la parte más interna de la sombra de la Tierra, conocida como umbra.
Etapas claves del eclipse total de Luna del martes 15 de abril de 2014
| Evento | Hora | Dirección | Altitud |
|---|---|---|---|
| Inicio del eclipse penumbral | 12:55 a.m. | 192° hacia el sur-suroeste | 60.9° |
| Inicio del eclipse parcial | 1:59 a.m. | 218° hacia el suroeste | 54.3° |
| Inicio del eclipse total | 3:08 a.m. | 236° hacia el suroeste | 42.4° |
| Eclipse máximo | 3:46 a.m. | 242° hacia el oeste-suroeste | 34.8° |
| Final del eclipse total | 4:23 a.m. | 247° hacia el oeste-suroeste | 26.9° |
| Final del eclipse parcial | 5:32 a.m. | 254° hacia el oeste-suroeste | 11.9° |
| Puesta de la luna | 6:28 a.m. | 259° hacia el oeste | 0.0° debajo del horizonte |
| Final del eclipse penumbral | 6:36 a.m. | 259° hacia el oeste | 1.5° debajo del horizonte |
«Cada átomo en tu cuerpo vino de una estrella que estalló». — Lawrence Krauss
El 2009, coincidiendo con el cuarto centenario de la primera y revolucionaria observación al telescopio de Galileo Galilei, fue designado como el Año Internacional de la Astronomía, cuyo destacable y contundente eslogan nunca he olvidado: El universoes tuyopara que lo descubras. Las negritas son mías.
De mis primeras experiencias con la astronomía una en particular cabalga incansable en mi conciencia y se remonta a mi temprana adolescencia. Contaba con no más de trece o catorce abriles cuando en una noche de diciembre (¿o era noviembre?) me encontré con ella, la constelación, sus estrellas.
Como un techo, lejos, muy arriba, brillaban y señalaban lo pequeño que era (y sigo siendo), Alnitak, Alnilam y Mintaka —nombres de origen árabe que descubrí tiempo después—, las estrellas centrales de la constelación de Orión, y que, lamentablemente, muchos prefieren seguir llamando con el absurdo nombre de Las tres Marías, algo que no pretendo abordar en esta entrada y tal vez nunca lo haga.
En mi soledad, apenas asistido por el tomo 1 de la Enciclopedia Ilustrada Cumbre, el cual contenía un mapa con la posición de las constelaciones y sus estrellas principales, exploré cada detalle de la constelación de Orión durante meses y su movimiento aparente en el cielo, desde el momento en que Rigel y Betelgeuse se asomaban tímidas entre el remanente de luz solar y la oscuridad plena.
Contemplé el esplendor de Orión en las noches de enero y febrero, como a las diez u once, cuando a ella le daba por hacer un nido sobre mi cabeza y, si mal no recuerdo, la espié (con unos mejores ojos que ahora y de los que brotaban una inmensa curiosidad) en unas tres o cuatro madrugadas de agosto, cuando ella abandonaba el resplandor del Sol matutino.
La constelación de Orión se convirtió, justo cuando ignoraba más cosas que hoy, en una minúscula porción del universo que me atreví a descubrir. Veinticinco años después sus estrellas me deslumbran como si la adolescencia no hubiera terminado, y siguen ahí, esperando para que las descubras.

«Teníamos el cielo allá arriba, todo salpicado de estrellas [...]» — Mark Twain, Las aventuras de Huckleberry Finn (1844)
Queremos compartir esta espectacular imagen captada por el lente de Marvin del Cid durante su reciente visita a Santa Bárbara de Samaná, al noreste de la República Dominicana.
En esta inefable fotografía, además de la Vía Láctea, se aprecia en el centro (hacia abajo) al gigante gaseoso Júpiter, próximo a Cástor y Polux (alfa y beta de Géminis, respectivamente); Sirio (alfa de Can Mayor) la estrella más brillante del cielo nocturno; la espectacular constelación de Orión y su nebulosa (visible a simple vista) y los cúmulos de las Pléyades y las Híades de la constelación de Tauro.
Esta y otras impresionantes imágenes están disponibles en la cuenta de Flickr de Marvin del Cid.


«Las ánimas gritaban, enloquecidas: ¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua!» — Juan Bosch, Dos pesos de agua (1941)
A lo largo de mi vida sólo he podido presenciar tres eclipses de Sol, todos parciales desde la República Dominicana. El primero el 11 de julio de 1991, el segundo el 26 de febrero de 1998 y el tercero el 8 de abril de 2005.
Los eclipses, además de ser un hermoso (durante mucho tiempo misterioso) espectáculo, sirvieron para validar a principios del siglo XX lo que pregonaba la teoría de la relatividad de Albert Einstein: que los objetos eran capaces de deformar el tejido espacio-tiempo y que la luz no escapa a la influencia de la gravedad. Elegante.
Con mucha ilusión (no muy distinta a quienes desean que su equipo favorito gane el partido) esperé durante ocho años y siete meses el eclipse del amanecer del 3 de noviembre de 2013, ya que, como siempre he sostenido, una vida nunca será suficiente para entender la hermosa y compleja maquinaria del universo.
De repente, la lluvia, la misma que inspira, que no presentaba credenciales como lo hizo en la noche del 2 de noviembre (y en la madrugada y la mañana del día del eclipse) rajó el cielo y estropeó con sus gruesas nubes grises el horizonte, alejando cualquier posibilidad de ver, desde la República Dominicana, a la Luna bloqueando al Sol por primera vez en casi dos lustros.

Ante semejante contrariedad, derrotado por el errático clima de la República Dominicana, sólo me queda esperar hasta el eclipse de Sol del 21 de agosto de 2017, cuando ya tendremos un nuevo presidente, Twitter habrá cumplido 11 años y mi presbicia prematura, seguramente, habrá progresado un poco más.
«Hay un país en el mundo colocado en el mismo trayecto del Sol, oriundo de la noche». — Pedro Mir
Respondiendo algunas preguntas sobre la trayectoria que seguirá el Sol durante el eclipse del domingo 3 de noviembre de 2013, ofrecemos una infografía con cinco posiciones claves entre las 6:45 y 7:45 de la mañana, cinco minutos después de la salida del sol y diecinueve minutos antes de que termine la fase pacial del eclipse, respectivamente.
Para conocer más sobre este evento, visiten las entradas Un eclipse al amanecer y Las provincias dominicanas durante el eclipse de Sol del 3 de noviembre.

«Nunca vio cómo corrían las estaciones y ahora está boquiabierto ante el Sol». — William Butler Yeats
Tomando como referencia las capitales para determinar los porcentajes, y a menos de dos semanas del eclipse híbrido de Sol del 3 de noviembre, ofrecemos una relación con la magnitud (la fracción del diámetro solar eclipsada) y el oscurecimiento (fracción del área solar eclipsada) durante el eclipse máximo para las provincias de la República Dominicana.
La mayor magnitud será en San Felipe de Puerto Plata (68 %) y la menor en Pedernales (62 %).
| Provincia | Capital | Magnitud | Oscurecimiento |
|---|---|---|---|
| Azua | Azua de Compostela | 64 % | 55.59 % |
| Bahoruco | Neiba | 63 % | 54.96 % |
| Barahona | Santa Cruz de Barahona | 63 % | 54.30 % |
| Dajabón | Dajabón | 66 % | 58.51 % |
| Distrito Nacional | Santo Domingo de Guzmán | 65 % | 56.57 % |
| Duarte | San Francisco de Macorís | 67 % | 59.18 % |
| El Seibo | Santa Cruz del Seibo | 66 % | 58.57 % |
| Elías Piña | Comendador | 64 % | 56.07 % |
| Espaillat | Moca | 67 % | 59.23 % |
| Hato Mayor | Hato Mayor del Rey | 66 % | 58.34 % |
| Hermanas Mirabal | Salcedo | 67 % | 59.27 % |
| Independencia | Jimaní | 63 % | 54.53 % |
| La Altagracia | Salvaleón de Higüey | 66 % | 58.42 % |
| La Romana | La Romana | 65 % | 57.45 % |
| La Vega | Concepción de la Vega | 66 % | 58.59 % |
| María Trinidad Sánchez | Nagua | 67 % | 59.91 % |
| Monseñor Nouel | Bonao | 66 % | 57.70 % |
| Monte Cristi | San Fernando de Monte Cristi | 67 % | 59.67 % |
| Monte Plata | Monte Plata | 66 % | 57.91 % |
| Pedernales | Pedernales | 62 % | 53.01 % |
| Peravia | Baní | 64 % | 55.40 % |
| Puerto Plata | San Felipe de Puerto Plata | 68 % | 60.46 % |
| Samaná | Santa Bárbara de Samaná | 67 % | 59.88 % |
| San Cristóbal | San Cristóbal | 64 % | 56.13 % |
| San José de Ocoa | San José de Ocoa | 64 % | 56.18 % |
| San Juan | San Juan de la Maguana | 64 % | 56.34 % |
| San Pedro de Macorís | San Pedro de Macorís | 65 % | 57.16 % |
| Sánchez Ramírez | Cotuí | 66 % | 58.41 % |
| Santiago | Santiago de los Caballeros | 67 % | 59.25 % |
| Santiago Rodríguez | San Ignacio de Sabaneta | 66 % | 58.65 % |
| Santo Domingo | Santo Domingo Este | 65 % | 56.64 % |
| Valverde | Mao | 67 % | 59.20 % |

«El mundo requiere a gritos reglas globales que respeten los logros de la ciencia, que abunda, pero no es la ciencia la que gobierna el mundo». — José Mujica
La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) celebró ayer su quincuagésimo quinto aniversario de una forma diferente: enviando al 97 % de sus trabajadores a sus hogares debido al cierre de operaciones del gobierno federal estadounidense.
Aunque no es la agencia que más empleados posee, con este cierre la NASA es la más perjudicada en términos porcentuales, seguida de cerca por el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, una institución que cuenta con 7,534 empleados menos que la NASA y que prescindirá de más de un 90 % de su fuerza laboral.

No sé si los tenaces senadores republicanos, que se oponen a las reformas que el presidente Barack Obama ha incorporado al sistema de salud con la Affordable Care Act, se detuvieron a pensar en que su cruzada pudo convertir en mártires innecesarios a los actuales ocupantes de la Estación Espacial Internacional, de no haberse excluido al personal encargado de controlar el laboratorio orbital del paquete de más de 17,000 cesantes temporales.
Lo cierto es que, fuera del impacto económico, del que no se puede precisar nada hasta tanto el gobierno federal retome su ritmo habitual de operaciones, y a sabiendas del gran esfuerzo que despliega la NASA día tras día, no resulta intricado concluir que este cierre de operaciones será un duro golpe para la ciencia.
«El redescubrimiento del cosmos es un derecho de todo niño en cualquier cultura y tiempo». — Carl Sagan
Hace algunos días, una persona de una dilatada carrera en los medios de comunicación me dijo en tono irónico, casi burlesco, que lo que escribo a la gente no le interesa. Decidí devolver el dardo y le dije que tenía razón, pero que yo estaba acostumbrado a la displicencia del ser humano hacia los temas de la ciencia. Nada extraordinario me llevó a esa conclusión.
Un poco de información sobre algunos procesos ha sido suficiente para entender que la ciencia nunca ha captado la atención de las multitudes desde tiempos inmemoriales. Pretender que lo haga en estos tiempos de tanta banalidad sería un suicidio.
Desde la primera vez que escribí un artículo de ciencia en este medio, en abril de 2005, por los comentarios recibidos se hizo notorio que debía concentrarme en la producción de contenidos sin expectativas de ningún tipo y que torcer años de indiferencia colectiva hacia temas trascendentales (sí, porque gracias a la ciencia nuestra especie ha trascendido) no era mi rol.
Aquí en Horizonte Aparente se comparten, entre otras cosas, los pocos conocimientos acumulados y algunas ideas, a sabiendas de que, donde la diversidad es la regla, la excepción es, a veces, un chiste de mal gusto.

«Y en nuestra oscuridad, en medio de esa inmensidad, no hay ningún indicio de que vaya a llegar ayuda de algún lugar capaz de salvarnos de nosotros mismos». — Carl Sagan
Cuando las sondas Voyager 1 y Voyager 2 fueron lanzadas en 1977, con el propósito de estudiar los planetas exteriores del sistema solar, yo era un bebé de poco más de un año, demasiado pequeño para recordar una de las misiones más importantes desde el lanzamiento de las Pioneer 10 y Pioneer 11 entre 1972 y 1973. De hecho, no supe de la existencia de estas naves hasta bien entrada la década de los 1980, gracias al siempre referido Carl Edward Sagan (1934-1996), a través de su serie Cosmos: A Personal Voyage.

En 1990, a casi seis mil millones de kilómetros de la Tierra, la Voyager 1 realizó la icónica imagen que sirvió de inspiración a Carl Sagan para su libro Pale Blue Dot: A Vision of the Human Future in Space, una obra que contiene profundas reflexiones sobre la humanidad.
Para 1998, la nave superaba los diez mil millones de kilómetros de distancia, y, para 2013, poco menos de diecinueve mil millones de kilómetros, esto es casi tres veces la distacia entre el Sol y el planeta enano Plutón, en su punto más alejado.

