«Qué pequeña es la luz de los faros de quien sueña con la libertad». — Joaquín Sabina
El pasado mes de octubre de 2014 el estadounidense de origen japonés Shuji Nakamura y los japoneses Isamu Akasaki y Hiroshi Amano se alzaron con el premio Nobel de Física por la «invención de los diodos emisores de luz azul eficientes que han permitido fuentes de luz blancas brillantes y de ahorro energético».
Un diodo emisor de luz (led, por su acrónimo en inglés, en minúsculas en español por la extensión de su uso) es un diodo semiconductor capaz de emitir luz cuando se aplica una adecuada tensión, liberando energía en forma de fotones.

Durante el anuncio del premio la Real Academia de las Ciencias de Suecia señaló que los ledes rojo y verde eran conocidos desde hacía tiempo (años 1960), y que sin el led azul la creación de lámparas blancas no era posible. Durante tres décadas —añadía la Academia— el led azul se mantuvo como un gran desafío.
A principio de la década de los 1990, justo cuando se consideraba científicamente imposible su producción, Nakamura presentó el led azul. Akasaki y Amano luego contribuyeron con los cristales para su producción. Más adelante Nakamura industrializó el proceso.

El color de un led está determinado por su longitud de onda, y esta a su vez depende del tipo de material. Con la combinación de ledes rojo, verde y azul, por ejemplo, y como consecuencia de la síntesis aditiva de color, se obtiene una fuente de luz blanca.
La eficacia de una fuente de luz viene dada por la relación entre el flujo luminoso que esta emite (medido en lúmenes, lm) y la potencia (medida en vatios, W). En perspectiva, la eficacia de una lámpara de aceite de finales del Paleolítico superior (15,000 antes de la Era Común) era de 0,1 lm/W. En el siglo XIX, las bombillas incandescentes alcanzaron una eficacia de 16 lm/W, superadas en el siglo siguiente por las lámparas flourescentes con 70 lm/W. En la actualidad, una lámpara de led tiene una eficacia de 300 lm/W.

La Real Academia de las Ciencias de Suecia ha destacado que el éxito de Akasaki, Amano y Nakamura, «donde los demás habían fallado», tendrá un impacto que beneficiará a 1,500 millones de personas sin acceso a redes eléctricas, y que, debido a sus bajos requerimientos, las lámparas leds pueden ser alimentadas por energía solar local barata.
Considerando que a 2010 sólo el 83 % de la población mundial tenía acceso a la electricidad, el premio Nobel de Física 2014 hace honor a la aspiración de su creador de reconocer a aquellos que benefician a la humanidad.
