«Nuestra pasión por el aprendizaje es la herramienta para nuestra supervivencia». — Carl Sagan
En la exploración espacial las probabilidades de fracaso son tal altas como las de éxito.
Hace unos días, el rover Curiosity, tras ocho meses y medio de viaje, logró un exitoso aterrizaje sobre la superficie de Marte, tras completar una formidable y nunca antes ejecutada secuencia de entrada, descenso y aterrizaje al planeta rojo, totalmente controlada por ordenadores, en la etapa denominada como «los siete minutos de terror».
En 2003, luego del desastre del Columbia durante su reingreso a la Tierra, se contemplaron algunas misiones de rescate a las tripulaciones del programa de transbordadores, en caso de que los vehículos resultaran dañados y no pudieran realizar la maniobra de reingreso, para las misiones STS-114 hasta la STS-118, STS-120 hasta la STS-125 y la STS-134.

Programa Apollo: fracasos y éxitos
La frase Ad astra per aspera (el camino duro conduce a las estrellas) que usamos en el espacio dedicado a la biografía en Twitter, fue tomada de una placa en memoria de los tripulantes del Apollo 1 (originalmente AS-204), una misión que terminó en tragedia luego de que se incendiara la cabina de los tripulantes durante los ensayos.
La misión del Apollo 13, ya en ruta hacia la Luna y programada para aterrizar en la región de Fra Mauro, tuvo que cancelarse debido a la explosión de un tanque de oxígeno del módulo de servicio, siendo utilizado el módulo lunar como bote salvavidas espacial. Luego de este revés la NASA pudo llevar a la Luna cuatro misiones más dentro del programa Apollo, que comtemplaba las misiones 18, 19 y 20, las cuales fueron canceladas por falta de presupuesto.

Aunque los conspiranoicos han querido restar méritos a las misiones lunares, asegurando una y otra vez que todo se trató de un montaje, con lo cual revelan una ausencia total de información sobre uno de los mayores logros de nuestra especie, la primera misión tripulada con fines específicos de aterrizar en la Luna, el Apollo 11, fue un éxito rotundo.
La Casa Blanca, a sabiendas de los riesgos de esta misión, preparó un discurso dos días antes de la llegada a la Luna en caso de que Neil Armstrong y Edwin Buzz Aldrin, encargados de descender en el módulo lunar Eagle, fracasaran en el intento de regresar a la Tierra.
El texto, que debía ser leído por el presidente Richard Nixon luego de que éste llamara a las viudas de Armstrong y Aldrin, enaltecía la entrega de estos hombres, condenados a morir sobre la superficie de nuestro satélite.


Traducción cortesía de Recuerdos de Pandora y su creador @Milhaud.
Al final del texto se daban instrucciones de celebrar una ceremonia fúnebre en el mar, con un clérigo encargado de encomendar sus almas al más profundo abismo, en cuanto la NASA perdiera definitivamente la comunicación con los tripulantes.*
Gracias a @lvidal por hacernos llegar vía Twitter el contenido de este documento histórico.