Treinta y seis años le tomó a la sonda Voyager 1 llegar a donde nadie ha llegado. Treinta y seis años para alcanzar la región que separa al Sol de otras estrellas, una proeza que dice mucho de nuestros retos como especie de cara a la exploración de otros sistemas estelares y nos recuerda la pequeñez del ser humano ante un universo —que es de todos— en donde toda una vida no es suficiente para descubrirlo.
«El agujero negro es [...] una especie de pozo sin fondo». — Carl Sagan
Tras seis meses de espera, John Boswell (@musicalscience) está de regreso.
Un fragmento de la película The Black Hole (1979) y las intervenciones de Neil deGrasse Tyson, Michio Kaku, Morgan Freeman, Lawrence Krauss, entre otros, dan vida al decimoctavo tema del proyecto musical Symphony of Science, estrenado ayer en YouTube, y que, al momento de escribir esta entrada, contaba con casi 21 mil reproducciones.

En este nuevo trabajo, titulado Monster of the Cosmos, Boswell hace un repaso por algunos de los marcos teóricos que sustentan a los extraños agujeros negros, regiones de una singular gravedad en las que nada escapa de ellas, ni siquiera la luz.
Sin más dilación, disfruten de Monster of the Cosmos, segundo tema lanzado este año, como parte del proyecto musical iniciado en septiembre de 2009 con «A Glorious Dawn».
Todos los temas de Symphony of Science
2009
2010
2011
2012
«La historia es una secuencia de acontecimientos fortuitos y de opciones impredecibles, razón por la cual el futuro es tan difícil de prever. Pero, lo puedes intentar». — Neil Armstrong
Un año después de su muerte, la NASA rinde tributo al comandante del Apollo 11, Neil Armstrong, con la hermosa composición de Eric Brace, titulada «Tranquility Base», lanzada originalmente en 2009 para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la llegada del ser humano a la Luna.
El título de la canción es en honor al lugar donde descendió el módulo lunar Eagle el 20 de julio de 1969, en la planicie Mare Tranquillitatis (Mar de la Tranquilidad).
Este nuevo video para el tema «Tranquility Base», publicado en el canal de la NASA en YouTube, y que compartimos a continuación, fue creado con las históricas imágenes de la misión Apollo 11.
Eric Brace (junto a Peter Cooper) fue nominado a los Premios Grammy de 2012 en la categoría Mejor Álbum Infantil, como productor de I Love: Tom T. Hall's Songs of Fox Hollow.

«Ella juega con Marte y lo vuelve tapiz». — Alejandro Filio

Aquella noche del miércoles 27 de agosto de 2003, luego de sortear una fila descomunal, tuvimos el privilegio de observar a Marte al telescopio desde las instalaciones del Museo Nacional de Historia Natural en la Plaza de la Cultura de Santo Domingo, justo cuando la Tierra quedaba separada del planeta rojo por 55,8 millones de kilómetros.
Nos impulsaron tres razones concluyentes. Primero, nuestro planeta y Marte no se habían acercado tanto en casi 60 mil años, esto es, mucho antes de que nuestra especie desplazara a los neandertales; segundo, dada su mayor excentricidad orbital, Marte se aproxima o aleja de la Tierra durante las oposiciones y no coincide necesariamente en el mismo punto de las oposiciones precedentes y futuras; tercero, no habrá un acercamiento con tales características hasta bien entrado el 2287. La fila no podía ser una excusa.

Desde el punto de vista de nuestro planeta, las oposiciones son exclusivas de los planetas exteriores. Cada vez que la Tierra se encuentra en línea recta en medio de cualquier planeta exterior y el Sol ocurrirá una oposición. En cambio, cuando el planeta exterior se coloca en el lado opuesto del Sol, desde el punto de vista terrestre, estaremos ante una conjunción.
Los planetas interiores (Mercurio y Venus) estarán siempre en conjunción con respecto a la Tierra, sólo que será inferior cuando se coloquen entre el Sol y nuestro planeta, o superior cuando el Sol se encuentre en medio de ellos y la Tierra.

En enero de 2004, los rovers Spirit y Opportunity, este último aún en funcionamiento, se posaban sobre la superficie de Marte. En agosto de 2012 llegaría el rover Curiosity. Gracias a ellos, la humanidad ha redescubierto al planeta rojo, diez años después de su gran oposición.
«Los cielos proclaman la gloria de Kepler y Newton». — Auguste Comte
Como cada año, desde los primeros días hasta mediados de agosto, la Tierra cruza la órbita del cometa Swift-Tuttle, el cuerpo responsable de la más importante lluvia de meteoros en el hemisferio norte.

Las perseidas deben su nombre a la constelación de Perseus o Perseo, ya que allí se encuentra su radiante, fácil de ubicar en el cielo por su proximidad a la distintiva constelación (en forma de uve doble o eme) de Cassiopeia.
Este año, los picos máximos de actividad serán el lunes 12 y martes 13 de agosto, en los que podrán apreciarse entre 60 y 100 bólidos por hora, principalmente en las afueras de los núcleos urbanos.

A las 2:00 a.m. de los días de mayor actividad la constelación de Perseus se encontrará a más de 20 grados por encima del horizonte, y, a diferencia del año pasado, no tendremos la interferencia del resplandor de la Luna, la cual estará a dos días del primer cuarto y se habrá ocultado poco después de las 10:00 p.m. del domingo 11 de agosto, dos horas antes de la salida de Perseus.
«Nuestros posicionamientos, la importancia que nos auto atribuimos, nuestra errónea creencia de que ocupamos una posición privilegiada en el universo son puestos en tela de juicio por ese pequeño punto de pálida luz». — Carl Sagan
Compartimos las imágenes publicadas por la NASA y que fueron tomadas por la nave Cassini el viernes 19 de julio de 2013, a más de 1,440 millones de kilómetros de la Tierra.




«Mientras unos ponen en duda nuestros logros, otros dedican su vida a superarlos.» — Luis Alfonso Gámez

El pasado domingo 21 de julio decidí ir al cine para ver Arrobá de José María Cabral, motivado por lo que pude apreciar en el trailer días atrás, pues me pareció muy interesante la combinación de los recursos de historia, ciencia y ficción (sí, por separado).
Como no pretendo ahondar en los detalles, por respeto a quienes no han visto la película, me limito a repetir lo que dije en mi cuenta de Twitter, justo cuando se encendieron las luces de la sala de cine y los créditos de la película comenzaron a rodar, de paso así evitamos matar el gallo en la funda:
Arrobá es ciencia ficción, historia dominicana, humor, crítica social y hasta síndrome de Estocolmo de ñapa. Excelente @josemariacabral.
— Henry Hidalgo (@HenryHidalgo) 22 de julio de 2013
Se ha dicho mucho de Arrobá, se han vertido muchos comentarios negativos, y yo, con una paciencia proverbial, siento que he escuchado y leído suficiente: «Arrobá es una mierda», «Arrobá promueve la violencia», «Arrobá es la peor película de José María», entre otras perlas.
Mi parecer es diametralmente opuesto: inteligente y audaz, Arrobá es, tal vez, la película mejor pensada en la historia del cine dominicano. Si mi opinión no es de su agrado (no tiene por qué) puede abandonar la lectura aquí, para que no sangren sus ojos ni vomite la bilis, y de paso contribuya al gigantesco monumento a la intolerancia.
Esta entrada no pretende ser una apología a quien considero ser el director de cine más osado que ha parido nuestro país, mucho menos hacer un recuento de su trabajo. Si lo hiciera, los riesgos de ser crucificado con la misma inquina con la que se ha pretendido crucificar al joven director aumentarían de manera exponencial.
La finalidad de estos comentarios es defender a Arrobá con igual fuerza con la que otros la han despotricado, porque pienso que no se ha sido justo con este gran esfuerzo (con la irreversible consecuencia de no ser feliz por ello), tal vez por lo inteligente y bien estructurado que está. Si nadie se ha detenido a decir las cosas como son, esta es la oportunidad.

Con Arrobá, José María explora aspectos de la ciencia como nadie se había atrevido a hacer en el cine dominicano, en un repaso, a veces de modo reflexivo y filosófico, otras tantas con hilaridad e ironía, a distintas etapas de la historia dominicana, con una suerte de distorsiones de los hechos propia de los guiones más acabados del cine de ciencia ficción, justificando con sorprendente precisión cada incursión en el espacio-tiempo.
Inquiere —Se trata de eso, ¿no?— en la incomprendida hipótesis de los agujeros de gusano, disponiendo de ella y desafiándola; en la absurda preeminencia de algunos grupos de la especie humana; hasta da sus pinceladas a la paradoja de Schrödinger y su gato, el mismo que no le cae bien Stephen Hawking, según se comenta.

Así como muchos tienen el derecho de decir cosas negativas de Arrobá, es mi derecho defenderla, apoyarla hasta con mi nombre de usuario en Twitter, elogiarla y, desde luego, estar en desacuerdo con los que sin contemplación la han atacado, por tanto no espero aprobación ni aplausos por lo que aquí expreso.
En lugar de dedicar energía a magnificar los defectos —que los tiene— prefiero decir que Arrobá es un filme con muchos aspectos valiosos que merecen ser resaltados y que deben ser descubiertos por cada cual en la medida de sus posibilidades.

Fuera de los detalles técnicos y las actuaciones (dejo la cancha abierta a expertos y gurús en estas materias) o de las imprecisiones de realismo científico en que pudiera incurrir Arrobá, el paso dado por José María Cabral es, a mi juicio, un loable intento de un cine diferente para esta patria de medias verdades y comentarios alegres, atiborrada hasta el colmo de desdén.
Dejemos que fluya la imaginación de nuestros directores, y exploremos con ella lo que podría llevarnos bien lejos en el tiempo y el espacio, abandonando la sempiterna contemplación del ombligo.
Como el sol, Arrobá tiene sus manchas, pero su resplandor puede dejar ciegos a quienes cubren sus ojos con predisposiciones.
«Nuestras contemplaciones más tibias del cosmos nos conmueven [...] Sabemos que nos estamos acercando al mayor de los misterios». — Carl Sagan
De estar entre nosotros, Carl Sagan se deleitaría con lo que hemos aprendido sobre Marte desde 1996 a la fecha, un planeta que él denominó como «un mundo de maravillas». O bien con las tabletas y los teléfonos inteligentes, en virtud de que la nave de la imaginación de su serie de televisión Cosmos: A Personal Voyage (1980) contaba con una pantalla táctil. Y con seguridad también disfrutaría de los temas producidos por John D. Boswell para el proyecto Symphony of Science, tal como su hijo Nick ha reconocido.

Más allá de la imposibilidad de tener a Carl como testigo de tantas cosas, justo es reconocer que Cosmos sirvió de inspiración a muchas personas en todo el mundo. Y qué bueno que su esposa Ann Druyan y Steven Soter, creadores junto a Carl de los trece capítulos de la serie original, han decidido honrar su legado con la secuela Cosmos: A Space-Time Odyssey, la cual se estrenará en la primera mitad de 2014 y será conducida por el reconocido astrofísico Neil deGrasse Tyson, actual director del Planetario Hayden en New York.
La cadena Fox ha dado a conocer el trailer de lo que será la nueva serie, el cual compartimos sin más demora y con gran regocijo.
«Confinar nuestra atención a cosas terrestres limitaría el espíritu humano». — Stephen Hawking
Es común hallar en medios de comunicación (y en el público en sentido general) usos inapropiados de los términos que dan título a esta entrada.
Recientemente ocurrió con el meteoro de Cheliábinsk, Rusia, en febrero de este año, cuando mucha gente denominó como «meteorito» el fenómeno luminoso, sin saber si el objeto que impactó contra la atmósfera a más de 64,000 kilómetros por hora (18 kilómetros por segundos) resistió la fricción, de modo que algunos de sus fragmentos pudieran llegar a tierra.
Aunque nada puede evitar que se repita ad infinitum esta mala práctica, es importante que hagamos unas pequeñas observaciones.

El sistema solar está repleto de cuerpos, el mayor de ellos, el Sol, comprende el 99.98 % de la masa de todo el sistema, el resto se reparte entre planetas y sus satélites, meteoroides y asteroides (cuerpos mayormente rocosos), planetas enanos, plutoides (planetas enanos más allá de la órbita de Neptuno), polvo cósmico, objetos transneptunianos (con tendencia a ser más gélidos que rocosos, algunos de hasta 2,000 kilómetros de diámetro) y cometas.
Los meteoroides son cuerpos menores del sistema solar, como los asteroides, aunque de tamaño inferior a estos últimos ya que escasamente llegan a los 165 pies (0,05 kilómetros) de diámetro. Orbitan alrededor del Sol pero no son planetas, planetas enanos o satélites, tal como se desprende de la resolución 5A de la Unión Astronómica Internacional de su Asamblea General de agosto de 2006.

