«Luna azul, ahora ya no estoy solo, sin un sueño en mi corazón, sin un amor para mí». — The Marcels [ver video]
La llamada luna azul no tiene que ver con las propiedades físicas de nuestro satélite, debido a que la Luna no cambia de color cuando se anuncia que será azul, de hecho, el satélite natural de la Tierra ni siquiera tiene un color homogéneo, ya sea amarillo o gris, pero ese tema lo abordaremos en otro momento.
El único «cambio» de color de la Luna (cuando se torna rojiza) se produce mientras se encuentra próximo al horizonte, debido la dispersión de la luz visible provocada por la atmósfera, o cuando el cono de sombra de la Tierra se proyecta sobre su superficie en la etapa final de un eclipse.

Detrás de la luna azul abundan las historias, una de ellas da cuenta de que los ingleses usaban la expresión once in a blue Moon, literalmente una vez cada luna azul, para designar algo que sucedía en contadas ocasiones, «muy raramente».
Pero, ¿qué es la dichosa luna azul de la que tanto se ha hablado en estos últimos días? Aterricemos, azul no la verás, a no ser que te encuentres próximo a una erupción volcánica o un incendio forestal, donde las cenizas actuarían como una especie de filtro de color.
Se denomina como luna azul a la segunda luna llena en un mes, un evento no muy frecuente, y nada mejor que llamar a esa particular segunda luna con el color de los Tigres del Licey, singularidad que viene dada, entre otros factores, por el propio ciclo lunar de poco más de 29 días.
La última de estas Lunas azules pudimos apreciarla durante la noche del 31 de diciembre de 2009; singular Luna, singular manera de despedir un año. La próxima será el viernes 31 de agosto de 2012, es decir... ¡mañana!
