«Se ha dicho en ocasiones que la astronomía es una experiencia humillante y que imprime carácter. Quizá no haya mejor demostración de la locura de la vanidad humana que esa imagen a distancia de nuestro minúsculo mundo». — Carl Sagan
En 1977 fue lanzada la sonda espacial Voyager 1 con la finalidad de estudiar a los colosos Saturno y Júpiter.
A principios de la década de los 1990 la sonda tomó la histórica fotografía de la Tierra, a unos 6,000 millones de kilómetros de distancia, conocida como un punto azul pálido, la cual sirvió de inspiración para que el reconocido astrónomo Carl Sagan (el de la serie Cosmos) escribiera un par de años después el libro Un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio.

En la actualidad la Voyager 1 continúa viajando por los confines del sistema solar, a más del doble de la distancia media que separa al hoy planeta enano Plutón de nuestro Sol, y pronto estará en una zona conocida como espacio interestelar, una región del universo que separa a una estrella de otras.
El astrofísico Neil deGrasse Tyson dice, al reflexionar sobre lo que ha dado origen a todo lo que conocemos y lo que no conocemos, que «estamos en el universo y el universo está en nosotros (...) unidos todos biológicamente, a la Tierra químicamente y al universo atómicamente».

Somos polvo estelar, y nuestro planeta un simple punto azul pálido en el universo, tan pequeños somos, que en ocasiones se me hace muy difícil aceptar la idea de que en nuestro mundo haya espacio para tantas aprensiones.