Cuando un meteoroide entra en contacto con la atmósfera de la Tierra, como ocurre en las lluvias, la presión de choque eleva su temperatura, dejando a su paso una brillante estela. En esta etapa el meteoroide pasa a llamarse meteoro, un fenómeno conocido popularmente como estrella fugaz.
Cuando el meteoroide (ya en fase de meteoro) no se desintegra totalmente en las capas superiores de la atmósfera el remanente que llega a tierra se denomina meteorito.

Los términos meteoroide, meteoro y meteorito son utilizados para referirse a las tres fases por las que atraviesa el mismo objeto. Una analogía la encontramos cuando hablamos de rayo, relámpago y trueno, donde el primer término se refiere a la descarga eléctrica, el segundo el efecto luminoso y el tercero el efecto sonoro; todos son conceptos para las distintas etapas del mismo fenómeno atmosférico.*
«Las raíces del presente yacen enterradas en el pasado.». — Carl Sagan
¿Cómo será el mundo en 2113? ¿Cómo nos verán las generaciones que no han nacido aún? ¿Nos observarán con compasión? ¿Se reirán de nosotros? ¿Qué valoración tendrán de nuestra tecnología? Desde luego, actualmente estas preguntas no tienen respuestas ya que, a la luz de la ciencia, no estamos en condiciones de anticiparnos a lo que ocurrirá dentro de un siglo. Pero, ¿y si nos atrevemos a preguntar de la manera en que lo hicieron los ciudadanos de Oklahoma City hace un siglo?

En 1913, Virginia Sohlberg propuso al pastor de la Primera Iglesia Luterana de Oklahoma City, luego de escuchar sobre un proyecto similar que se llevó a cabo en Colorado Springs en 1901, la idea de crear un Cofre del Siglo o cápsula del tiempo, con el propósito de recaudar fondos que permitieran a la iglesia adquirir un órgano valorado en 3,200 dólares.
Lo que comenzó como un gesto benéfico fue acogido de inmediato por el pastor Newton Heisler Royer y pasó a convertirse en un proyecto comunal, presidido por la propia Virginia, que atrajo la atención de los medios de comunicación, de organizaciones y de algunas de las autoridades de Oklahoma City, entre ellas el gobernador de la ciudad, el demócrata Lee Cruce.
El Cofre del Siglo garantizaba a los ciudadanos de Oklahoma City de 2013 algunos detalles de la vida de sus antecesores de 1913. En él fueron colocados los objetos donados por personas y organizaciones que contribuyeron con la causa del órgano de la iglesia; desde un grafófono hasta un par de zapatos femeninos, periódicos, cartas, mensajes grabados para el lejano futuro, fotografías y hasta una pluma usada por el presidente norteamericano William McKinley.
En una ceremonia realizada la noche del martes 22 de abril de 1913 fue enterrado el Cofre del Siglo, hecho de cobre para preservar los objetos, en un área de la Primera Iglesia Luterana de Oklahoma City destinada para tales fines, y sellado con doble capa de cemento, con instrucciones específicas de ser abierto al público el 22 de abril de 2013.
Lo que fue hallado en el Cofre del Siglo es sencillamente asombroso.









De los 3,200 dólares para comprar el órgano de la Primera Iglesia Luterana de Oklahoma City, el 50 % fue donado por el célebre filántropo Andrew Carnegie, quien realizó aportes a otras tantas iglesias, dentro y fuera de los Estados Unidos, para la adquisición de órganos. El resto del dinero pudo recaudarse gracias a la propuesta de Virginia Sohlberg, la cual ha dejado en el ánimo de los que no viviremos hasta 2113 la extraña sensación de querer saber lo que sólo el tiempo puede responder.
«A la medianoche en el mes de junio, me quedo de pie debajo de la mística Luna». — Edgar Allan Poe, The Sleeper (1831)
En agosto del pasado año publicamos una entrada sobre la luna azul, un evento que, al igual que la superluna, ha llamado la atención en los últimos años, en parte debido al boom de las redes sociales, ¡y qué bien que sea así!
Hermosas galerías, como la del vetusto diario argentino La Nación, engalanaron cientos de portales en todo el mundo haciendo referencia a la superluna del pasado domingo 23 de junio.

¿Qué es una superluna y por qué se produce?
Una superluna es y se produce cuando nuestro único satélite natural alcanza su mayor acercamiento a la Tierra poco antes, durante o poco después del plenilunio. ¿Complejo? Lo explicaremos.
En su movimiento de poco más de 27 días alrededor de la Tierra, y debido a la forma ligeramente elíptica de su órbita, algunas veces la Luna está en su punto más cercano a nuestro planeta, conocido como perigeo, mientras que en otras se ubica más lejos, en el punto llamado apogeo. Algo parecido ocurre con los planetas que orbitan el Sol; durante un punto de su recorrido orbital están lejos (afelio) y en otro más cerca (perihelio).
Los plenilunios no siempre coinciden con el perigeo, pero cuando esto ocurre estamos ante la denominada superluna. Prueba de lo anterior es que el próximo perigeo ocurrirá 21 horas con 49 minutos antes de la luna llena, el siguiente (agosto) 48 horas con 18 minutos antes, el de septiembre 3 días y 18 horas antes, y así sucesivamente.

¿Siempre que la Luna se encuentre en el perigeo habrá una superluna?
No. La superluna es exclusiva de los plenilunios. El perigeo puede coincidir con cualquier otra fase de nuestro satélite, pero no se llama superluna.
¿La Luna siempre está a la misma distancia durante el perigeo?
No. El domingo pasado la Luna se ubicó a 356,989 kilómetros de la Tierra, unos 1,385 y 1,412 kilómetros más cerca que los perigeos de mayo y julio de 2013, respectivamente.

¿Qué esperar en una superluna?
En el perigeo la Luna se encuentra, aproximadamente, a unos 50,000 kilómetros más cerca de la Tierra que en el apogeo, lo cual se traduce en un disco lunar más grande y brillante, con aumento que va de un 10 a un 15 porciento.
¿Cuándo será la siguiente superluna?
Durante el plenilunio del 10 de agosto de 2014, cuando la Luna se encontrará a 356,896 kilómetros, 93 menos que la superluna del domingo 23 de junio de 2013.
20 años, 15 superlunas
| Año | Fecha | Hora (UTC) | Distancia (km) | Luna llena |
|---|---|---|---|---|
| 1999 | 22 de diciembre | 11:01 a.m. | 356,654 | [+] 6 horas 32 minutos |
| 2001 | 7 de febrero | 10:20 p.m. | 356,852 | [+] 8 horas 53 minutos |
| 2002 | 27 de febrero | 07:48 p.m. | 356,897 | [-] 10 horas 30 minutos |
| 2004 | 3 de junio | 01:11 p.m. | 357,248 | [-] 8 horas 50 minutos |
| 2007 | 26 de octubre | 11:52 a.m. | 356,754 | [-] 6 horas 59 minutos |
| 2008 | 12 de diciembre | 09:38 p.m. | 356,567 | [-] 4 horas 59 minutos |
| 2010 | 30 de enero | 09:04 a.m. | 356,592 | [-] 2 horas 45 minutos |
| 2011 | 19 de marzo | 07:10 p.m. | 356,577 | [-] 59 minutos |
| 2012 | 6 de mayo | 03:34 a.m. | 356,953 | [+] 2 minutos |
| 2013 | 23 de junio | 11:11 a.m. | 356,989 | [+] 23 minutos |
| 2014 | 10 de agosto | 05:44 p.m. | 356,896 | [+] 27 minutos |
| 2015 | 28 de septiembre | 01:47 a.m. | 356,876 | [+] 1 horas 5 minutos |
| 2016 | 14 de noviembre | 11:24 a.m. | 356,511 | [+] 2 horas 30 minutos |
| 2018 | 1 de enero | 09:56 p.m. | 356,565 | [+] 4 horas 29 minutos |
| 2019 | 19 de febrero | 09:07 a.m. | 356,761 | [+] 6 horas 47 minutos |

«Hay un poderoso reconocimiento que se agita en nuestro interior cuando vemos nuestro pequeño planeta azul oceánico en los cielos de otros mundos». — Carolyn Porco
Sus singulares anillos, compuestos por miles de millones de fragmentos helados que giran entre 30,000 y 60,000 kilómetros por hora, lo convierten en la maravilla de nuestro sistema solar.
La nave Cassini ha inspeccionado cuidadosamente a este frío gigante gaseoso y a algunos de sus satélites desde que fue insertada en su órbita en julio de 2004, luego de seis años y ocho meses y medio de viaje. Su compañera, la sonda Huygens, aterrizó sobre Titán, el mayor satélite del planeta, en enero de 2005, confirmando que su superficie alguna vez fue modelada por grandes cantidades de metano líquido, tal como se estimó a principio de los 1980 cuando las sondas Voyager 1 y 2 lo visitaron.

Sólo en dos ocasiones se ha fotografiado la Tierra desde el sistema solar exterior. La primera vez por la sonda Voyager en 1990, a una distancia de poco más de 6,000 millones de kilómetros (más allá de la órbita del planeta enano Plutón en su punto más cercano al Sol) y la segunda (foto anterior) en 2006 por la nave Cassini, a más de 1,400 millones de kilómetros.
Una tercera imagen del punto azul pálido está programada para el viernes 19 de julio de este año, comenzando a las 5:27 p.m. (hora de República Dominicana), cuando la nave Cassini volverá a tomar fotografías de Saturno durante 15 minutos para lograr una composición como la de septiembre de 2006.

Para esta ocasión, al acercarse el final de la misión Cassini-Huygens, la NASA ha invitado al público a ser parte de este momento histórico mientras se desarrolla.
Ese día Saturno se encontrará a 9.84 unidades astronómicas del Sol (1,472 millones de km) y de la Tierra a 9.65 ua (1,443 millones de km) a casi diez veces la distancia que nos separa del Sol durante el perihelio.


Aunque los objetivos principales de la misión Cassini-Huygens fueron completados, la nave Cassini ha continuado con una misión extendida desde 2008.
Se espera que la misión concluya en 2017, cuando producto de las aproximaciones orbitales con Titán la nave Cassini se precipite contra la atmósfera de Saturno.
«Así que, con imaginación, ingenio y audacia, explora, descubre, cambia el mundo. Y diviértete mientras estás en ello». — Daniel Goldin
Lo pondremos claro desde el principio y en pocas palabras: nunca un dominicano ha visto un eclipse total de Sol desde su propio país.
El último eclipse total de Sol contemplado en el territorio que hoy ocupa la República Dominicana, con una duración en la fase total de 2 minutos y 55 segundos, ocurrió el domingo 17 de noviembre de 1286, poco más dos siglos antes de la llegada de Cristóbal Colón.
Aclarado lo anterior, aprovechamos también para decir que los eclipses de Sol apreciados desde esta isla que compartimos con Haití han sido abundantes en los últimos ocho siglos; todos han sido parciales y sólo dos anulares, uno el sábado 14 de octubre de 1651 y el otro el lunes 23 de abril de 1781.

Los eclipses de Sol son estremecedores. Es imposible hablar de ellos sin que recordemos el muy publicitado eclipse del 11 de julio de 1991, que en República Dominicana tuvo una magnitud (diámetro solar eclipsado) de un 53 %. También el eclipse parcial del 26 de febrero de 1998, el de mayor magnitud (84.5 %) visto en nuestro país en los últimos 62 años. Y, desde luego, el eclipse híbrido del 8 de de abril de 2005, con una magnitud de 68.6 %.

En los próximos 32 años del presente siglo (incluido el 2013) tendremos la oportunidad de contemplar desde nuestro país diez eclipses parciales de Sol, cuatro de ellos con magnitudes superiores al 50 %. De estos cuatro, dos ocurrirán en 2038, uno justo en el amanecer del martes 5 de enero y el otro en las primeras horas de la mañana del viernes 2 de julio. El primero alcanzará una magnitud de más de un 95 %, algo que no ocurre desde el eclipse del lunes 29 de julio de 1878.
Pero la gran sensación del siglo XXI será el eclipse total de Sol del sábado 12 de agosto de 2045, que comenzará poco después del mediodía (12:47), alcanzará la máxima totalidad a las 2:10 y concluirá a las 3:25 de la tarde.
Con sus 5 minutos 43 segundos de totalidad, el eclipse de 2045 duplicará la duración del ocurrido en 1286.
En lo que resta del presente milenio todos los eclipses totales de Sol que veremos desde República Dominicana apenas llegarán a tres minutos durante el eclipse máximo.

Nadie ha contemplado desde República Dominicana un eclipse total de Sol en toda su historia, por ello el sábado 12 de agosto de 2045 será una fecha trascendental, sobre todo porque no volverá a presenciarse desde este territorio un eclipse total de Sol hasta bien entrado el siglo XXIV, en el cual ocurrirán dos: el sábado 30 de junio de 2345, de 3 minutos y 6 segundos, y el miércoles 29 de marzo de 2378, que tendrá unos escasos 11 segundos de totalidad.

