Ciencia · Tiempo

Una cápsula en el tiempo

Henry Hidalgo · 9 de julio de 2013 · 3 min de lectura
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«Las raíces del presente yacen enterradas en el pasado.». — Carl Sagan

¿Cómo será el mundo en 2113? ¿Cómo nos verán las generaciones que no han nacido aún? ¿Nos observarán con compasión? ¿Se reirán de nosotros? ¿Qué valoración tendrán de nuestra tecnología? Desde luego, actualmente estas preguntas no tienen respuestas ya que, a la luz de la ciencia, no estamos en condiciones de anticiparnos a lo que ocurrirá dentro de un siglo. Pero, ¿y si nos atrevemos a preguntar de la manera en que lo hicieron los ciudadanos de Oklahoma City hace un siglo?

El Cofre del Siglo de Oklahoma City.

En 1913, Virginia Sohlberg propuso al pastor de la Primera Iglesia Luterana de Oklahoma City, luego de escuchar sobre un proyecto similar que se llevó a cabo en Colorado Springs en 1901, la idea de crear un Cofre del Siglo o cápsula del tiempo, con el propósito de recaudar fondos que permitieran a la iglesia adquirir un órgano valorado en 3,200 dólares.

Lo que comenzó como un gesto benéfico fue acogido de inmediato por el pastor Newton Heisler Royer y pasó a convertirse en un proyecto comunal, presidido por la propia Virginia, que atrajo la atención de los medios de comunicación, de organizaciones y de algunas de las autoridades de Oklahoma City, entre ellas el gobernador de la ciudad, el demócrata Lee Cruce.

El Cofre del Siglo garantizaba a los ciudadanos de Oklahoma City de 2013 algunos detalles de la vida de sus antecesores de 1913. En él fueron colocados los objetos donados por personas y organizaciones que contribuyeron con la causa del órgano de la iglesia; desde un grafófono hasta un par de zapatos femeninos, periódicos, cartas, mensajes grabados para el lejano futuro, fotografías y hasta una pluma usada por el presidente norteamericano William McKinley.

En una ceremonia realizada la noche del martes 22 de abril de 1913 fue enterrado el Cofre del Siglo, hecho de cobre para preservar los objetos, en un área de la Primera Iglesia Luterana de Oklahoma City destinada para tales fines, y sellado con doble capa de cemento, con instrucciones específicas de ser abierto al público el 22 de abril de 2013.

Lo que fue hallado en el Cofre del Siglo es sencillamente asombroso.

A los descendientes de Nathan Samuel Sherman.
A los invidentes de 2013 de parte de los invidentes de 1913.
Teléfono de escritorio, donado por la Pioneer Telephone and Telegraph Company.
Pluma con la que el presidente de Estados Unidos, William McKinley, firmó el proyecto de ley de casas gratuitas para Oklahoma, donado por la esposa de Dennis T. Flynn, el delegado territorial de Oklahoma al Congreso de Estados Unidos.
Zapatos femeninos donados por la Mellon Dry Goods Company.
Cartas y paquetes sellados.
Fotografía del pastor Newton Heisler Royer.
Grafófono Edison, una versión avanzada del fonógrafo, con el que se reproducirán los mensajes que fueron grabados para el Cofre del Siglo, donado por la Frederickson-Kroh Music Company.
Ejemplar de The Oklahoma News del martes 22 de abril de 1913.

De los 3,200 dólares para comprar el órgano de la Primera Iglesia Luterana de Oklahoma City, el 50 % fue donado por el célebre filántropo Andrew Carnegie, quien realizó aportes a otras tantas iglesias, dentro y fuera de los Estados Unidos, para la adquisición de órganos. El resto del dinero pudo recaudarse gracias a la propuesta de Virginia Sohlberg, la cual ha dejado en el ánimo de los que no viviremos hasta 2113 la extraña sensación de querer saber lo que sólo el tiempo puede responder.