«Para diseñar el futuro primero hay que imaginarlo». — Podcast Fuera de Contexto
En 1985 la película Volver al futuro regresó a Marty McFly (Michael J. Fox) 30 años en el pasado a bordo del modificado automóvil DeLorean del Dr. Emmet Brown (Christopher Lloyd).
El viaje al pasado de Volver al futuro comenzó cinco años antes del estreno de la película en la cabeza del productor y guionista de la saga, Bob Gale.
Recrear el 1955 en 1985, dado el cúmulo de hechos históricos, no representó un esfuerzo supremo para Gale y el director de la película Robert Zemeckis: el pasado estaba allí, intacto, aún fresco, y Volver al futuro nos condujo por las calles de una ficticia Hill Valley repleta de referencias a la música, moda y automóviles de la época.

La segunda parte de Volver al futuro fue estrenada en medio de las denominadas Revoluciones de 1989, cuando el Muro de Berlín sucumbía al «viento de cambio» que la banda alemana Scorpions luego imortalizó en el llamado «canto de la perestroika y el glásnost» (Wind of change), y en aquella ocasión, cual ping pong cósmico, viajamos una vez más treinta años en el espacio-tiempo, pero hacia el desconocido futuro, hacia un 2015 muy distante todavía.
El DeLorean voló (literalmente) a la Hill Valley del 21 de octubre de 2015, y allí los Nike y la chaqueta autoajustables, los automóviles voladores, el holograma para la decimonovena película de Jaws, la añoranza de los años 1980 en el Cafe 80's, la Pepsi Perfect, la tabla voladora de Mattel, el dron de USA Today, el televisor de pantalla plana panorámica, las videollamadas de AT&T y las gafas inteligentes quedaron para siempre en el imaginario colectivo.
En aquel 1989, que puso el fuego alto al baño María de la Guerra Fría, Volver al futuro II imaginó la moda, la ciencia, la tecnología y los eventos deportivos del mañana; hasta la distopía desencadenada en el presente (1985) por una perversa alteración del pasado (1955) del Biff Tannen (Thomas F. Wilson) del futuro (2015).













En una entrevista para The Hollywood Reporter a principios de este mes, Bob Gale dijo: «Parte de lo que hace que la película siga siendo tan entretenida, incluso con lo ridículo de algunas cosas, es que todo el mundo entiende que nos divertíamos con ella. No era una cuestión de predecir con exactitud cómo sería la vida en el año 2015».
Hoy en día existe mucho de lo presentado en Volver al futuro II, y aunque la ropa inteligente y el hidrante de alimentos de Black & Decker permanecen en la ficción (igual que los automóviles voladores), otros objetos compensan nuestro presente, como los teléfonos (y relojes) inteligentes, por ejemplo, y que según Gale «jamás hubieran predicho».
No más bulos, el futuro es hoy.