NUNCA observen directamente el Sol sin protección, ni antes ni durante ni después de un eclipse, ya que la radiación ultravioleta podría ocasionar daños permanentes a la retina y una posible ceguera.
En caso de no disponer de filtros, lentes solares e instrumental adecuado para la observación de este tipo de eventos, se puede utilizar durante algunos segundos un cristal para máscara de soldadura calibre 14.
Desde Horizonte Aparente invitamos a que disfruten de este magnífico espectáculo del cosmos en 2045, con certeza, algo que ocurrirá una vez en la vida.
«En alguna parte, algo increíble está esperando a ser conocido». — Carl Sagan
Fue descubierto en el amanecer del 21 de septiembre de 2012 por los astrónomos aficionados Artyom Novichonok (Rusia) y Vitali Nevski (Bielorusia).
Debe su nombre a la Red Internacional de Óptica Científica (del inglés International Scientific Optical Network), la cual reúne los observatorios de diez países y es administrada por el Instituto Kéldysh de Matemática Aplicada de la Academia de Ciencias de Rusia.
Contrario a otros cometas famosos, como el Shoemaker-Levy 9, que terminó siendo devorado por Júpiter en 1994 o el Hale-Bopp, que pudo verse a plena luz del día en 1997, el cometa ISON no lleva los apellidos de sus descubridores.

Oficialmente denominado cometa C/2012 S1; su recorrido orbital (parecido al del Gran Cometa de 1680 que permitó a Isaac Newton comprobar las leyes de Johannes Kepler) lo llevará a acercarse tanto a Sol que para el 28 de noviembre de 2013 se encontrará a poco menos de dos millones de kilómetros.

Algunos astrónomos aseguran que si el cometa ISON sobrevive a su encuentro cercano con el Sol, algo que no pudo lograr el cometa Elenin en 2011, brillaría tanto como la luna llena, de hecho, algunos ya se adelantan a considerarlo «el cometa del siglo».

Para la segunda mitad de diciembre de 2013 el cometa ISON estará ubicado a unos 64 millones de kilómetros de la Tierra, es decir, poco menos de la mitad de la distancia que nos separa del Sol.
En enero de 2014 la Tierra cruzará la órbita del cometa produciéndose una lluvia de meteoros debido de los residuos cometarios.



Tres cosas que debemos tener en cuenta
Los cometas son rocas residuales de la formación del sistema solar, provenientes en su mayoría del Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort.
En la superficie de los cometas hay una capa de hielo que pasa de estado sólido a gaseoso al aproximarse al Sol, formando una larga y característica cola (denominada coma) que se complementa con el polvo del mismo cometa.
El cometa ISON no representa peligro alguno para la Tierra.
«El cielo profundo es, de entre todas las impresiones visuales, la que más se asemeja a un sentimiento». — Samuel Taylor Coleridge
Pueblan el cielo con sus fantásticas formas. Algunas son inmensos criaderos de estrellas que nos han permitido comprender la evolución de nuestro sistema solar.
Las hay de emisión, de reflexión, de absorción, planetarias o remanentes de supernovas. Las tres primeras son nubes interestelares, las dos últimas son producto de la expulsión de materia de estrellas moribundas.
Las nebulosas son distintivas piezas del engranaje cósmico, formadas por gases y polvo, que deslumbran por sus extrañas formas.
En honor al analema, hemos escogido a discreción ocho de las más fascinantes.
Nebulosa Abell 39
Con cinco años luz de diámetro, hermosamente redonda, simple y en apariencia tranquila, la nebulosa planetaria Abell 39 se ubica a unos 7,000 años luz de distancia. Su estrella central pasará a convertirse en una enana blanca, tal como ocurrirá con el Sol.

Nebulosa de la Mariposa
No es la única nebulosa con forma de mariposa, pero sí una de las más espectaculares. Posee un tamaño aproximado de tres años luz y se encuentra a unos 4,000 años luz de distancia.

Nebulosa Ojo de Gato
Esta nebulosa planetaria, ubicada a unos 3,000 años luz, es un posible retrato del final de nuestro Sol. Fue descubierta en 1786 por William Herschel. Un débil halo (segunda fotografía) de seis años luz de diámetro rodea la nebulosa.


Nebulosa del Cangrejo
En el año 1054 astrónomos chinos presenciaron el estallido de lo que en nuestros días tiene un tamaño de once años luz y que conocemos como la Nebulosa del Cangrejo, un remanente estelar que se ubica, aproximadamente, a unos 6,300 años luz.

Nebulosa del Corazón
Así de distante es de enorme. Esta nebulosa de emisión, con su peculiar forma de corazón, se encuentra a unos 7,500 años luz y posee un diámetro aproximado de 200 años luz.

Nebulosa Cabeza de Caballo
Esta nebulosa de absorción es parte del vasto Complejo de Nubes Moleculares de Orión y está ubicada próxima a Alnitak, una de las estrellas del Cinturón de Orión, a unos 1,500 años luz.

Nebulosa de la Medusa
La peculiar forma de esta nebulosa planetaria, que se encuentra a unos 1,500 años luz, evoca la cabellera de la mitológica Medusa, quien, según cuenta la leyenda, fue decapitada por Perseo. Tiene un diámetro aproximado de cuatro años luz.

Nebulosa del Anillo
Descubierta en 1779 por el astrónomo francés Antoine Darquier de Pellepoix, esta nebulosa planetaria es una impresionante estructura de un año luz de diámetro que se ubica a unos 2,000 años luz de distancia. En su centro, rodeada por el material expulsado, se encuentra una estrella moribunda similar a nuestro Sol.

«Toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil [...] y sin embargo es lo más preciado que tenemos». — Albert Einstein
En junio del pasado año hicimos un repaso a los 15 primeros temas del proyecto musical Symphony of Science de John D. Boswell.

En esta ocasión compartimos los últimos dos temas que se han incorporado al proyecto entre septiembre de 2012 y febrero de 2013: Our Biggest Challenge con David Attenborough, Bill Nye, Isaac Asimov y Richard Alley, donde nos hablan sobre las causas y efectos del cambio climático global y las oportunidades de utilizar la ciencia para contrarrestarlo y Secret of the Stars con Michio Kaku, Brian Cox, Neil deGrasse Tyson, Lisa Randall, y Brian Greene, una celebración musical de la fórmula E=MC² y la teoría de la relatividad de Albert Einstein.
«La evolución de una ciudad es como la evolución del cerebro: se desarrolla a partir de un pequeño centro y crece y cambia lentamente, dejando que continúen funcionando muchas partes antiguas». — Carl Sagan
¿Qué tanto han crecido las ciudades de la República Dominicana en los últimos 26 años?
Nada más revelador que una imagen satelital, y, gracias a Google Earth Engine, podemos dar respuesta a la pregunta anterior explorando las imágenes del proyecto de satélites Landsat del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, del inglés United States Geological Survey) entre 1984 y 2012.
En una rápida revisión pudimos apreciar el impresionante crecimiento de la zona oriental de Santo Domingo, la explosión turística de Punta Cana y la expansión de Santiago de los Caballeros y La Vega.
Las imágenes a continuación, a las que alteramos ligeramente los colores para apreciar mejor los cambios, nos proporcionan una idea de la vertiginosa e impresionante progresión demográfica de algunas ciudades de la República Dominicana entre 1986 y 2012.








«¡Qué maravilloso y sorprendente esquema tenemos aquí de la magnífica inmensidad del universo!». — Christiaan Huygens
La mejor danza planetaria que veremos en mucho tiempo está a punto de comenzar.
Desde el jueves 23 y hasta el domingo 26 de mayo, Mercurio, Venus y Júpiter, con magnitudes de -1.1, -3.9 y -1.9, respectivamente, tendrán un acercamiento aparente en el cielo nocturno.
Mirando hacia el oeste-noroeste, tras la puesta del sol, veremos cómo estos tres cuerpos estarán formando un triángulo cada noche.
El Sol se ocultará en Santo Domingo entre las 7:09 p.m. y 7:11 p.m. para las fechas indicadas, por lo que recomendamos, en un horizonte libre de obstáculos, la observación de este trío de planetas entre 30 y 45 minutos después del ocaso.
Hasta el 2026 no tendremos un acercamiento parecido en el cielo, por lo que invitamos a no desaprovechar esta oportunidad de contemplar a Mercurio, Venus y Júpiter de un sólo vistazo.




«El cosmos está también dentro de nosotros, estamos hechos de materia estelar. Somos un medio para que el cosmos se conozca a sí mismo». — Carl Sagan
Las estrellas son inmensas bolas de hidrógeno que van compactando este elemento en su núcleo, debido a la fuerza más poderosa del universo: la gravedad, la cual al final del camino vence todo, a un punto tal que ni los electrones son perdonados.
En el núcleo de las estrellas, hipercalentados por la gravedad, se da un proceso denominado fusión nuclear, en donde los átomos de hidrógeno chocan entre sí formando átomos de helio. En este proceso se libera una enorme cantidad de energía que llega a nosotros en forma de las partículas fundamentales denominadas fotones.
Cuando el hidrógeno se agota, la gravedad empuja a las estrellas a fusionar los átomos de helio, que a su vez pasan a convertirse en elementos más pesados como carbono, oxígeno, neón, magnesio, silicio, azufre y hierro.
Una estrella pasa toda su vida fusionando átomos y creando nuevos elementos, pero la gravedad, implacable, continúa imponiéndose. En el proceso de fusión la estrella va expandiendo sus capas exteriores mientras su núcleo, contrayéndose por la gravedad, se torna cada vez más denso y cargado de energía, que al no poder retenerla, la expulsa hacia las capas exteriores y estalla como supernova.

No siempre las estrellas terminan en forma de supernova, ya que este tipo de explosiones depende de la masa. El Sol, por ejemplo, no tiene masa suficiente para estallar como supernova y está destinado a expandirse hasta convertirse en gigante roja y finalmente ser vencido por la gravedad, que lo reducirá a una enana blanca, como ocurrirá con el 95 % de las estrellas que conocemos, luego de haber expulsado gran parte de su masa.
Cuando la gravedad comprime el núcleo de la estrella, esta última, en un intento desesperado por contrarrestarla crea una fuerza repulsiva apelando a los electrones, partículas elementales que se rechazan entre sí al tener carga negativa. En ese momento la gravedad se auxilia de los protones adyacentes y los impacta contra los repulsivos electrones formando neutrones y adquiere un impresionante y denso núclueo, es decir, toda la masa de una estrella del tamaño de Sol reducida a un espacio seis veces más pequeño que el Distrito Nacional, dando orgien a una estrella de neutrones.

Algunas estrellas más masivas que el Sol generan una resistencia tal a la gravedad que al final de su vida crean una región tan increíblemente densa que ni la luz puede escapar de ella. Dicha región es conocida como agujero negro.
Pensar que cada uno de los átomos que nos componen sobrevivieron a una de las explosiones más impresionantes del universo nos conduce a reflexionar sobre lo grandioso de estar aquí.
El hierro de nuestra sangre o el calcio de nuestros huesos no llegaron a nuestros cuerpos por casualidad. La muerte de las estrellas anteriores a nuestro Sol lanzaron al espacio los ingredientes para formar otras estrellas, planetas y, en el caso de la Tierra, abundantes formas de vida sometidas a una evolución constante.
Las primeras estrellas, probablemente de masas mayores que las actuales, llenaron el universo de elementos pesados. Con su violenta muerte surgió la vida que conocemos. Somos, sin dudas, hijos de las supernovas.
«La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general, pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos». — Albert Einstein
El último eclipse solar que observamos desde la República Dominicana se produjo al caer la tarde del 8 de de abril de 2005. En aquella ocasión, al inicio del recorrido de la fina sombra de la Luna sobre la Tierra, el eclipse se pudo ver en algunas zonas como anular, más adelante, atrevesando el Océano Pacífico, como total, para luego volver a la fase anular; dicho de otra manera, se trataba de un eclipse híbrido, un tipo tan raro de eclipse que el último había ocurrido en 1987.
Por lo general los eclipses híbridos comienzan como anulares, prosiguen como totales y terminan nueva vez como anulares, pero pueden darse casos de eclipses híbridos con la característica anulares-totales y viceversa.
Dado el hecho de que el Sol y la Luna no estaban alineados con respecto a nuestro punto de observación, este último eclipse fue parcial para la República Dominicana, con una magnitud (la fracción del diámetro solar eclipsada) de un 68.6 % y un oscurecimiento (la fracción del área solar eclipsada) de un 60.5 % en Santo Domingo.

Tras una larga espera de más de ocho años, al fin podremos contemplar un eclipse de Sol en nuestro país, durante el amanecer del domingo 3 de noviembre de 2013. Desde nuestra ubicación (Santo Domingo) será un eclipse parcial, con una magnitud de 65.1 % y un oscurecimiento de 56.5 %.
Este será otro eclipse híbrido, comenzando brevemente como anular y proseguiendo como total durante el resto del eclipse, en la franja central de la sombra que proyectará la Luna.
Al momento en que se produzca la salida del sol en Santo Domingo, a las 6:40 a.m., el eclipse estará en progreso, a pesar de ello podremos contemplar el momento en que ocurra el eclipse máximo (el instante de mayor ocultación del disco solar) a las 7:03 a.m. y el desarrollo del resto del evento, que terminará una hora y un minuto después del eclipse máximo.
Es importante destacar que debido a que el Sol estará próximo al horizonte, es necesario tener una vista lo más libre posible o estar una posición alta.

Como en todos los eclipses de Sol (exceptuando el breve instante de totalidad, en el caso de eclipses totales) no es correcto observar directamente el evento. Tal como advertimos para el tránsito de Venus de junio de 2012, mirar hacia el Sol sin la debida protección ES MUY PELIGROSO.
En caso de no poseer instrumental adecuado se puede utilizar un cristal para máscara de soldadura calibre 14, disponible en cualquier ferretería a un bajo precio. No es recomendable el uso de radiografías (placas) o gafas de Sol.
Tiempos del eclipse para la República Dominicana:
Inicio del eclipse parcial: 6:09 a.m. Salida del sol: 6:40 a.m. Eclipse máximo: 7:03 a.m. Fin del eclipse parcial: 8:04 a.m.

El eclipse de alguna manera extenderá el ambiente crepuscular en las primeras horas de la mañana del 3 de noviembre y, en lo que llega el eclipse del lunes 21 de agosto de 2017, con una magnitud y oscurecimiento de 78.4 % y 73.4, respectivamente, disfrutemos, si el clima lo permite, de este formidable regalo del cosmos.
«Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias». — Carl Sagan
Olvídenlo. El mundo no terminará el 21 de diciembre de 2012. Prefiero que nos concentremos en el por qué del bochinche con esta fecha y en qué se basan algunos «predictores y profetas del fin del mundo» para asegurar con vehemencia que el 22 de diciembre no estaremos aquí.

Haciendo un poco de memoria, es posible que la fecha sea harto conocida en gran medida por la película 2012, dirigida por Roland Emmerich, que como en otras del mismo género, aborda aspectos científicos muy a la ligera.
El calendario maya
Se ha venido planteando que el calendario maya termina el 21 de diciembre de 2012 y que esto significa el inicio de todo tipo de catástrofes y/o transformaciones para los habitantes del planeta.

En realidad el calendario maya en sí mismo no termina. La fecha en cuestión es el final de un ciclo dentro del calendario y el inicio de uno nuevo, algo que efectivamente ocurre cada año con nuestro calendario al pasar del 31 de diciembre al 1 de enero.
El planeta Nibiru
En la astronomía babilonia, Nibiru es un planeta que gira alrededor del Sol en un período de unos 3,600 años.
Interpretaciones que se han hecho de las observaciones astronómicas de los mayas sobre un cuerpo con las características de Nibiru, sugieren que el 21 de diciembre de 2012 tendremos un acercamiento con este planeta, de casi cuatro veces del tamaño de la Tierra, lo que causaría perturbaciones a su paso por nuestra órbita. Algunos han ido más lejos y afirman que Nibiru es un planeta invisible y que por tanto no ha podido ser detectado.
Nada más absurdo que lo anterior ya que si un cuerpo se acercara lo suficiente como para crear perturbaciones orbitales no tendríamos que esperar hasta el 21 de diciembre para sentir sus efectos, sino que los habríamos detectado con bastante anticipación debido a las influencias que tendría un objeto tan masivo sobre nuestro planeta, aún siendo invisible, tal como se ha venido planteando.*
Tormentas solares
La fecha también ha sido asociada a las tormentas solares, muy frecuentes durante el máximo solar, y que se producen tras una eyección de masa coronal, es decir, una violenta explosión en la parte externa del Sol, cuyas partículas son lanzadas al espacio, y que, en caso de impactar con la Tierra, desencadenarían tormentas geomagnéticas a gran escala.

Aproximadamente cada once años la actividad del Sol aumenta de manera considerable. Este período es conocido como máximo solar, el último de los cuales ocurrió en 2000, y aunque las proyecciones a 2006 indicaban que el siguiente máximo solar debía ocurrir entre 2010 o 2011, observaciones recientes señalan que se producirá durante el tercer cuatrimestre de 2013 y que será el más leve desde 1906.
Alineaciones planetarias
Se ha propuesto que el 21 de diciembre tendremos algún tipo de alineación planetaria, es decir, una configuración en el sistema solar que colocaría a la Tierra en línea recta con el Sol y otros cuerpos, produciendo efectos de marea en nuestro planeta.
La realidad es que no habrá una alineación planetaria para esta fecha, tal como podemos confirmar en el siguiente diagrama, y aunque la hubiera, ésta no tendría ningún efecto sobre la Tierra.

Los únicos cuerpos que sí afectan considerablemente a la Tierra son la Luna, por estar bastante cerca, y el Sol, por ser muy masivo. Fuera de estos, las interaciones gravitatorias con los demás cuerpos del sistema solar no producen efectos de marea.
Cambios en el eje de rotación de la Tierra
Sumado a todo lo anterior, algunos «predictores» han sugerido que el eje de rotación de la Tierra tendrá un cambio abrupto el 21 de diciembre de 2012 y que las consecuencias serán devastadoras.
La verdad es que el eje ha sufrido alteraciones y ha oscilado entre 22 y 24 grados en los últimos 40,000 años, sin embargo, la rotación de la Luna alrededor de la Tierra ha ayudado a mantenerlo estable en poco más de 23 grados, por lo que un cambio repentino sólo pudiera ser posible si la Luna desaparece.**
Inversión de los polos magnéticos
De la misma forma en que se ha sugerido un cambio repentino en el eje de rotación, otros se han suscrito al mito de que habrá un inversión abrupta de los polos magnéticos de la Tierra.
Gracias al estudio de la tectónica de placas se ha podido confirmar la inversión de los polos, debido a las trazas dejadas en las rocas, pero ojo, este proceso demora miles de años en completarse, de hecho, la última inversión ocurrió hace unos 700,000 años y formó parte de más de una veintena de inversiones que se han producido en los últimos 5 millones años.
Una inversión de los polos magnéticos no tendría consecuencias devastadoras para la vida en caso de ocurrir, a lo sumo lo único que tendríamos que hacer es calibrar las brújulas.***
¿Qué esperar?
Que la vida continuará, tal como lo ha hecho desde la primera vez que se predijo del fin del mundo.

Para la realización de esta entrada fueron de mucha utilidad algunas informaciones proporcionadas por Don Yeomans del Jet Propulsion Laboratory de la NASA en este video.
«No hay conocimiento absoluto, y los que lo afirman, ya sean científicos o dogmáticos, abren la puerta a la tragedia». — Jacob Bronowski
A continuación reproducimos de manera íntegra este exquisito artículo publicado en la revista Selecciones por el doctor Jacob Bronowski (1908-1974), en donde explica de forma muy didáctica el ciclo de vida de un átomo en particular. Tal vez pueda servir de reflexión para algunos que hacen de su vida una oda a la arrogancia.
«Vamos a hacer el retrato de un solo átomo: su aspecto, su nacimiento, su carrera y su sitio en el mundo. Entre los ciento y pico de átomos distintos que existen, parece natural que escojamos el que se encuentra más íntimamente ligado a los procesos vitales. Así pues, tomaré el átomo de carbono, porque de estos átomos están llenas las células de todos los seres vivientes y, hasta donde nosotros sabemos, sin ellos no puede existir la vida en ningún lugar del universo.
Y entre todos los átomos de carbono del mundo, voy a escoger uno que este en el cuerpo del lector, en el cromosoma sexual, uno de los corpúsculos determinantes de la herencia que su madre le trasmitió en el momento de la concepción y de entonces a acá ha permanecido en una de sus células.

¿Cómo es el átomo de carbono? Nadie lo sabe. Nadie sabe cómo es ningún átomo. Son demasiado pequeños para poderlos ver, de modo que más bien lo que debemos preguntar es: ¿Cuáles son las partes componentes del átomo de carbono? ¿Y cómo están unidas estas partes?
Un átomo de cualquier sustancia es la porción más pequeña que es característica de esa sustancia y no de otras; pero todos los átomos, sean de hidrógeno o de oxígeno, de carbono, de oro o de uranio, se componen de las mismás partículas menores fundamentales. De estas, tres son las más importantes: los protones (eléctricamente positivos); los neutrones (eléctricamente neutros) y los electrones (eléctricamente negativos).
Además, todos los átomos tienen esencialmente la misma estructura. En el centro se encuentra un núcleo pesado compuesto de protones y neutrones íntimamente ligados entre sí; y alrededor están los electrones, en perpetuo movimiento, dando vueltas en torno al núcleo de la misma manera que los planetas giran alrededor del Sol.
Lo único que diferencia a unos átomos de otros es el número de partículas de que se componen. Cada uno tiene un número característico. El núcleo de hidrógeno, por ejemplo, tiene un protón: el de helio, dos (y por lo general dos neutrones), y así sucesivamente en la escala ascendente de las 100 clases de átomos que hay en la naturaleza.
En esta escala el átomo de carbono ocupa el sexto peldaño; tiene seis protones y por lo general seis neutrones. En torno a este núcleo giran seis electrones. Como el núcleo tiene carga eléctrica positiva, los electrones que lo rodean eléctricamente negativos, los atraen mutuamente y no hay tendencia a que todo el átomo haga explosión. El átomo que he escogido está constituido de esta manera ¿Pero en dónde reside el carácter del átomo de carbono? En esta estructura ¿qué es lo característico del carbono y de nada más que él?. Por ejemplo, ¿debe tener precisamente seis electrones? No. Es posible que algunos electrones se desprendan, o que se le quiten todos, y sin embargo el núcleo sigue siendo carbono. Entonces ¿tiene que haber exactamente seis neutrones en el núcleo? Tampoco. Hay algunas variedades (isótopos) de carbono que contienen uno o dos neutrones adicionales. El carácter del elemento reside solamente en un número: para ser carbono, el átomo tiene que tener seis protones en el núcleo, ni uno más, ni uno menos.
¿Cómo llegó a formarse el átomo de carbono? ¿Se hizo literalmente por unión de sus partes componentes? La respuesta es afirmativa. Este átomo tiene su historia, y muy sorprendente por cierto. Mucho antes de venir a la Tierra en su viaje cósmico desde los espacios infinitos hasta el cromosoma X, nació en tres violentas etapas.

El nacimiento comenzó en una joven estrella. Una estrella joven es una masa de núcleos de hidrógeno -es decir, de protones- y, como la estrella está caliente, los protones se hallan en rapidísimo movimiento. De tiempo en tiempo uno se estrella contra otro y vence la repulsión eléctrica que existe entre los dos. Cuando esto ocurre, uno de los protones pierde su carga eléctrica y se convierte en un neutrón, y entonces protón y neutrón se unen para formar el nuevo núcleo de una sustancia llamada deuterio, o hidrógeno pesado. Con el tiempo este núcleo capturará otro protón y otro neutrón, y entonces se convierte en un núcleo de helio. Este es el proceso fundamental de fusión que ocurre en las estrellas, mediante el cual el primitivo hidrógeno del universo va formando un nuevo material básico, el helio; y es la primera etapa del nacimiento de los átomos más pesados.
Después de varios centenares de millones de años, la estrella, que ya no es joven, está compuesta casi totalmente de helio. Ahora los átomos de helio empiezan a chocar los unos con los otros. De vez en cuando no chocan dos, sino tres átomos en el mismo momento. Esta es la segunda y crítica etapa del nacimiento, el momento en que el núcleo de carbono nace realmente. El átomo de carbono cuya biografía estamos haciendo nació en virtud de esa extraordinaria coincidencia triple hace miles de millones de anos.
¿Y cómo vino luego a la Tierra? La estrella, a medida que envejecía, continuaba formando con su helio nuevos átomos de carbono y otros más pesados. Al fin, llena de átomos pesados, hizo explosión. Los de carbono y los demás se dispersaron por el espacio y se mezclaron con el tenue mar de hidrógeno que lo llena.
Más tarde, cuando empezó a formarse una estrella nueva de este hidrógeno, absorbió algunos átomos de carbono y de otras sustancias. Constantemente se están formando estrellas nuevas de esta manera; una de esas estrellas nuevas fue nuestro Sol, que se formó hace tres o cuatro mil millones de años. Algún tiempo después, un accidente cósmico sacó del Sol a la Tierra y otros planetas. El átomo de carbono del lector era parte de esa vasta lengua caliente de materia que, al enfriarse, constituyó los planetas. Esa fue la tercera etapa violenta del nacimiento de todos los átomos de carbono que hay en la Tierra.*

Desde entonces, nuestro átomo de carbono no ha cambiado. En ese tiempo ha formado parte de muchas cosas distintas, vivas y muertas, pero siempre ha seguido siendo el mismo átomo de carbono. En un tiempo pudo haber sido parte de un diamante, que es un cristal puro de carbono y nada más. Después pudo haberse desprendido del diamante para unirse a dos átomos de oxígeno y formar con ellos anhídrido carbónico, que a su vez seria absorbido por las hojas de las plantas en el proceso de su respiración, y sería convertido allí en azúcar. Quizá la planta se la comió una vaca. Y un antecesor del lector pudo haber tomado leche de esa vaca o comido su carne, y en la leche o en la carne podía estar el átomo de carbono.
En el cuerpo de ese lejano antecesor, el átomo de carbono fue a dar en uno de sus cromosomas, que trasmiten la herencia de padres a hijos. Con el tiempo vino a ser parte de uno de los dos cromosomas X que llevó la madre del lector y que puede pasar a su hijo.
Si el átomo de carbono está todavía en su cuerpo cuando usted muera, volverá a la tierra, de donde otra vez podrá tomarlo una planta para que se reanude una vez más el ciclo de la vida vegetal y animal.
La próxima vez que este átomo de carbono entre en un cuerpo humano, podrá formar parte de un hueso, una uña o un cabello. Luego puede volver al aire en forma de anhídrido carbónico, y entrar y salir de los pulmones de los seres humanos durante millares de años. En cualquier momento el aire de los pulmones de un hombre contiene 10,000,000,000,000,000,000,000 de átomos, de modo que más tarde o más temprano todos nosotros respiramos un átomo que ha sido antes respirado por cualquier persona que haya vivido -Miguel Ángel, o George Washington, o Moisés. Su átomo de carbono será respirado por algún genio del futuro.
Más adelante, en un porvenir más distante todavía, su átomo de carbono puede entrar en el torrente circulatorio de algún animal que no ha evolucionado todavía. Después quizá regrese al suelo y permanezca aprisionado en algún mineral durante millones de años. Con el tiempo, puede volver a comenzar su ciclo de vida.
¿Terminará algún día ese ciclo? No lo sabemos. Su átomo de carbono, como átomo, no ha cambiado en cuatro mil millones de años y aun más, y no hay razón para que no siga inalterado. Aun cuando la Tierra fuera al fin quemada por el Sol, el átomo de carbono podría volver al espacio y podría absorberlo otra vez una estrella nueva. En una estrella, y solo en una estrella puede desaparecer su identidad. Allí puede ser despedazado por violentos choques atómicos y sus partes pasar a formar otros átomos. Solo entonces terminara la carrera de un átomo de carbono. Lo mismo que usted, habrá muerto como individuo, pero, también como usted, sobrevivirá a su muerte y se convertirá, tal vez, en parte de la vida de un nuevo individuo: en parte de un nuevo átomo con una nueva identidad.»
«El cielos nos llama. Si no nos destruimos a nostros mismos algún día nos aventuraremos a las estrellas». — Carl Sagan
El 20 de diciembre de 1996 las complicaciones de la mielodisplasia —enfermedad que de no tratarse conduce a la leucemia— le ganaban la batalla a Carl Sagan. Apenas fue testigo del lanzamiento, dieciséis días antes, de la misión Mars Pathfinder, que incluía un aterrizador, oficialmente denominado Carl Sagan Memorial Station, y el pequeño rover Sojourner.
El doctor Sagan fue un abanderado de la exploración a Marte. Como científico invitado del Jet Propulsion Laboratory de la NASA participó de las misiones del programa Mariner en los años 1960 así como también del programa Viking durante la segunda mitad de la década de los 1970. Estas misiones nos permitieron conocer tanto sobre Marte que se abrieron las puertas para dejar en su superficie al rover Sojourner, en 1997, y más adelante, en 2004, a los rovers Spirit y Opportunity, cuyos descubrimientos, nos atrevemos a asegurar, Carl Sagan habría disfrutado mucho.

Ahora que el rover Curiosity es un tema recurrente en las redes sociales, impulsado por la enorme cantidad de usuarios de Facebook y Twitter, es bueno recordar las palabras de Carl Sagan a los futuros exploradores del «mundo de maravillas», como él solía denominar al planeta rojo. Este mensaje, grabado cerca de la Universidad Cornell en New York, refleja su anhelo de, al menos, ser testigo de la llegada del ser humano a Marte, algo que en la actualidad no se proyecta tan distante y podría ejecutarse en algún momento a mediados de la década de 2030.
Escucha sus palabras en inglés.
Ofrecemos una traducción del mensaje:
«Luna azul, ahora ya no estoy solo, sin un sueño en mi corazón, sin un amor para mí». — The Marcels [ver video]
La llamada luna azul no tiene que ver con las propiedades físicas de nuestro satélite, debido a que la Luna no cambia de color cuando se anuncia que será azul, de hecho, el satélite natural de la Tierra ni siquiera tiene un color homogéneo, ya sea amarillo o gris, pero ese tema lo abordaremos en otro momento.
El único «cambio» de color de la Luna (cuando se torna rojiza) se produce mientras se encuentra próximo al horizonte, debido la dispersión de la luz visible provocada por la atmósfera, o cuando el cono de sombra de la Tierra se proyecta sobre su superficie en la etapa final de un eclipse.

Detrás de la luna azul abundan las historias, una de ellas da cuenta de que los ingleses usaban la expresión once in a blue Moon, literalmente una vez cada luna azul, para designar algo que sucedía en contadas ocasiones, «muy raramente».
Pero, ¿qué es la dichosa luna azul de la que tanto se ha hablado en estos últimos días? Aterricemos, azul no la verás, a no ser que te encuentres próximo a una erupción volcánica o un incendio forestal, donde las cenizas actuarían como una especie de filtro de color.
Se denomina como luna azul a la segunda luna llena en un mes, un evento no muy frecuente, y nada mejor que llamar a esa particular segunda luna con el color de los Tigres del Licey, singularidad que viene dada, entre otros factores, por el propio ciclo lunar de poco más de 29 días.
La última de estas Lunas azules pudimos apreciarla durante la noche del 31 de diciembre de 2009; singular Luna, singular manera de despedir un año. La próxima será el viernes 31 de agosto de 2012, es decir... ¡mañana!
«A mediados de los 2030, creo que podemos enviar humanos a la órbita de Marte y regresarlos a la Tierra a salvo». — Barack Obama, abril de 2010, en su visita al Centro Espacial Kennedy [ver video, 23:31]
Todas las misiones anteriores a Marte sólo han estudiado su superficie, examinando cañones, volcanes, rocas y suelo. Incluso el rover Curiosity, que apenas tiene dos semanas en el planeta rojo, estará estudiando, entre otras cosas, la composición química del suelo, buscando pistas que permitan ilustrar si hubo o no vida en el pasado marciano. Hasta ahora ninguna misión ha intentado investigar la evolución temprana del planeta.

InSight (acrónimo para Interior Exploration using Seismic Investigations, Geodesy and Heat Transport | Exploración Interior mediante Investigaciones Sísmicas, Geodesia y Transporte de Calor) es un proyecto del Jet Propulsion Laboratory de la NASA que procura llevar un aterrizador a la superficie de Marte para estudiar su interior profundo y comprender los procesos que dieron forma a los planetas rocosos del sistema solar interior hace más de cuatro mil millones de años.

Esta nueva misión, cuyo lanzamiento está programado entre el 8 y 27 de marzo de 2016, contempla ir un poco más lejos que las misiones precedentes, echando vistazo al interior del planeta rojo para determinar por qué ha evolucionado de manera tan diferente a la Tierra.

Objetivos de la misión
Comprender la formación y evolución de los planetas rocosos a través de la investigación de la estructura interna y los procesos en Marte.
- Determinar el tamaño, composición y estado físico (líquido/sólido) del núcleo.
- Determinar el espesor y la estructura de la corteza.
- Determinar la composición y estructura del manto.
- Determinar el estado térmico del interior.
Determinar el nivel actual de actividad tectónica y la frecuencia de impactos de meteoritos en Marte.
- Medir la distribución de magnitud, frecuencia y distribución geográfica de la actividad sísmica interna.
- Medir la tasa de impactos de meteoritos en la superficie.
InSight será dirigido por William Bruce Banerdt del Jet Propulsion Laboratory y un equipo de científicos estadounidenses e investigadores internacionales de universidades, agencias gubernamentales y la industria.
La misión deberá aterrizar sobre Marte el 20 septiembre de 2016 para comenzar una misión de dos años.
«Nuestra pasión por el aprendizaje es la herramienta para nuestra supervivencia». — Carl Sagan
En la exploración espacial las probabilidades de fracaso son tal altas como las de éxito.
Hace unos días, el rover Curiosity, tras ocho meses y medio de viaje, logró un exitoso aterrizaje sobre la superficie de Marte, tras completar una formidable y nunca antes ejecutada secuencia de entrada, descenso y aterrizaje al planeta rojo, totalmente controlada por ordenadores, en la etapa denominada como «los siete minutos de terror».
En 2003, luego del desastre del Columbia durante su reingreso a la Tierra, se contemplaron algunas misiones de rescate a las tripulaciones del programa de transbordadores, en caso de que los vehículos resultaran dañados y no pudieran realizar la maniobra de reingreso, para las misiones STS-114 hasta la STS-118, STS-120 hasta la STS-125 y la STS-134.

Programa Apollo: fracasos y éxitos
La frase Ad astra per aspera (el camino duro conduce a las estrellas) que usamos en el espacio dedicado a la biografía en Twitter, fue tomada de una placa en memoria de los tripulantes del Apollo 1 (originalmente AS-204), una misión que terminó en tragedia luego de que se incendiara la cabina de los tripulantes durante los ensayos.
La misión del Apollo 13, ya en ruta hacia la Luna y programada para aterrizar en la región de Fra Mauro, tuvo que cancelarse debido a la explosión de un tanque de oxígeno del módulo de servicio, siendo utilizado el módulo lunar como bote salvavidas espacial. Luego de este revés la NASA pudo llevar a la Luna cuatro misiones más dentro del programa Apollo, que comtemplaba las misiones 18, 19 y 20, las cuales fueron canceladas por falta de presupuesto.

Aunque los conspiranoicos han querido restar méritos a las misiones lunares, asegurando una y otra vez que todo se trató de un montaje, con lo cual revelan una ausencia total de información sobre uno de los mayores logros de nuestra especie, la primera misión tripulada con fines específicos de aterrizar en la Luna, el Apollo 11, fue un éxito rotundo.
La Casa Blanca, a sabiendas de los riesgos de esta misión, preparó un discurso dos días antes de la llegada a la Luna en caso de que Neil Armstrong y Edwin Buzz Aldrin, encargados de descender en el módulo lunar Eagle, fracasaran en el intento de regresar a la Tierra.
El texto, que debía ser leído por el presidente Richard Nixon luego de que éste llamara a las viudas de Armstrong y Aldrin, enaltecía la entrega de estos hombres, condenados a morir sobre la superficie de nuestro satélite.


Traducción cortesía de Recuerdos de Pandora y su creador @Milhaud.
Al final del texto se daban instrucciones de celebrar una ceremonia fúnebre en el mar, con un clérigo encargado de encomendar sus almas al más profundo abismo, en cuanto la NASA perdiera definitivamente la comunicación con los tripulantes.*
Gracias a @lvidal por hacernos llegar vía Twitter el contenido de este documento histórico.
«Porque ese cielo azul que todos vemos ni es cielo ni es azul ¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza!». — Bartolomé Leonardo de Argensola

Si pudiéramos ver el Sol desde la superficie de los demás planetas de nuestro vencindario cósmico el aspecto del disco sería muy distinto al que vemos desde la Tierra.
Mercurio, por ejemplo, cuando está más cerca del Sol se sitúa a unos 46 millones de klómetros, 101 millones menos que la Tierra cuando ésta se encuentra en el perihelio. Por su parte Neptuno está a más de 4 mil millones de kilómetros en el perihelio, una distancia que supera 30 veces la nuestra, por lo que el Sol sería una simple estrella desde la superficie del octavo planeta.
La siguiente infografía procura dar una idea del tamaño aproximado del Sol desde la superficie de los 8 planetas del sistema solar. Hemos obviado a Plutón y el resto de planetas enanos.

«Marte es un mundo de maravillas». — Carl Sagan

Tras ocho meses de viaje, aproximadamente a las 5:30 a.m., tiempo universal coordinado, (1:30 a.m., hora de República Dominicana) del lunes 6 de agosto, está contemplada la llegada del rover Curiosity a la superficie de Marte, no sin antes completar una arriesgada y compleja operación de entrada, descenso y aterrizaje (EDL, por sus siglas en inglés).
El éxito de la misión Mars Science Laboratory no está garantizado. Dejar sobre el suelo de Marte un artefacto tan pesado como el Curiosity requiere de un trabajo de precisión que no admite fallos.
Durante los 7 minutos que transcurren, desde que el Curiosity hace contacto con la atmósfera hasta que toca tierra en Marte, las etapas de la operación EDL deben desarrollarse a la perfección, un error mandaría a la historia de los fracasos la misión, por lo que esta fase ha sido denominada como «los siete minutos de terror».

El Curiosity no es una misión para detectar vida, ha dicho John Grotzinger, científico del proyecto de la misión Mars Science Laboratory. «No estamos buscando vida. No tenemos la habilidad para detectar vida, si la hubiera. Lo que estamos buscando son los ingredientes de la vida, es decir, un lugar donde los microorganismos —diminutos organismos unicelulares— pudieron haber existido».
Recientemente ha sido ajustada la posición órbital de la sonda Mars Odyssey, que ayudará en el proceso de comunicación junto a la Mars Reconnaissance Orbiter, debido a que, durante el aterrizaje del Curiosity, la Tierra estará por debajo del horizonte marciano y la comunicación directa estará limitada.

La NASA tendrá una cobertura de la llegada del Curiosity a través de NASA Television.
«[...] con frecuencia la ignorancia engendra más confianza que el conocimiento: son los que saben poco, y no los que saben mucho, los que aseveran positivamente que éste o aquel problema nunca será resuelto por la ciencia». — Charles Darwin

Gracias a nuestro amigo @RobertoValentin por recordarnos vía Twitter este material audiovisual de 2011, el cual compartimos con ustedes, hoy 20 de julio, en el cuadragésimo tercer aniversario de la llegada del hombre a la Luna.
Producido por ETB 2 y K 2000. Creado, escrito y dirigido por Jose A. Pérez. Presentado por Luis Alfonso Gámez. Producción ejecutiva: Blanca Baena. Realización y montaje: Aitor Gutiérrez. Fotografía: Jon D. Domínguez. Música: Israel Santamaría
De julio a agosto la Tierra cruza la órbita del cometa Swift-Tuttle, un cuerpo que ha ido dejando en su trayectoria alrededor del Sol una gran estela de partículas.

Estos residuos cometarios se desintegran al hacer contacto con la atmósfera de la Tierra, generando en el cielo nocturno del hemisferio norte la lluvia de meteoros de las perseidas, llamadas así porque su radiante está localizado próximo a la constelación de Perseus.

Este año, la lluvia se extenderá del 23 de julio al 20 de agosto, alcanzando su máximo la madrugada del 13 de agosto, con una tasa de hasta 60 meteoros por hora cuando el radiante se encuentre en el cenit, y aunque estará por debajo de años anteriores no dejará de ser espectacular.
Para esta ocasión la Luna estará menguando y se levantará a las 2:38 de la madrugada, facilitando su observación, a diferencia de 2011 que estuvo en la fase llena el día de mayor actividad.

Para contemplar las perseidas basta con un cielo despejado, con poca contaminación visual, y estar dispuesto a amanecer ya que Perseus se levanta por el este-noreste pasada la medianoche y alcanza su cenit cerca de las 5:30 a.m. en esa época de año.
«Lo que sabemos es una gota de agua. Lo que ignoramos es el océano». — Isaac Newton
¿Qué tan pequeños somos ante una galaxia? ¿Qué tan grande es una canica en comparación con el núcleo del átomo del uranio?
Las respuestas podemos encontrarlas explorando la infografía interactiva La escala del universo creada por Cary y Michael Huang, dos estudiantes que residen en Moraga, California, una localidad cuatro veces más pequeña que el Distrito Nacional en República Dominicana.

La primera versión de La escala del universo surgió hace dos años por simple diversión, ya que no se trataba de un proyecto de la escuela, luego de que la profesora de ciencias de séptimo grado le mostrara a Cary un video en donde se comparaban el tamaño de las células.
En 2012, tras meses de trabajo y consultas, los hermanos Huang deciden publicar una versión mejorada del proyecto.
La escala del universo 2 cuenta con mejores gráficos, zoom más estable, descripciones, selección de idioma y más objetos de referencia.
Instrucciones:
Escoge el idioma. Mueve la barra del fondo de la animación o el botón central del mouse para desplazarte en las distintas escalas de la potencia de diez. Haz clic sobre cualquier elemento para ver una breve descripción.
El pasado sábado 7 de julio nuestro amigo Misael Rincón aprovechó la clara noche de verano y la poca contaminación lumínica existente en Cotuí, municipio cabecera de la provincia Sánchez Ramírez en la República Dominicana para tomar algunas fotografías del centro galáctico de la Vía Láctea, las cuales compartimos a continuación. Disfrútenlas.







«Para lograr un éxito tecnológico la realidad debe estar por encima de las relaciones públicas, porque la naturaleza no puede ser engañada». — Richard Feynman
De los átomos, las partículas subatómicas y las partículas elementales
El átomo de cada elemento químico está compuesto por dos partículas subatómicas, conocidas como protón y neutrón, y una partícula elemental del grupo de los leptones conocida como electrón. El átomo del deuterio, por ejemplo, uno de los isótopos del hidrógeno, que es el elemento más abundante en el universo, tiene un protón, un neutrón y un electrón. El átomo del carbono, un elemento fundamental para la vida, está compuesto por seis protones, seis neutrones y seis electrones.

Se considera al protón como eléctricamente positivo y se encuentran en el núcleo del átomo junto al neutrón, que es eléctricamente neutro. El electrón, cuya carga es opuesta a la del protón, orbita el referido núcleo.
El protón y el neutrón están compuestos por quarks; el protón por dos quarks arriba y un quark abajo, el neutrón por un quark arriba y dos quarks abajo. Los quarks se denominan partículas elementales, ya que no están compuestos por partículas más pequeñas. El electrón, que gira alrededor del núcleo atómico compuesto por el protón y neutrón, es también una partícula elemental.
Tres grupos conforman el Modelo Estándar de Partículas Elementales. Los quarks, un grupo compuesto por seis partículas: arriba, abajo, encantado, extraño, cima y fondo. Los leptones, que también son seis: electrón, muon, tau, electrón neutrino, muon neutrino y tau neutrino. Y los bosones de gauge, que son cuatro: fotón, gluon, W y Z.
Los quarks y los leptones pertenecen a la familia de los fermiones y los bosones de gauge a la familia de los bosones.
El Gran Colisionador de Hadrones del CERN
En la frontera de Francia y Suiza se encuentra el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) un complejo túnel circular de 27 klómetros, operado por la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). En el LHC se hacen colisionar protones contra protones que son acelerados con un campo eléctrico a una velocidad cercana en un 99.99 % a luz, la cual viaja en el vacío a casi 300,000 kilómetros por segundo. Los protones son guiados a través del túnel por un campo magnético.

El propósito de estos experimentos en el LHC es comprobar la existencia de la partícula elemental denominada bosón de Higgs.
El bosón de Higgs y el campo de Higgs
Según lo planteado por Peter Higgs y otros en los años sesenta, el bosón de Higgs es una elusiva partícula elemental que se encarga de dar masa a las otras partículas y se encuenta presente el campo de Higgs. Se cree que el campo de Higgs llena todo el universo y que las partículas adquieren su masa cuando interactúan con él.

Las partículas elementales fluctúan entre energía y masa. A saber, energía y masa son manifestaciones distintas de una misma cosa, y fue resumida por Einstein en la famosa fórmula E=mc². El electrón, por ejemplo, una partícula elemental del grupo de los leptones, al estar constituido por energía se desplaza con facilidad en el campo de Higgs sin alterar mucho su composición energética, contrario a lo que sucede con el quark cima, del grupo de los quarks, que al ser masa demora más en atravesarlo, tornándose más masivo.

Sin el campo de Higgs las partículas elementales no tendrían masa, que es la cantidad de materia presente en un cuerpo. Si las partículas no tuvieran masa se moverían a la velocidad de la luz y no serían capaces de formar objetos sólidos.
Haciendo colisionar dos protones en el LHC se produce la excitación del campo. Esta excitación, que se manifiesta en fracciones de segundos, es lo que hipotéticamente se denomina como el bosón de Higgs, el cual se transforma en otras partículas que pueden ser medidas por uno de los detectores.*
«Nuestra comprensión del universo está a punto de cambiar»
El miércoles 4 de julio de 2012 el CERN anunció haber encontrado indicios de una nueva partícula que concuerda con la hipótesis del bosón de Higgs, como resultado del análisis de miles de millones de colisiones protón-protón realizadas en 2011 y 2012 durante los experimentos llevados a cabo en el LHC por los detectores de partículas ATLAS (Aparato Toroidal del LHC) y CMS (Solenoide Compacto de Muones) dentro un nivel de confianza estadística de 5 en la escala sigma, superior al 99,99994 %.

«Sabemos que debe ser un bosón y es el más pesado jamás encontrado», comentó Joe Incandela, vocero del experimento en el CMS.
El director general del CERN, Rolf Heuer, dijo que con el descubrimiento se ha «alcanzado un hito en nuestra comprensión de la naturaleza» y que «el descubrimiento de una partícula, en consonancia con el bosón de Higgs, abre el camino a estudios más detallados, que requieren mayores estadísticas para poder concretar sus propiedades, y de esta manera arrojen luz sobre otros misterios de nuestro universo.»
«Las estrellas te iluminan y te sirven de guía». — Enrique Bunbury
Llenos de dudas, contemplábamos el cielo nocturno tratando de comprender qué eran esos objetos que brillaban distantes. Nuestra imaginación alzó vuelo, sin telescopios y otros dispositivos de medición que nos permitieran ver más allá de las dos dimensiones que teníamos de frente, y decidimos unir cada punto luminoso en la bóveda celeste. Le asignamos nombres de animales y héroes mitológicos. Así nacieron las constelaciones.
Claudio Ptolomeo (100-170) agrupó gran parte de las constelaciones que hoy conocemos en su obra Almagesto, las cuales fueron ratificadas por la Unión Astronómica Internacional en la primera mitad del siglo XX.
Desde nuestra perspectiva en la Tierra, las estrellas que componen cada una de las 88 constelaciones oficiales aparentan estar cerca, cuando en realidad están separadas por varios años luz unas de otras.

Para nuestros antepasados, cuando la astrología no se diferenciaba de la astronomía, las estrellas fueron la brújula que marcaba la ruta correcta durante la navegación, el calendario que indicaba el momento adecuado para la siembra, y gran medida, se conviertieron en símbolos de veneración.
Hoy en día las constelaciones ayudan a los astrónomos a delimitar las regiones en el cielo, convencidos de que las influencias sobre los habitantes de la Tierra de cuerpos tan distantes pertenecen a una época de muchas dudas y pocos datos, y, aunque pervivan los nombres de deidades, héroes y animales mitológicos, estas agrupaciones de estrellas no son más que un importante mapa en el cielo nocturno.
A mediados de marzo de este año Venus y Júpiter adornaron las primeras horas de la noche en una espectacular conjunción que alcanzó un acercamiento máximo en el cielo de 3 grados, desde luego, la cercanía entre ambos cuerpos es aparente.
En promedio, Venus y Júpiter se encuentran separados de la Tierra por 42 y 591 millones de kilómetros, repectivamente.

Luego del tránsito del pasado 5 de junio, Venus ha comenzado a brillar en las mañanas y con él algunos cuerpos del espectáculo de marzo: las Pléyades, las Híades y Júpiter.
En esta ocasión Venus y Júpiter tendrán un acercamiento máximo de 5 grados hasta los primeros días de julio y desde República Dominicana podremos disfrutarlo por algunos minutos antes de la salida del sol.

Si perdiste la oportunidad de ver esta danza planetaria en los atardeceres de marzo, aprovecha las mañanas de lo que resta junio hasta las primeras de julio y contempla la exquisita conjunción del coloso del sistema solar y el hermano de la Tierra.
«El cosmos es todo lo que es o lo que fue o lo que será alguna vez». — Carl Sagan
La música y la ciencia apasionan al economista John D. Boswell, razón por la que, armado con las herramientas adecuadas, ha producido Symphony of Science, un proyecto que procura llevar al público el conocimiento científico y la filosofía a través de la música de una manera novedosa, tal como él ha señalado.
Con frases de reconocidos científicos, tomadas de series de televisión, entrevistas y discursos, Boswell ha creado piezas musicales que nos hablan, desde la evolución y su hilo ininterrumpido durante cuatro mil millones de años, nuestra conexión con el universo y el lugar que ocupamos en él, la teoría del Big Bang, nuestro cerebro y su intricada red de neuronas, hasta el reto de nuestra especie de cara a la exploración de Marte y más allá.

El proyecto inició en septiembre de 2009 con «A Glorious Dawn» (7.6 millones de visitas en YouTube al momento de escribir esta entrada) y cuenta con las voces de Stephen Hawking de su serie Stephen Hawking's Universe y de Carl Sagan (gran parte del capítulo The shores of cosmic ocean) de su serie Cosmos.
Hasta la fecha Boswell ha publicado en YouTube 15 temas de la serie Symphony of Science, el último, We Are Star Dust, en mayo de este año, con la participación del reconocido astrofísico Neil deGrasse Tyson, y los físicos Lawrence Krauss y Richard Feynman (1918-1988).
Los 15 temas de Symphony of Science
2009
2010
2011
«Hemos llegado tan lejos. Todo esto es motivo de gran celebración». — Carolyn Porco
Kepler-22b es un planeta ubicado a unos 600 años luz de la Tierra y es parte de una larga lista de hallazgos de la misión Kepler, un satélite que orbita el Sol en busca de planetas dentro de la llamada zona habitable de las estrellas, una región donde las condiciones son ideales para que haya una atmósfera en capacidad de mantener agua en superficie.
Posee un radio 2.4 veces mayor al terrestre y orbita una estrella un poco más pequeña y fría que nuestro Sol en 290 días.*

Aunque no se ha podido determinar si Kepler-22b es predominantemente rocoso, gaseoso o posee agua en estado líquido, su hallazgo supone un gran salto dentro de la misión Kepler «en el camino para encontrar el gemelo de la Tierra», tal como señalara Douglas Hudgins, uno de los científicos del programa, cuando se anunció el descubrimiento en diciembre de 2011.

Entre mayo de 2009 y último trimestre de 2011 Kepler había descubierto 207 planetas con un tamaño aproximado al de la Tierra, 680 mayores que la Tierra (también llamados supertierras), 1,181 del tamaño de Neptuno, 203 del tamaño de Júpiter y 55 más grandes que Júpiter.
El número de planetas con tamaños parecidos al de la Tierra y las supertierras han aumentado en un 200 y 140 porciento, respectivamente, desde feberero de 2011.
En su recorrido alrededor del Sol los planetas siguen elipses, no los perfectos círculos concéntricos que tradicionalmente se presentan en los diagramas que ilustran el movimiento de traslación. En un punto del recorrido están más cerca del Sol (perihelio) y en otro más lejos (afelio), tal como lo estableció Johannes Kepler en su primera ley: «los planetas describen órbitas elípticas estando el Sol en uno de sus focos».
El 4 de julio, generalmente, dos semanas después del solsticio de verano del hemisferio norte o boreal, época del año en que los rayos centrales del Sol descansan sobre al Trópico de Cáncer, la Tierra se encuentra en el afelio, separada de su estrella por unos 152 millones de kilómetros.
En el perihelio, que ocurre de manera general el 4 de enero, la distancia es de 147 millones de kilómetros y se produce dos semanas después del solsticio de invierno, cuando los rayos centrales del Sol apuntan hacia el Trópico de Capricornio en un ángulo de 90 grados.

Se calcula que la energía solar que llega a nosotros durante el afelio es un 7 % menos intensa que en el perihelio, por lo que cabe preguntarse ¿qué provoca tanto calor en el verano boreal si la Tierra está tan alejada de Sol?
Para explicar este fenómeno no basta con ceñirse al caos reinante de la atmósfera, a los vientos, a las corrientes marinas, al tipo de suelo o cuan elevados sean, entre otras variables climáticas.
Cuando la Tierra se encuentra más lejos del Sol recibe menos energía, tal como se ha indicado, pero la exposición es mayor, a consecuencia de un desplazamiento orbital más lento durante el afelio, un principio que también fue establecido por Kepler en su segunda ley: «el vector posición de cualquier planeta respecto del Sol barre áreas iguales de la elipse en tiempos iguales».
La tierra tiende a calentarse más rápido que el agua pero retiene por menos tiempo el calor. A diferencia del agua, que demora en absorber la energía del Sol y la disipa lentamente.
El agua es más abundante en el hemisferio sur o austral que en el hemisferio norte, el cual posee la mayor concentración de masas de tierra y recibe toda esa energía durante el afelio elevando las temperaturas en el resto del planeta, una de las razones por las que el invierno austral no es tan severo.
Pudiera pensarse que el invierno del hemisferio norte (que coincide con el perihelio) es compensado por los calientes océanos del hemisferio sur y éste a su vez por el frío de las inmensas tierras boreales.
Sin embargo, justo cuando el termómetro desciende en el norte, la Tierra viaja más rápido y se expone menos a los rayos del Sol, tal como lo establece la segunda ley de Kepler, produciendo, paradójicamente, inviernos rigurosos.
Además, dada la inclinación de 23.5 grados del eje de rotación del planeta, las grandes masas de tierra del norte quedan alejadas de los intensos rayos solares que llegan durante el perihelio.
La disposición de más tierras al norte y de grandes extensiones de agua al sur es una especie de equilibrio térmico para los hemisferios de nuestro mundo al llegar a los puntos extremos en su recorrido orbital.
Consejo: duchas frías, ropa cómoda e hidratación constante, el perihelio llegará dentro de seis meses.
«El que puedas predecir algo no quiere decir que entiendas los principios fundamentales que lo rigen». — Charles Seife
Johannes Kepler (1571-1630) cuestionó la influencia de Sol en el movimiento de los planetas, luego de modificar las órbitas concéntricas del sistema de Nicolás Copérnico (1473-1543). Se había percatado de que los planetas aceleraban cuanto más cerca estaban del Sol, mientras que, al hallarse más lejos, sus movimientos eran más lentos. Una extraña fuerza mantenía esa danza planetaria.
Galileo Galilei (1564-1642), en los últimos años de su vida, buscaba respuesta a esta interrogante no resuelta por Kepler en uno de sus famosos ejercicios con bolas, en el que pudo observar que dos objetos, al dejarlos caer de cierta altura, viajaban a la par independientemente de su masa. Planteaba con esto las propiedades de los objetos al caer.

Le tocaría a Isaac Newton (1643-1727) llevar las informaciones de Kepler y los experimentos de Galileo a otro nivel. Gracias a sus ecuaciones y una genial comprensión matemática del universo, formula las leyes que rigen el movimiento y la gravedad, aunque nunca aclaró qué provoca esta última.
En palabras simples, la gravedad queda resumida en: masa atrae masa (la atracción del Sol a los planetas, los planetas a sus satélites, etc.) y mientras más cerca, mayor la atracción, por eso los planetas aceleran cuanto más cerca están del Sol.
Desde Copérnico hasta Newton hubo grandes interrogantes a la naturaleza y se dejaron en el camino algunas cosas que terminaron siendo comprendidas por otros.
Albert Einstein (1879-1955) sumó mucho a estas cuestiones en su teoría de la relatividad, sin embargo aún faltan respuestas que ofrecer, a la gravedad, por ejemplo.

Aquel viernes de junio de 1405, próximo al mediodía, algunas aves ya habían regresado a sus nidos y en pocas horas el cielo estaba tan oscuro que muchos habitantes optaron por emular a los pájaros y decidieron guarecerse en sus bohíos.
A medida que avanzaba la mañana algunos taínos, que notaron los cambios en el ambiente, procedieron a afilar huesos para crear espátulas vómicas. Algo extraño estaba ocurriendo, por ello los behiques hacían los preparativos para el rito de la cohoba. Necesitaban comunicarse con sus dioses y encontrar respuestas a lo que sucedía.
El caos comenzó a apoderarse de los habitantes. Se escuchaban gritos por doquier, un caos indescriptible.
Aquellas horas de tanta confusión en las que el cielo ennegreció algunos habitantes perecieron por diversas causas; unos por infartos otros prefirieron el suicidio, pero la gran mayoría fue paciente y esperó el desenlace. El Sol volvió a brillar. El eclipse había terminado y los «sobrevivientes» agradecieron con sacrificios y areitos el hecho de vivir para contarlo.
No es probable que haya sucedido tal cual, pero de seguro que fue impactante para los taínos ver el Sol desaparecer cuando apenas empezaba el día.
Desde tiempos muy remotos los eclipses han sido fenómenos de extrema admiración para la especie humana. Presenciar el cielo oscurecerse, cuando se trata de eclipses totales de Sol, fue vinculado, entre otras cosas, al castigo de los dioses.
El término proviene del latín eclipsis que significa «desaparición», pues se creía que tanto el Sol como la Luna desparecían en el firmamento.
En realidad los eclipses son la interposición transitoria de un cuerpo con relación a otros. Por lo anterior se concluye que hay eclipses lunares cuando la Tierra se interpone entre la Luna y el Sol, o más específicamente, cuando la Luna atraviesa la sombra que proyecta la Tierra al espacio, un fenómeno exclusivo de la luna llena, aunque es importante destacar que éste no se presenta en todos los plenilunios, dada la inclinación de la órbita lunar, la cual está desplazada del plano de la órbita terrestre en 5 grados y 9 minutos.
Los eclipses lunares pueden ser totales, penumbrales y parciales. En el primer caso la Luna es cubierta por la porción más densa de la sombra terrestre, conocida como umbra, en los penumbrales por la más tenue (penumbra) y en los parciales tanto por la penumbra y umbra, en mayor o menor proporción una y otra.
Debido a la refracción de la atmósfera terrestre la Luna no desaparece en el cielo sino que adquiere, en la mayoría de eclipses totales, un aspecto rojizo o anaranjado.
En el caso de los eclipses solares es la Luna la que se coloca entre la Tierra y el Sol, y contrario a lo sucede con los eclipses lunares, nuestro satélite se encuentra en la fase de novilunio, pero sólo suceden en algunas lunas nuevas, por el desplazamiento del plano orbital terrestre, referido anteriormente.
Los eclipses de Sol pueden ser parciales (el disco lunar sólo cubre una porción del solar) totales (el disco lunar cubre completamente el solar) anulares (el disco lunar es más pequeño que el solar y se percibe un «anillo» alrededor de la Luna) e híbridos, no muy frecuentes, los cuales comienzan como anulares, prosiguen como totales y terminan en fase anular. La mayoría de los eclipses híbridos tienen la característica de anular-total-anular, pero pueden darse casos de eclipses anulares-totales.
Los eclipses lunares ocurren en las zonas del planeta donde ha anochecido, llegando a durar en muchos casos hasta más de 3 horas, además pueden ser observados a simple vista sin mayores complicaciones, a diferencia de los solares que ameritan instrumental adecuado para su observación.
Durante más de cinco siglos la fina sombra que proyecta la Luna en la superficie terrestre apenas ha tocado el territorio insular donde se encuentra República Dominicana, por lo que los eclipses totales de Sol han sido reducidos, de hecho, el último ocurrió cuando aún habitaban los taínos, específicamente el viernes 26 de junio de 1405.*
El próximo ocurrirá el sábado 12 de agosto de 2045, comenzando a las 12:47 p.m., alcanzando la fase total a las 2:09 p.m. y se extenderá hasta las 3:24 p.m.
Nadie con vida ha presenciado desde la República Dominicana un eclipse total de Sol por lo que el eclipse de 2045 será un evento transcendental para los aficionados a la astronomía así como para el público en sentido general, sumado al hecho de que no ocurrirá un eclipse de características semejantes sino hasta el sábado 30 de junio de 2345.
«Se ha dicho en ocasiones que la astronomía es una experiencia humillante y que imprime carácter. Quizá no haya mejor demostración de la locura de la vanidad humana que esa imagen a distancia de nuestro minúsculo mundo». — Carl Sagan
En 1977 fue lanzada la sonda espacial Voyager 1 con la finalidad de estudiar a los colosos Saturno y Júpiter.
A principios de la década de los 1990 la sonda tomó la histórica fotografía de la Tierra, a unos 6,000 millones de kilómetros de distancia, conocida como un punto azul pálido, la cual sirvió de inspiración para que el reconocido astrónomo Carl Sagan (el de la serie Cosmos) escribiera un par de años después el libro Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio.

En la actualidad la Voyager 1 continúa viajando por los confines del sistema solar, a más del doble de la distancia media que separa al hoy planeta enano Plutón de nuestro Sol, y pronto estará en una zona conocida como espacio interestelar, una región del universo que separa a una estrella de otras.
El astrofísico Neil deGrasse Tyson dice, al reflexionar sobre lo que ha dado origen a todo lo que conocemos y lo que no conocemos, que «estamos en el universo y el universo está en nosotros (...) unidos todos biológicamente, a la Tierra químicamente y al universo atómicamente».

Somos polvo estelar, y nuestro planeta un simple punto azul pálido en el universo, tan pequeños somos, que en ocasiones se me hace muy difícil aceptar la idea de que en nuestro mundo haya espacio para tantas aprensiones.
Quienes hayan estado observando el cielo últimamente habrán notado que Venus se eleva día tras día en el oeste-suroeste a la puesta del sol y se observa a simple vista como una estrella muy brillante (magnitud de -3.9).
Lo más interesante es que el ascenso de Venus en el poniente coincide con el descenso de Júpiter (-1.6), el cual ha venido acompañando a la constelación de Virgo y su estrella principal Spica durante los últimos meses.
Ambos planetas estarán separados a menos de 5° y se espera un acercamiento (aparente en cielo, no en la realidad) en los días por venir el cual se extenderá hasta el próximo 7 de septiembre.
Venus y Júpiter, se acercaron por última vez a finales de octubre y los primeros días de noviembre de 2004, donde a diferencia de esta vez, el evento se producía durante las horas previas al amanecer.
Estos planetas tuvieron una conjunción tan extremadamente cercana el 17 de junio del año 2 después de Cristo, que a simple vista aparentaban ser una sola estrella. Se cree que ese inusual y espectacular evento es el que la Biblia refiere como estrella de Navidad.*

Si por casualidad es usted de los que madruga, vale recordar que Marte está casi tan cerca como hace dos años. Se levanta por el este, aproximadamente a partir de las 10:30 p.m., brillando con un rojizo muy peculiar en magnitud -1.0. Antes de la salida del sol se encuentra muy bien posicionado justo en el cenit, ubicación excelente para echarle un vistazo con binoculares.
Cada semana, Marte se irá levantando más temprano conforme se acerque a nuestro planeta y alcanzará un diámetro máximo de 20 arcos de segundos a finales de octubre.
En agosto de 2003, el planeta rojo se aproximó a la Tierra a una distancia que no se repite con frecuencia (hacía más de 60,000 años que no se veía tan cerca) alcanzado un diámetro de 25.1 arcos de segundos. Pasarán casi 278 años para que Marte se acerque como lo hizo en 2003.
No hay excusa que valga, ármese de binoculares o telescopio y aproveche este regalo cósmico.**



